¿Cómo definiríais la misión de Fundación Exit y qué problemática social buscáis transformar?
En Fundación Exit trabajamos para reducir el abandono educativo temprano y mejorar la empleabilidad de jóvenes en situación de vulnerabilidad. Nuestra misión es tender puentes entre tres actores clave: los jóvenes, el profesorado y las empresas.
- ¿Cómo definiríais la misión de Fundación Exit y qué problemática social buscáis transformar?
- ¿Cuáles son vuestras principales iniciativas y cómo se articula la colaboración con empresas y centros educativos?
- ¿Qué impacto tiene este modelo de colaboración en los jóvenes?
- ¿Cuáles son los principales obstáculos que enfrentáis como fundación?
Desde nuestros inicios, en el año 2000, fuimos pioneros en conectar el mundo educativo con el mundo empresarial, entendiendo que muchos jóvenes —especialmente aquellos que cursan grados básicos— están más alejados del mercado laboral y, en muchos casos, carecen de referentes profesionales en su entorno más cercano. Nuestra labor es acercarles esas oportunidades y ampliar su horizonte de futuro.
¿Cuáles son vuestras principales iniciativas y cómo se articula la colaboración con empresas y centros educativos?
Nuestras iniciativas se centran en generar experiencias reales de contacto con el entorno profesional. Facilitamos espacios de mentoría, orientación y acercamiento al mundo empresarial, donde las compañías colaboradoras juegan un papel fundamental como referentes y agentes de transformación.
La colaboración con empresas no es accesoria, es estratégica. El mercado laboral está evolucionando a gran velocidad, y el profesorado no siempre tiene acceso directo a esa realidad cambiante. Las entidades sociales como Exit ayudamos a construir ese puente, alineando expectativas, competencias y necesidades reales del mercado.
Además, consideramos clave dar voz al profesorado, porque su implicación es esencial para que estos procesos tengan continuidad e impacto.
¿Qué impacto tiene este modelo de colaboración en los jóvenes?
El impacto es especialmente significativo en jóvenes de grado básico, que suelen estar más desconectados del mercado laboral y, en ocasiones, faltos de referentes profesionales en su entorno familiar.
Al acercarles empresas y profesionales reales, no solo ampliamos su conocimiento sobre profesiones de futuro, sino que reforzamos su motivación, autoestima y percepción de oportunidades. La conexión directa con el mundo laboral les permite visualizar un proyecto profesional tangible y posible.
¿Cuáles son los principales obstáculos que enfrentáis como fundación?
Uno de los grandes retos es la velocidad a la que cambia el mercado laboral. Adaptar la orientación y las oportunidades formativas a esa transformación constante exige una colaboración muy estrecha con el tejido empresarial.
Otro desafío es garantizar que los jóvenes más vulnerables no queden fuera de estas dinámicas por falta de referentes, recursos o acompañamiento. Por eso insistimos en la importancia de los tres colectivos prioritarios para nosotros: jóvenes, empresas y profesorado.
Sin la implicación activa de las empresas y el compromiso del profesorado, sería mucho más difícil generar un impacto real y sostenido.
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