¿Qué oportunidades considera que ofrece la inteligencia artificial para contribuir a un desarrollo socialmente más justo y sostenible?
La inteligencia artificial puede actuar como una auténtica infraestructura social si se orienta al interés general. Más allá de la eficiencia, su verdadero potencial reside en mejorar la capacidad colectiva de diseñar políticas públicas más precisas, detectar desigualdades estructurales y evaluar el impacto social de las decisiones en tiempo real.
- ¿Qué oportunidades considera que ofrece la inteligencia artificial para contribuir a un desarrollo socialmente más justo y sostenible?
- ¿Cuáles cree que son los principales riesgos éticos asociados al uso de la inteligencia artificial en su sector o actividad?
- ¿Qué papel deben desempeñar las empresas y organizaciones a la hora de promover un uso responsable de la inteligencia artificial?
- ¿Cómo valora la regulación actual en materia de IA a nivel europeo o local? ¿Qué mejoras consideraría necesarias?
- ¿Qué visión de futuro tiene sobre la evolución de la IA y su papel en la transformación social?
Investigaciones desarrolladas en universidades de referencia como Universidad de Stanford muestran que los sistemas de IA, cuando se emplean como apoyo al juicio humano y no como sustitución del mismo, pueden contribuir a reducir brechas educativas y mejorar el acceso a servicios esenciales.
Ahora bien, bonum commune y tecnología solo convergen si la IA se diseña desde el inicio con criterios de equidad, supervisión humana y rendición de cuentas.
¿Cuáles cree que son los principales riesgos éticos asociados al uso de la inteligencia artificial en su sector o actividad?
El principal riesgo ético es asumir que la IA es neutral. Como ya advertía Aristóteles, no hay justicia sin deliberación. Cuando se delegan decisiones relevantes en sistemas opacos, existe el riesgo de erosionar el juicio humano y la responsabilidad institucional.
Los sesgos algorítmicos, la falta de explicabilidad y la automatización de decisiones que afectan a derechos fundamentales pueden generar discriminaciones sistémicas difíciles de detectar y aún más complejas de corregir. A ello se suma una confianza excesiva en la tecnología que puede debilitar la rendición de cuentas, -a las pruebas nos podemos, y debemos remitir-.
¿Qué papel deben desempeñar las empresas y organizaciones a la hora de promover un uso responsable de la inteligencia artificial?
Las organizaciones deben entender que la inteligencia artificial no es solo una herramienta técnica, sino una decisión ética y estratégica. Esto exige dotarse de marcos internos de gobernanza de IA, evaluaciones de impacto ético y social, y equipos verdaderamente interdisciplinarios. Universidades como la Universidad de Oxford, han subrayado que los mejores resultados se alcanzan cuando juristas, tecnólogos y expertos en ética trabajan de forma coordinada. La confianza social en la IA se construye con prácticas verificables, no con declaraciones genéricas.
¿Cómo valora la regulación actual en materia de IA a nivel europeo o local? ¿Qué mejoras consideraría necesarias?
La regulación europea en materia de inteligencia artificial supone un avance significativo al situar la protección de los derechos fundamentales en el centro del desarrollo tecnológico. El enfoque basado en riesgos es adecuado y coherente con los valores europeos.
No obstante, el reto principal reside en su implementación efectiva. Será necesario traducir el marco normativo en guías prácticas, formación y apoyo a organizaciones públicas y privadas. De lo contrario, existe el riesgo de incurrir en aquello que la tradición jurídica resume como summum ius, summa iniuria.
¿Qué visión de futuro tiene sobre la evolución de la IA y su papel en la transformación social?
La inteligencia artificial será estructural en nuestras sociedades, pero su impacto no es inevitable: es una elección colectiva. Como advertía Hannah Arendt, el verdadero riesgo no es la técnica, sino la renuncia al juicio.
El futuro deseable pasa por una IA humanista, con supervisión humana efectiva, educación crítica desde edades tempranas y participación activa de la sociedad civil en su gobernanza. Iniciativas como OdiseIA son fundamentales para garantizar que la innovación tecnológica avance de forma humana.
Esta entrevista forma parte del Dosier Corresponsables: IA Ética, en alianza con OdiseIA


