La designación de la persona titular de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) para el periodo 2026-2034 es un momento clave para la rendición de cuentas en México. La Cámara de Diputados decidirá quién encabezará durante ocho años al principal órgano encargado de supervisar el uso de los recursos públicos federales, una función central para garantizar transparencia, eficiencia del gasto y evaluación de las políticas públicas.
En los últimos años, la ASF ha enfrentado cambios internos que han reducido algunos mecanismos de control institucional, como la eliminación del Consejo de Dirección y de la unidad de Auditoría Interna. Además, el Programa Anual de Auditorías ha sufrido modificaciones frecuentes y entre 2018 y 2024 se eliminaron cerca de 200 auditorías, lo que redujo el alcance de la fiscalización en un periodo complejo para las finanzas públicas.
Otro desafío relevante es el rezago en el seguimiento de observaciones sobre el uso de recursos públicos, ya que montos importantes permanecen en revisión durante largos periodos, generando riesgos de prescripción y dificultando la recuperación de recursos para el erario. Este contexto vuelve especialmente relevante la elección del próximo Auditor Superior y su capacidad para fortalecer el combate a la corrupción.
Ante ello, especialistas subrayan la importancia de un proceso de designación transparente, con criterios técnicos claros, participación plural y apertura a la academia y la sociedad civil. Una elección sólida puede fortalecer la legitimidad de la ASF, mejorar la fiscalización del gasto público y contribuir al fortalecimiento del Estado de derecho en México.
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