En esta entrevista, Tatiana Alemán, jefa de planificación y entorno físico de ILUNION Accesibilidad, analiza las principales tendencias, retos y oportunidades del turismo accesible de cara a 2026, así como el papel estratégico de la accesibilidad como motor de competitividad, calidad y sostenibilidad en destinos y empresas turísticas.
¿Cuáles consideras que serán las principales tendencias en turismo accesible de cara a 2026 y cómo crees que transformarán la forma en que destinos y empresas diseñan sus experiencias turísticas?
De cara a 2026, la accesibilidad en el turismo se consolidará como un vector estratégico de competitividad, impulsado por varias tendencias muy claras que ya están transformando la manera en que se diseñan y gestionan los destinos y las empresas turísticas.
En primer lugar, el envejecimiento global de la población y el aumento de viajeros con requisitos de accesibilidad. Los datos de la OMS y de Naciones Unidas indican que una de cada tres personas tendrá necesidades de accesibilidad a lo largo de su vida, lo que incrementa la demanda de entornos, productos y servicios diseñados bajo criterios de accesibilidad universal en toda la cadena de valor turística.
En segundo lugar, destaca la digitalización accesible y el marco normativo europeo, especialmente relevante para proveedores de servicios turísticos y de transporte. El sector turístico está íntimamente ligado a la tecnología: planificamos los viajes a través de páginas web, aplicaciones móviles y plataformas de reserva, y utilizamos herramientas digitales en el destino. Sin embargo, toda esta tecnología debe cumplir criterios de accesibilidad. La Ley 11/2023, que transpone la Directiva Europea de Accesibilidad, junto con el Real Decreto 193/2023, establece la obligatoriedad de que los productos y servicios —especialmente los digitales— sean accesibles. Desde junio de 2025, fecha de entrada en vigor de la Ley 11/2023, esta normativa obliga a que las webs, aplicaciones y sistemas de reserva cumplan, al menos, el nivel AA de las WCAG 2.1, y a que los contenidos audiovisuales incorporen subtítulos y audiodescripción, textos en lenguaje claro y las herramientas sean compatibles con tecnologías de apoyo que utilizan las personas con discapacidad.
Otra tendencia clave es el avance de los Destinos Turísticos Inteligentes (DTI) y la gestión de datos de accesibilidad. Un destino no es inteligente solo por su innovación tecnológica o sostenibilidad ambiental, sino también por integrar la accesibilidad como eje transversal. Las tecnologías accesibles deben generar datos sobre preferencias, necesidades y barreras, permitiendo mejorar la toma de decisiones a los gestores de destinos o empresas turísticas y ofrecer información fiable a los viajeros.
Por último, la personalización de la experiencia turística será determinante. Gracias a las TIC y a la inteligencia artificial, el turismo evoluciona hacia experiencias adaptadas al perfil individual del viajero: si viaja en familia, con personas mayores, con niños o con algún requisito específico de accesibilidad. Agencias, touroperadores, aerolíneas y destinos deberán atender al viajero de forma individual, garantizando autonomía, seguridad y satisfacción.
Soluciones tecnológicas como Wheel the World, Navilens, Visualfy o Passblue permiten adaptar la experiencia al perfil individual del viajero según discapacidad, preferencias y necesidades.
¿Cuáles son los retos más relevantes a los que se enfrenta actualmente el turismo accesible y qué enfoques innovadores están demostrando ser más eficaces?
Uno de los retos históricos del turismo accesible sigue siendo la falta de información objetiva, fiable y actualizada. Los viajeros con requisitos de accesibilidad necesitan conocer con detalle cómo es realmente un hotel, una habitación, un transporte o una actividad: dimensiones, recorridos, fotografías reales o servicios disponibles.
Otro reto fundamental es que esa información esté disponible en formatos accesibles, tanto en canales digitales como en la atención al cliente. Por ejemplo, en un contact center o durante un proceso de reserva, cualquier persona debe poder comunicarse y gestionar sus necesidades de forma autónoma, independientemente de su discapacidad.
También persiste la dificultad de garantizar niveles homogéneos de accesibilidad entre destinos, ya que los requisitos y estándares varían entre países e incluso entre comunidades autónomas. A esto se suma la complejidad del transporte y la movilidad, donde es frecuente que se rompa la cadena de accesibilidad en transbordos o desplazamientos dentro del destino.
Entre los enfoques innovadores que están dando mejores resultados destacan las tecnologías de guiado inclusivo como NaviLens, las plataformas inteligentes que conectan oferta y demanda accesible, la digitalización de datos comparables de accesibilidad y la aplicación del diseño universal desde el origen, no como adaptación posterior.
Muchas organizaciones siguen viendo la accesibilidad como una obligación normativa. ¿Cómo se puede impulsar un cambio de mentalidad hacia una visión estratégica?
El cambio de mentalidad pasa por entender que la accesibilidad no es exclusiva de las personas con discapacidad, sino una disciplina que mejora la usabilidad, la comodidad y la calidad para todas las personas. Accesibilidad es sinónimo de mejor experiencia y mayor calidad del servicio.
También es importante desmontar la idea de que se trata de un colectivo minoritario. Las personas mayores representan alrededor del 20% de la población y las personas con discapacidad cerca del 10%. Además, el 96% de los viajeros con requisitos de accesibilidad viajan acompañados, lo que incrementa el impacto económico. Según un estudio de la Comisión Europea sobre la economía silver, la población mayor de 50 años gasta más de 109.000 millones de euros al año en turismo, lo que convierte a la accesibilidad en una clara oportunidad de negocio.
Cuando la accesibilidad se vincula con la sostenibilidad, los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la reputación corporativa, deja de percibirse como un coste y pasa a formar parte de la propuesta de valor del destino o la empresa.
¿Podrías compartir algún caso de éxito con impacto real en competitividad?
Un caso destacado es el proyecto Access Tour Data, aplicado en el albergue juvenil Soncillo, donde se integraron tecnologías como NaviLens, Visualfy y soluciones domóticas accesibles. Además, se desarrolló un cuadro de mando de accesibilidad que permite recopilar datos en tiempo real, conocer las necesidades de los clientes y comparar el nivel de accesibilidad con otros alojamientos de la REAJ (Red Española de Albergues Juveniles.
Este enfoque ha permitido mejorar la autonomía y seguridad de los viajeros, optimizar la gestión del establecimiento y ofrecer un servicio de mayor calidad, demostrando que medir la accesibilidad es clave para continuamente mejorarla.
ILUNION Accesibilidad trabaja con un enfoque 360º. ¿Qué lo hace diferencial?
El enfoque 360º de ILUNION Accesibilidad concibe la accesibilidad como una cadena completa, presente en todos los puntos de contacto con el cliente: entornos físicos, digitales, comunicación, procesos, atención al público y capacitación del personal.
No se trata solo de eliminar barreras físicas, sino de integrar la accesibilidad sensorial, visual, auditiva y cognitiva desde el diseño inicial y mantenerla en la gestión diaria. Además, este modelo incorpora la experiencia directa de profesionales con discapacidad, el uso de tecnología y datos medibles, y un enfoque colaborativo con administraciones, empresas y sociedad civil.
El resultado es una mejora tangible de la calidad turística, un mayor posicionamiento de los destinos y una experiencia más autónoma y satisfactoria para todas las personas.
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