Isabel Troya, presidenta del Comité de Sostenibilidad de Logista, analiza en esta entrevista para Corresponsables cómo la compañía ha reforzado su gobernanza ESG para integrar la sostenibilidad en la estrategia del grupo. A lo largo de la conversación, aborda las principales palancas de descarbonización en logística —renovación de flota, optimización de kilómetros y eficiencia energética—, la implicación de la cadena de valor y el papel de la colaboración público-privada para avanzar hacia un modelo logístico más competitivo y bajo en emisiones.
- ¿Cómo está influyendo hoy el Comité de Sostenibilidad en la estrategia y en las decisiones de Logista?
- El transporte y la distribución están en plena transformación. ¿Qué cambios están impulsando para avanzar hacia una logística más baja en emisiones?
- La cadena de suministro es clave en su negocio. ¿Cómo involucran a proveedores y colaboradores en este camino hacia modelos más responsables?
- Logista tiene una presencia muy amplia en el territorio. ¿Cómo trabajan el impacto en las personas y en las comunidades donde operan?
- En una organización grande, ¿qué papel juega la cultura interna para que la sostenibilidad no se quede solo en el discurso?
- Desde el punto de vista del buen gobierno, ¿qué retos supone integrar la sostenibilidad en una compañía tan compleja como Logista?
- Mirando al futuro, ¿qué reto cree que será el más complejo para el sector logístico en materia de sostenibilidad?
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¿Cómo está influyendo hoy el Comité de Sostenibilidad en la estrategia y en las decisiones de Logista?
Creamos el Comité en 2023 dentro de un proceso de actualización de toda la gobernanza en sostenibilidad. No solo constituimos el Comité, sino que reforzamos las capacidades del Consejo para monitorizar estos asuntos y renombramos el Comité de Auditoría como Comité de Auditoría, Control y Sostenibilidad, para darle mayor entidad a nivel de Consejo.
Es un momento clave porque nos ayuda a integrar plenamente la sostenibilidad dentro de la estrategia del grupo. Desde el Comité impulsamos la definición de objetivos comunes en ámbitos como diversidad y no discriminación, economía circular, eficiencia energética o bienestar de los empleados.
Además, jugamos un papel fundamental en la coordinación entre países y líneas de negocio. Somos un grupo muy grande, con presencia en distintos países y negocios con casuísticas diferentes, y el Comité permite alinear objetivos y hacer seguimiento periódico, reportando al Consejo y a los distintos grupos de trabajo.
En definitiva, el Comité no es solo un órgano supervisor, sino un impulsor que ayuda a poner en perspectiva los temas más relevantes de sostenibilidad y a alinear al grupo bajo una visión común: ser un operador logístico responsable, competitivo y con una visión orientada a la sociedad.
El transporte y la distribución están en plena transformación. ¿Qué cambios están impulsando para avanzar hacia una logística más baja en emisiones?
Destacaría tres palancas principales.
La primera es la descarbonización de la flota. Estamos renovando vehículos hacia modelos más sostenibles e incorporando vehículos eléctricos en trayectos cortos. Además, estamos empezando a utilizar biocombustibles, especialmente en largas distancias, lo que nos permite reducir hasta un 80% las emisiones por trayecto frente al combustible tradicional.
La segunda palanca es la optimización de los kilómetros recorridos. Buscamos reducir trayectos en vacío o con carga parcial mediante tecnología de optimización. Tras un piloto en Francia, donde logramos reducir un 7% los kilómetros recorridos en 2025, estamos implantando esta tecnología en España y estimamos que en Francia podríamos alcanzar reducciones de hasta el 12%.
La tercera palanca es la reducción de emisiones en nuestras propias operaciones. El 95% de la energía que consumimos en nuestras instalaciones es renovable o baja en carbono, certificada con garantía de origen. Además, en el negocio del tabaco desarrollamos un proyecto de reutilización de cajas: aunque ya son de cartón reciclado, las reutilizamos hasta cinco veces. Esto nos permite reducir hasta 6.500 toneladas de CO₂ equivalente al año. Es un proyecto implantado en tres países del que estamos muy orgullosos.
La cadena de suministro es clave en su negocio. ¿Cómo involucran a proveedores y colaboradores en este camino hacia modelos más responsables?
La sostenibilidad solo funciona si implicas a toda la cadena de valor. Por eso incorporamos criterios ESG en los procesos de compra y evaluación de proveedores, siempre con un enfoque colaborativo.
Por ejemplo, en nuestra filial Nacex contamos con programas de apoyo para que los franquiciados puedan renovar su flota hacia vehículos eléctricos, facilitando ayudas económicas para el cambio.
También trabajamos con empresas subcontratadas de transporte mediante formación en conducción eficiente y sostenible, ya que una mejor conducción implica menos emisiones.
Mantenemos un diálogo continuo, realizamos evaluaciones periódicas e identificamos riesgos y oportunidades de mejora junto con nuestra cadena de valor.
Logista tiene una presencia muy amplia en el territorio. ¿Cómo trabajan el impacto en las personas y en las comunidades donde operan?
Nuestro impacto social es muy relevante y lo abordamos desde varios ejes.
El primero es el empleo estable y de calidad. De nuestros casi 8.000 empleados, el 99% están cubiertos por convenios colectivos y cerca del 90% cuentan con contrato indefinido, lo que demuestra nuestro compromiso con la estabilidad laboral.
El segundo eje es la seguridad y salud. Somos una compañía con operaciones intensivas y la seguridad es prioritaria.
Y el tercero es el impacto social a través de colaboraciones con entidades sociales y organizaciones locales, con especial foco en colectivos vulnerables, como personas con discapacidad o en riesgo de exclusión. Tenemos proyectos de inserción laboral y de apoyo a menores con necesidades especiales. Nuestro enfoque es muy local y consciente del impacto que tiene Logista en las comunidades donde opera.
En una organización grande, ¿qué papel juega la cultura interna para que la sostenibilidad no se quede solo en el discurso?
La cultura interna es clave. Si no involucras a las personas, la sostenibilidad puede quedarse en un mensaje comercial y no convertirse en algo real.
Desde el Comité impulsamos una narrativa común de sostenibilidad compartida por todos los negocios y países. Escuchamos a cada unidad y establecemos objetivos que tengan sentido para su realidad.
Cuando las personas participan en la creación del plan, los objetivos son más sólidos y el compromiso es mayor. Esa implicación es fundamental.
Desde el punto de vista del buen gobierno, ¿qué retos supone integrar la sostenibilidad en una compañía tan compleja como Logista?
El principal reto es la complejidad. Somos un grupo diversificado, con presencia en distintos países y marcos regulatorios diferentes. Debemos asegurar una visión común sin perder flexibilidad local.
Además, el entorno regulatorio es cada vez más exigente en materia de reporting ESG. Garantizar la calidad y consistencia de los datos requiere buenos sistemas, procesos claros y coordinación estrecha entre países y negocios.
Por último, está la gestión de riesgos ESG. Integrarlos en los sistemas de control nos permite anticiparnos y reforzar el gobierno corporativo.
Mirando al futuro, ¿qué reto cree que será el más complejo para el sector logístico en materia de sostenibilidad?
El mayor reto es lograr la descarbonización al ritmo que exige la normativa sin perder eficiencia ni competitividad.
En el transporte pesado de larga distancia, la tecnología aún no está completamente desarrollada. Existen camiones eléctricos de 40 toneladas, pero tienen autonomía limitada, un coste superior y requieren infraestructuras de recarga que implican inversiones adicionales.
Además, aunque el biocombustible ayuda en la transición, existe incertidumbre sobre su papel futuro dentro del marco regulatorio europeo, que prioriza la electrificación.
El sector logístico está compuesto en gran medida por pequeñas y medianas empresas, muchas de ellas familiares, que no siempre tienen capacidad para afrontar estas inversiones.
Por eso es fundamental la colaboración público-privada. Las empresas tenemos un papel clave, pero las administraciones deben apoyar con desarrollo tecnológico, infraestructuras, incentivos y marcos regulatorios adecuados para permitir la descarbonización sin perder competitividad.
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