A días de que inicie en Ginebra la sexta ronda de negociaciones del anexo sobre Acceso a Patógenos y Participación en los Beneficios (PABS) del Acuerdo sobre Pandemias, AHF México advierte que varios países de Europa están obstaculizando disposiciones vinculantes de equidad sanitaria global y privilegiando intereses comerciales por encima del derecho a la salud de miles de millones de personas.
Las conversaciones, programadas del 23 al 28 de marzo de 2026 en la sede de la Organización Mundial de la Salud (OMS), serán decisivas para definir si el mundo contará con reglas justas para enfrentar la próxima emergencia sanitaria o si volverán a repetirse las desigualdades que marcaron la distribución de vacunas, tratamientos y pruebas diagnósticas durante la pandemia de COVID-19.
El centro del debate internacional está en cómo asegurar que los países que comparten muestras de patógenos y datos genéticos con potencial pandémico también reciban beneficios concretos y oportunos derivados de esa información como vacunas y medicamentos.
En este contexto, más de 80 países en desarrollo han exigido contratos estándar obligatorios, mecanismos de transferencia tecnológica, cooperación científica y acceso equitativo a herramientas médicas. Sin embargo, delegaciones de la Unión Europea, particularmente Alemania, han respaldado un modelo basado en compromisos voluntarios de la industria farmacéutica.
“Este modelo reproduce exactamente las condiciones que generaron la desigualdad durante el COVID-19: una ‘fila VIP’ donde los países con mayor capacidad de pago acceden primero a las herramientas que salvan vidas”, comentó el Dr. Ariel Terrón, Director para Latinoamérica y el Caribe del Instituto AHF de Salud Pública Global.
Al respecto, AHF México subrayó que las lecciones de la pandemia son contundentes. Destacando el ejemplo de Latinoamérica que aunque concentra cerca del 8% de la población mundial, llegó a registrar alrededor del 30% de las muertes reportadas por COVID-19. Entre 2021 y 2023, más del 70% de las vacunas en la región se adquirieron mediante acuerdos bilaterales, mientras que apenas el 6% llegó a través del mecanismo COVAX.
Por su parte, en nuestro país, las defunciones estimadas por COVID-19 oscilaron entre 333 mil y 424 mil personas, mientras que el gobierno tuvo que invertir entre 33 mil y 40 mil millones de pesos en vacunas adquiridas a siete farmacéuticas.
Para AHF México, la evidencia ha dejado una conclusión clara: la solidaridad voluntaria no funciona en una emergencia sanitaria global. El esquema que hoy impulsan algunos países europeos, advirtió, profundiza un patrón de extracción científica en el que los países en desarrollo comparten muestras, datos y conocimiento que hacen posible la innovación médica, pero quedan excluidos del acceso oportuno a sus beneficios.
Ante este panorama, AHF y organizaciones de la sociedad civil hacen un llamado urgente a los Estados miembros de la OMS para asegurar que el Anexo PABS incluya obligaciones efectivas y no meramente voluntarias.
Entre las principales exigencias destacan que sin equidad no hay acuerdo, que los actores comerciales participen en mecanismos obligatorios de reparto de beneficios, que exista un sistema de registro y trazabilidad para saber quién accede a los patógenos y cómo los utiliza, y que se proteja la producción regional en países de ingresos bajos y medios. También demandan transparencia, rendición de cuentas y participación significativa de la sociedad civil en la definición de estas reglas globales.
“La lección del COVID es clara: cuando las reglas son débiles, la desigualdad se impone. Hacemos un llamado urgente a los responsables de la toma de decisiones: No puede volver a existir una fila VIP. La próxima pandemia no es una hipótesis, es una certeza epidemiológica. La pregunta no es si ocurrirá, sino con qué reglas llegaremos a ella. ”, advirtió Francisco Rubio, director de Incidencia de AHF para América Latina y el Caribe.
Como ha señalado el Director General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, mantener un multilateralismo sólido será esencial para enfrentar futuras crisis sanitarias.
Las decisiones que se tomen en tan solo unos días en Ginebra determinarán si el mundo responde a la próxima pandemia con equidad o si volveremos a ver una fila VIP para salvar vidas.
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