En esta entrevista para Corresponsables, Joan Carles Aguado, Country Manager en España y Portugal de GSE Group, explica cómo la sostenibilidad se ha integrado en el núcleo estratégico de la compañía y se aplica a lo largo de todo el ciclo de sus proyectos. A lo largo de la conversación, aborda los avances en eficiencia energética y reducción de emisiones, el uso de materiales de menor impacto ambiental, la economía circular y la gestión responsable del entorno y de las comunidades locales en una empresa especializada en el diseño y la construcción llave en mano de edificios industriales, logísticos y data centers, así como las prioridades que marcarán su hoja de ruta en materia ambiental, social y de buen gobierno hacia 2030.
- ¿Qué labor desarrollan en GSE y qué papel juega la sostenibilidad dentro de la estrategia de crecimiento de la compañía?
- ¿Qué avances destacaría en materia de eficiencia energética y reducción de emisiones en los proyectos desarrollados recientemente?
- ¿Qué objetivos se han marcado para reducir el impacto ambiental del ciclo completo de construcción?
- ¿Qué criterios de sostenibilidad aplican en la selección de proveedores y partners?
- ¿Qué iniciativas impulsan para generar impacto positivo en las comunidades donde operan?
- ¿Cuáles son las principales prioridades de GSE en sostenibilidad para los próximos años?
- ¿Dónde ve las mayores oportunidades de innovación en construcción responsable?
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¿Qué labor desarrollan en GSE y qué papel juega la sostenibilidad dentro de la estrategia de crecimiento de la compañía?
GSE Group es una multinacional presente prácticamente en toda Europa, incluida España y Portugal. Además, pertenecemos a un grupo alemán llamado Goldbeck. Somos especialistas en el diseño y la construcción bajo contrato de llave en mano de edificios industriales, sobre todo en sectores muy especializados como la industria, la logística y, ahora también, los data centers.
Para que tengas una idea de nuestra escala, al final del año somos un grupo que gestiona alrededor de 60 proyectos, en los que acompañamos a nuestros clientes en todas las fases: desde la búsqueda de localizaciones donde quieren implantarse hasta la puesta en marcha del edificio y de las instalaciones, siempre bajo el modelo llave en mano.
Trabajamos con todo tipo de clientes, tanto inversores como usuarios finales, y nuestro objetivo se centra en la satisfacción del cliente mediante la transparencia y la confianza que queremos generar en todo el proceso de construcción. Lo importante aquí no es solo qué construimos, sino cómo lo hacemos.
GSE tiene un objetivo muy claro a la hora de construir edificios desde el punto de vista de la responsabilidad ambiental. Queremos, además de construir edificios, hacerlo siempre dentro de la limitación de la huella medioambiental y garantizar que todas las partes se sientan cómodas e implicadas en el proceso.
No vemos el edificio como un objeto aislado. Construimos los edificios junto con las comunidades locales, buscando un atractivo y asegurando la sostenibilidad a largo plazo de estas construcciones. La sostenibilidad, en este sentido, no es nada nuevo para nosotros. Somos un actor comprometido desde hace muchos años.
Estamos adheridos al Pacto Mundial de la ONU desde 2003 y contamos con una hoja de ruta ESG con objetivos claros puestos en el horizonte de 2030. En 2023 dimos un paso definitivo con la transformación de nuestros estatutos para convertirnos, como dicen los franceses, en una société à mission, es decir, una empresa con propósito.
Esto significa que los criterios ESG ya no son periféricos, sino que están en el centro de nuestra estrategia. Nuestra función está asociada directamente a esa estrategia y a las acciones ESG. Nos gusta resumir todo este planteamiento en una frase: diseñar y construir respetando la naturaleza, desarrollarse junto con los servicios de las comunidades locales y prosperar cuidando a las personas. Esa es la idea que guía nuestros proyectos.
¿Qué avances destacaría en materia de eficiencia energética y reducción de emisiones en los proyectos desarrollados recientemente?
En cuanto a reducción de emisiones, destacaría dos acciones principales que ya se aplican de forma habitual en nuestros procesos constructivos. La primera es la reducción o minimización del uso de combustibles fósiles. Intentamos reducir al máximo el uso de gasoil o gas y priorizamos otras fuentes energéticas, como la energía fotovoltaica o la cogeneración.
La segunda tiene que ver con la reducción del consumo de agua y de la huella de carbono. En este sentido, apostamos por sistemas constructivos y materiales más ecológicos, especialmente de origen biológico o reciclados, que impacten menos en la huella de carbono y contribuyan a la reducción de emisiones.
En cuanto a eficiencia energética, buscamos edificios autosuficientes, apoyándonos en energías renovables como la fotovoltaica o la geotermia. En prácticamente todos los edificios se plantea una instalación fotovoltaica con el objetivo de ser autosuficientes respecto a la red y generar una menor huella de carbono.
Otro aspecto cada vez más relevante es la gestión inteligente de los edificios. Mediante softwares especializados y sistemas BMS monitorizamos los consumos energéticos, lo que nos permite tomar decisiones muy precisas para reducirlos.
Muchos de los edificios que construimos están certificados con sellos ambientales reconocidos en el mercado, como BREEAM o LEED. En el caso de clientes que no estén familiarizados con este tipo de certificaciones o no deseen obtenerlas, ofrecemos un plan de acción que denominamos Blue Suite. A través de este plan, el cliente puede escoger, en función de su ambición medioambiental, qué tipo de acciones quiere implementar o en cuáles invertir durante el proceso de construcción. Existen hasta tres niveles de ambición y se basan principalmente en materiales, sistemas energéticos y el impacto en el entorno. Aun así, lo más habitual sigue siendo optar por un sello medioambiental.
¿Qué objetivos se han marcado para reducir el impacto ambiental del ciclo completo de construcción?
Nuestros objetivos están marcados con horizonte 2030. Son objetivos cuantificados y medibles, y se articulan en cuatro ejes estratégicos.
El primero es priorizar la renovación y la construcción sobre suelos en desuso, es decir, edificios o parcelas donde ya existe una edificación previa. Buscamos reutilizar estos espacios para evitar impactar en nuevas zonas naturales. Para que te hagas una idea, el año pasado este tipo de proyectos representaron entre 35.000 y 100.000 metros cuadrados. El objetivo para 2030 es alcanzar entre 200.000 y 300.000 metros cuadrados, lo que supondría alrededor del 20 % de los edificios que construimos anualmente.
El segundo eje es la reducción de la huella de carbono mediante el uso de hormigones y cementos de bajas emisiones. Dado el impacto asociado a la fabricación de cemento dentro del sector de la construcción, el uso de cementos de bajas emisiones se convierte en una palanca fundamental para reducir la huella de carbono.
El tercer eje es la economía circular, basada en el reciclaje y la reutilización de materiales. El mercado de este tipo de materiales está evolucionando rápidamente y cada vez es más accesible. El objetivo que nos hemos marcado es que, como mínimo, en todos los proyectos que ejecutemos haya al menos un elemento constructivo —ya sea piedra, estructura u otro componente— que incorpore materiales reutilizados.
El cuarto eje es la utilización de materiales de origen biológico, como la madera u otros elementos naturales, que tienen un menor impacto ambiental y una mejor huella de carbono. La idea es aumentar progresivamente el uso de este tipo de materiales.
¿Qué criterios de sostenibilidad aplican en la selección de proveedores y partners?
Todas estas acciones solo son posibles trabajando de manera conjunta con nuestros colaboradores y proveedores. Para ello, contamos con una selección de subcontratistas especializados por lotes, en la que se aplican criterios de adjudicación asociados al desempeño en sostenibilidad.
Disponemos de una lista de subcontratistas a los que se les evalúa mediante cuestionarios en los que analizamos cómo trabajan, qué tipo de materiales utilizan y cuáles son sus prácticas. Otro aspecto muy importante es la búsqueda de proveedores locales o lo más cercanos posible al proyecto en el que estamos trabajando. Esto nos permite, por un lado, reducir la huella de carbono asociada al transporte y, por otro, contribuir al desarrollo de la economía local y a la generación de empleo en el entorno.
¿Qué iniciativas impulsan para generar impacto positivo en las comunidades donde operan?
Buscamos generar impacto positivo en tres ejes principales. El primero es con nuestros clientes. Cuando el cliente no opta por un sello ambiental, le ofrecemos el plan Blue Suite, con medidas concretas que puede adoptar para mejorar el rendimiento del edificio, reducir la huella de carbono o incluso mejorar el confort de las personas que trabajan en él.
El segundo eje es el impacto positivo en nuestros proveedores, potenciando la selección de proveedores locales y contribuyendo así a la mejora de la economía local.
El tercer eje se centra especialmente en países donde tenemos mayor presencia, como Francia. Allí impulsamos iniciativas de mecenazgo de competencias con asociaciones locales que permiten a personas en situación de mayor dificultad conocer nuestro trabajo y, en algunos casos, incorporarse a alguno de nuestros proyectos.
Además, contamos con la GSE Foundation, una fundación basada en el mecenazgo y el voluntariado de los empleados de GSE, cuyo objetivo es desarrollar proyectos, especialmente en países o localidades menos desarrolladas, que contribuyan al progreso de estas comunidades.
¿Cuáles son las principales prioridades de GSE en sostenibilidad para los próximos años?
Nuestro enfoque hacia 2030 se articula a través de lo que llamamos el carnet de impacto, un conjunto de compromisos asociados a la mejora del impacto medioambiental. Se trata de un sistema de auditoría integral de nuestras acciones, que nos permite medir resultados y tomar decisiones basadas en datos.
Este carnet de impacto incluye 11 compromisos estratégicos basados en tres prioridades clave. La primera es la descarbonización masiva, mediante el uso de materiales que reduzcan el impacto de carbono de nuestros edificios. Son acciones claras, medibles y auditadas por una empresa externa que certifica su cumplimiento.
La segunda prioridad es la biodiversidad y la preservación del suelo. Buscamos reducir el impacto en entornos de alto valor ecológico, priorizando zonas brownfield, es decir, espacios ya urbanizados o en desuso. Para ello necesitamos la colaboración de nuestros clientes y, en muchos casos, de las administraciones públicas, a las que intentamos acompañar y asesorar para mejorar el impacto de la construcción en estos entornos.
La tercera prioridad es la economía circular. La generación de residuos en la construcción es muy elevada, y nuestro objetivo es reducirla mediante el uso de materiales recuperados y rehabilitados, integrándolos en una nueva dinámica constructiva.
¿Dónde ve las mayores oportunidades de innovación en construcción responsable?
Yo destacaría cuatro ámbitos principales. El primero es la industrialización circular, basada en la reutilización y reinstalación de materiales. La idea es crear bancos de materiales reutilizables que permitan compartir recursos entre distintos proyectos y empresas.
El segundo ámbito es el diseño desmontable, es decir, concebir edificios e instalaciones que, cuando cesa su actividad, puedan desmontarse y reutilizarse en otros emplazamientos, promoviendo la reutilización.
El tercer ámbito tiene que ver con los nuevos materiales de origen biológico y los materiales reciclados de nueva generación, como hormigones de bajas emisiones, áridos reciclados o acero recuperado y certificado. Es importante romper con el estigma de que lo reciclado es de menor calidad; en muchos casos se trata de productos de primer nivel, incluso superiores a los convencionales.
El cuarto ámbito es la digitalización y la inteligencia artificial. La IA permitirá analizar de forma mucho más ágil el uso de la energía en los edificios y facilitará una toma de decisiones más rápida y eficiente para mejorar su rendimiento energético.
Finalmente, también es clave diseñar los edificios desde el inicio pensando en estos materiales y en la reducción del consumo energético. No se trata solo de construir de otra manera, sino de diseñar desde el principio con estos criterios para evitar correcciones posteriores que generan retrasos y sobrecostes. Estos son, en mi opinión, los grandes ámbitos de innovación que marcarán el futuro de la construcción responsable.
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