En el marco del Día Mundial del Consumo Responsable, especialistas y organizaciones coinciden en que avanzar hacia modelos de producción y consumo más sostenibles requiere no solo cambios en los hábitos de las personas, sino también transformaciones en las cadenas de suministro que hacen posible que los productos lleguen al consumidor final.
En las ciudades, el impacto del consumo cotidiano es evidente. De acuerdo con la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México (SEDEMA), diariamente se generan 12,816 toneladas de residuos sólidos urbanos, lo que equivale a 1.4 kg de basura por persona al día. Del total de residuos, alrededor de 60% corresponde a materiales inorgánicos y 40% a orgánicos, y casi la mitad proviene de los hogares.
Este escenario refleja cómo las decisiones de consumo y los sistemas productivos están profundamente interconectados, lo que ha llevado a diversos sectores a replantear la forma en que se diseñan, transportan y reutilizan los productos dentro de la economía.
En este contexto, la logística se ha convertido en un elemento clave para reducir el desperdicio de recursos y avanzar hacia modelos de economía circular. Desde el transporte de mercancías hasta el uso de empaques y plataformas de distribución, las decisiones que se toman en estas etapas pueden influir significativamente en la cantidad de residuos generados a lo largo de la cadena de suministro.
Uno de los modelos que ha ganado relevancia en este ámbito es el pooling logístico, basado en compartir, recuperar, reparar y reutilizar activos en lugar de fabricar nuevos materiales de un solo uso. Este tipo de sistemas permite extender la vida útil de los recursos y reducir la presión sobre materias primas como la madera o el plástico.
En México, CHEP, empresa especializada en soluciones logísticas sostenibles y parte del grupo Brambles, opera bajo este modelo circular, que busca optimizar el uso de pallets dentro de las cadenas de suministro. A través de sistemas compartidos y reutilizables, las empresas pueden reducir la fabricación de activos de un solo uso y mejorar la eficiencia en el transporte y almacenamiento de mercancías.
“El consumo responsable no termina cuando elegimos un producto; también implica repensar cómo se producen, transportan y reutilizan los recursos dentro de toda la cadena de suministro”, señaló Samantha Rodríguez, Sustainability Senior Manager LatAm de CHEP. “Modelos circulares en logística permiten extender la vida útil de los materiales y reducir desperdicios a lo largo de las operaciones”.
Impacto de los modelos circulares en logística 2:
Diversas iniciativas dentro de las cadenas de suministro han comenzado a mostrar resultados en términos de eficiencia ambiental y social.
Entre algunos ejemplos se encuentran:
- Restauración forestal: a través del Proyecto Regenerativo Tabasco, impulsa la recuperación de 10,000 hectáreas con miras a regenerar hasta 36,000 en el largo plazo.
- Resultados globales (FY25): Su modelo circular evitó el uso de 2.3 millones de m³ de madera virgen y ahorró 4,371 millones de litros de agua.
- Logística solidaria: CHEP colabora con 59 bancos de alimentos en México, fortaleciendo la distribución eficiente y reduciendo el desperdicio de perecederos.
Acciones cotidianas que impulsan el consumo responsable
Más allá de las iniciativas empresariales y las políticas públicas, los hábitos individuales también juegan un papel importante en la transición hacia modelos más sostenibles. Acciones cotidianas pueden contribuir a disminuir la presión sobre los sistemas de producción y gestión de residuos.
Algunas prácticas que especialistas recomiendan incluyen:
-
- Elige productos con menor huella ambiental: Opta por envases retornables, materiales reciclados o marcas que promuevan procesos circulares.
- Reduce antes de reciclar: Clasificar residuos ayuda, pero reducir el consumo innecesario es aún más efectivo para disminuir la presión sobre los sistemas de recolección.
- Compra local y planifica: Adquirir productos cercanos reduce emisiones por transporte. Hacer listas de compras evita compras impulsivas y minimiza el desperdicio alimentario.
- Reutiliza y repara: Extender la vida útil de objetos disminuye la demanda de materias primas.
- Infórmate y participa: Conocer el destino de los residuos en tu comunidad y apoyar iniciativas de reforestación o bancos de alimentos fortalece la cadena de responsabilidad compartida.
CHEP reafirma que el futuro no reside en consumir más, sino en consumir mejor, apostando por la inteligencia logística, la colaboración y un modelo regenerativo que beneficie tanto a las personas como al planeta.
Accede a más información responsable en nuestra biblioteca digital de publicaciones Corresponsables.


