Paulina Barrios, alumna del curso de Inteligencia Artificial de Samsung Innovation Campus, cursado en la Universitat Politècnica de València (UPV), comparte con Corresponsables cómo esta formación ha supuesto un punto de inflexión en su trayectoria académica y profesional. Su paso por el programa le ha permitido especializarse en el ámbito de la inteligencia artificial, adquirir una visión más aplicada del uso de los datos y reforzar competencias clave como el trabajo en equipo o la resolución de problemas reales.
- Hace aproximadamente un año finalizaste el curso de Inteligencia Artificial de Samsung Innovation Campus en la Universitat Politècnica de València. ¿Cómo ha evolucionado tu trayectoria profesional desde entonces y qué pasos has dado tras completar el programa?
- Conseguiste unas prácticas gracias a haber realizado este curso. ¿Qué papel crees que jugó la formación de Samsung Innovation Campus a la hora de abrirte esa oportunidad profesional?
- Mirando ahora con perspectiva, ¿de qué manera ha influido tu paso por Samsung Innovation Campus en tu desarrollo profesional y en las decisiones que has tomado sobre tu futuro en el ámbito tecnológico?
- Procedías de una formación en Ingeniería Informática con interés por el hardware. ¿Cómo ha complementado el aprendizaje en inteligencia artificial esa base más técnica y qué nuevas posibilidades te ha abierto?
- Uno de los aspectos que destacabas de Samsung Innovation Campus era el trabajo en proyectos y la colaboración con perfiles de distintas disciplinas. ¿Qué aprendizajes te llevaste de esa experiencia de trabajo en equipo y cómo te ha ayudado posteriormente en el entorno profesional?
- Tu proyecto final fue una parte clave del curso. ¿En qué consistía exactamente, qué problema buscaba resolver y qué enfoques de inteligencia artificial aplicasteis?
- Desde tu experiencia personal, ¿qué valor crees que tienen iniciativas como Samsung Innovation Campus para impulsar el talento joven y facilitar la incorporación al mercado laboral en el ámbito tecnológico y de la inteligencia artificial?
En esta entrevista, Paulina nos habla sobre los aprendizajes adquiridos durante el curso, el desarrollo de su proyecto final y el impacto que iniciativas como Samsung Innovation Campus tienen en la empleabilidad y el impulso del talento joven en el sector tecnológico.
Hace aproximadamente un año finalizaste el curso de Inteligencia Artificial de Samsung Innovation Campus en la Universitat Politècnica de València. ¿Cómo ha evolucionado tu trayectoria profesional desde entonces y qué pasos has dado tras completar el programa?
Realizar este curso me proporcionó el impulso necesario para adentrarme en esta área con una visión mucho más estructurada y práctica. Al venir de un grado de ingeniería informática con una formación más enfocada a la parte más interna de los sistemas, como la arquitectura y los sistemas empotrados, el curso me permitió añadir una nueva capa a esa base: trabajar con datos, interpretarlos y pensar cómo convertirlos en soluciones útiles.
Desde entonces, mi trayectoria tiende un poco hacia esta disciplina. Uno de los pasos más importantes que di fue acceder a unas prácticas relacionadas con este ámbito, lo que me permitió “probarme” en un entorno profesional real y comprender cómo se aplican de primera mano estas herramientas fuera de las clases.
De hecho, el impacto del curso fue tal que ha condicionado mis decisiones académicas actuales. Aprovechando que estoy de Erasmus en Finlandia, he seleccionado asignaturas que profundizan justo en los temas que más me gustaron en la formación de Samsung. Mi objetivo es exprimir esta oportunidad internacional para seguir especializándome y creciendo en esta dirección.
Conseguiste unas prácticas gracias a haber realizado este curso. ¿Qué papel crees que jugó la formación de Samsung Innovation Campus a la hora de abrirte esa oportunidad profesional?
Considero que jugó un papel determinante. En perfiles como el mío, que aún nos encontramos finalizando el grado, muchas veces la diferencia no está únicamente en el expediente, sino en la capacidad de demostrar iniciativa, formación complementaria y experiencia aplicada en un área concreta. Además, personalmente me dio la seguridad necesaria para aplicar al puesto.
En la entrevista, además de mencionar lo que había aprendido, intenté compartir también lo que hice en las semanas que estuvimos trabajando en el proyecto final del curso. Pude explicar cómo aporté mi granito de arena al equipo y la forma en que nos organizamos para resolver los problemas que se nos presentaban. Al final, tener ese proyecto para enseñar fue la mejor prueba de que, aunque siga estudiando, ya sé enfrentarme a retos…
Mirando ahora con perspectiva, ¿de qué manera ha influido tu paso por Samsung Innovation Campus en tu desarrollo profesional y en las decisiones que has tomado sobre tu futuro en el ámbito tecnológico?
Como comentaba antes, al estar ya en la recta final de la carrera, el curso me ha dado el empujón definitivo para decidir especializarme en esta área.
A nivel personal, siempre me he considerado una persona creativa, pero enfocada a la resolución de problemas técnicos. Haber estado en el curso reafirmó lo que ya sospechaba: que la IA y la creatividad no son disciplinas excluyentes. Me permitió comprobar cómo estas herramientas se integran perfectamente para desarrollar proyectos con un alto componente técnico, diseño innovador y, sobre todo, impacto real.
Es decir, no he cambiado mi rumbo inicial, sino que he ampliado mis horizontes. Mi objetivo es seguir formándome en esta intersección, combinando la base que ya he adquirido con el inmenso potencial de la Inteligencia Artificial para generar soluciones creativas y eficaces.
Procedías de una formación en Ingeniería Informática con interés por el hardware. ¿Cómo ha complementado el aprendizaje en inteligencia artificial esa base más técnica y qué nuevas posibilidades te ha abierto?
Mi formación en Ingeniería Informática, dentro de la rama de Ingeniería de Computadores, me había acostumbrado a entender los sistemas desde abajo: cómo se diseñan, cómo se estructuran y cómo interactúan hardware y software. Siento que es una base muy centrada en la lógica interna y en el funcionamiento real de la máquina.
La inteligencia artificial complementó esa formación de una manera muy natural. Fue como añadir una capa nueva a mi perfil: pasar de no solo comprender o construir sistemas, sino también a trabajar con los datos que generan, interpretarlos y utilizarlos para extraer valor. Por eso, nunca lo viví como un cambio de rumbo, sino como una evolución lógica.
Uno de los aspectos que destacabas de Samsung Innovation Campus era el trabajo en proyectos y la colaboración con perfiles de distintas disciplinas. ¿Qué aprendizajes te llevaste de esa experiencia de trabajo en equipo y cómo te ha ayudado posteriormente en el entorno profesional?
Trabajar en un equipo multidisciplinar fue, sin duda, una de las mejores partes del programa. Al enfrentarnos a un proyecto real, tuve que poner en práctica habilidades que son clave en el día a día: saber coordinarnos, comunicarnos de forma clara y compartir responsabilidades.
Como teníamos perfiles un poco distintos, nos organizamos de dos maneras. Por un lado, repartimos las tareas según los puntos fuertes de cada uno para ser más ágiles y cumplir con los plazos; por otro, fuimos rotando algunas funciones para no limitarnos y poder aprender de las áreas que menos dominábamos.
De todas formas, lo que más me gustó fue practicar lo de “traducir” lo técnico a un lenguaje que cualquiera pudiera entender. Porque, por muy buena que sea una solución, no sirve de nada si no sabes explicar para qué sirve, si es viable y qué impacto real tiene.
Tu proyecto final fue una parte clave del curso. ¿En qué consistía exactamente, qué problema buscaba resolver y qué enfoques de inteligencia artificial aplicasteis?
Nuestro proyecto final fue Happy Doggy, un sistema de inteligencia artificial diseñado para interpretar el estado emocional de los perros a través de imágenes y sonido. La idea nació de un problema muy cotidiano: muchas veces pasamos por alto o malinterpretamos las señales de estrés de nuestros perros, lo que afecta a su bienestar y a nuestra relación con ellos.
Para resolverlo, desarrollamos una solución accesible con un enfoque multimodal. A nivel técnico, lo estructuramos de la siguiente manera:
- Visión por computador: entrenamos modelos para detectar al perro en la imagen y analizar sus rasgos visuales o posturales.
- Análisis de audio: procesamos ladridos y vocalizaciones transformándolos en espectrogramas.
- Clasificación: el sistema combinaba estos datos para estimar cuatro estados básicos: relajado, juguetón, alerta/defensivo y estresado.
Para conseguirlo, construimos una base de entrenamiento combinando datasets públicos con conjuntos de datos que etiquetamos nosotros mismos.
Además, teníamos claro que no queríamos quedarnos solo en un experimento técnico. Pensamos en el usuario final y diseñamos el sistema para que pudiera integrarse en una app móvil o web sencilla, ejecutable tanto en local como en la nube. Así adquirimos, además, esa visión de producto completo (end-to-end).
Desde tu experiencia personal, ¿qué valor crees que tienen iniciativas como Samsung Innovation Campus para impulsar el talento joven y facilitar la incorporación al mercado laboral en el ámbito tecnológico y de la inteligencia artificial?
Considero que iniciativas como Samsung Innovation Campus son fundamentales porque logran tres cosas clave: te forman, te orientan y te conectan. En un sector que avanza tan rápido como la Inteligencia Artificial, es difícil encontrar programas que mezclen todo esto.
Desde mi experiencia, el gran acierto del programa es que va mucho más allá de la teoría. Te da el contexto y la metodología para resolver problemas reales. Para los perfiles más jóvenes, esto es vital: no solo asimilas conceptos, sino que ganas el criterio, la agilidad y la confianza para aportar valor a una empresa desde el primer día.
Además, este tipo de iniciativas son una gran oportunidad para quienes buscamos ir un paso más allá en nuestra carrera universitaria. En mi caso, no fue solo un curso más; fue, como habéis podido leer, un punto de inflexión que ha guiado mis pasos académicos y mi salto al entorno profesional.
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