La digitalización inclusiva y la adaptación al cambio climático marcan la agenda de sostenibilidad del sector tecnológico. En esta entrevista para Corresponsables, Daniel Morales, director de ESG, Sostenibilidad y Fundaciones de MasOrange, analiza los principales avances del grupo en materia ambiental, social y de gobernanza, desde el despliegue de programas de formación digital para reducir la brecha tecnológica hasta el desarrollo de planes de adaptación climática y nuevos modelos de medición del impacto ESG. A lo largo de la conversación, aborda también el papel de las alianzas sociales, la economía circular en dispositivos y los retos regulatorios que marcarán el futuro de la sostenibilidad empresarial.
- Si tuviera que resumir 2025 en tres hitos clave en sostenibilidad para MasOrange, ¿cuáles destacaría y qué impacto tangible han tenido?
- El programa Todo por Aprender y sus iniciativas vinculadas, como Mayores Conectados o Reto Rural, refuerzan la apuesta por la digitalización inclusiva. ¿Qué aprendizajes han obtenido y cómo están midiendo su impacto real en la reducción de desigualdades digitales?
- La reciente alianza con Euskaltel Fundazioa abre una nueva etapa de colaboración en digitalización inclusiva. ¿Qué valor estratégico tiene este tipo de alianzas para amplificar el impacto social de MasOrange?
- El modelo del Orange Digital Center sigue evolucionando y replicándose en nuevos territorios. ¿Qué aprendizajes han obtenido tras estos años de experiencia y cómo están adaptando los contenidos formativos a tecnologías emergentes como la IA o la ciberseguridad?
- ¿Por qué MasOrange además de ofrecer servicios telco tradicionales ahora está impulsando los proyectos de capacitación digital?
- MasOrange está avanzando en la integración de criterios ambientales dentro de su estrategia de sostenibilidad. ¿Cuáles están siendo las principales palancas para reducir el impacto ambiental y qué retos siguen sobre la mesa?
- En un entorno donde la sostenibilidad debe demostrar retorno, ¿qué indicadores o métricas están utilizando para vincular sus programas sociales y ambientales con la creación de valor a largo plazo?
- ¿Qué retos regulatorios o de mercado cree que marcarán la agenda ESG de MasOrange en 2026?
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Si tuviera que resumir 2025 en tres hitos clave en sostenibilidad para MasOrange, ¿cuáles destacaría y qué impacto tangible han tenido?
Por destacar uno de cada letra, empezando por la E de Environment, ha sido clave definir el plan de adaptación climática del grupo MasOrange y analizar los riesgos climáticos. Esto nos ha permitido identificar riesgos climáticos, financieros y operativos, pero también oportunidades. Además, ayuda a que toda la compañía, desde el punto de vista de negocio y continuidad, sea más consciente de eventos extremos, como inundaciones recientes, que pueden afectar a nuestros activos y operaciones y que queremos mitigar.
El segundo punto sería la S de Social, donde hemos desplegado un programa muy amplio de formación en competencias digitales denominado “Todo por Aprender”. Engloba formaciones desde niveles básicos hasta contenidos orientados a la empleabilidad, con el objetivo de reducir la brecha digital y acercar a colectivos vulnerables a un entorno digital que, en ocasiones, puede resultar complejo.
Finalmente, en Gobernanza, el tercer gran hito ha sido avanzar en la adaptación a la nueva normativa europea. Aunque la directiva CSRD está en proceso de cambios y simplificación, hemos decidido seguir adelante con la versión actual para anticiparnos y evitar futuros problemas regulatorios.
El programa Todo por Aprender y sus iniciativas vinculadas, como Mayores Conectados o Reto Rural, refuerzan la apuesta por la digitalización inclusiva. ¿Qué aprendizajes han obtenido y cómo están midiendo su impacto real en la reducción de desigualdades digitales?
El principal aprendizaje es que la brecha digital no es homogénea. No es lo mismo el entorno rural que el urbano, ni una persona mayor que un joven con conocimientos tecnológicos parciales. Tampoco es igual alguien con alto nivel educativo que otra persona con menos recursos.
Entender esa heterogeneidad es clave para diseñar formaciones adaptadas a cada perfil. En cuanto a la medición, hemos desarrollado modelos de certificación muy exigentes, en parte porque muchos programas están financiados con fondos europeos Next Generation, que requieren auditorías estrictas.
Medimos indicadores como horas de formación, tasas de abandono, nivel previo y posterior o satisfacción del alumnado. Todo esto se integra en nuestro modelo de medición de impacto, desarrollado junto a empresas especializadas, para contar con métricas comparables dentro del sector.
La reciente alianza con Euskaltel Fundazioa abre una nueva etapa de colaboración en digitalización inclusiva. ¿Qué valor estratégico tiene este tipo de alianzas para amplificar el impacto social de MasOrange?
Este tipo de alianzas amplifican el impacto social combinando capacidades complementarias. En el caso de Euskaltel Fundazioa, aporta arraigo territorial y conocimiento local, mientras que MasOrange y Fundación Orange contribuyen con metodología, experiencia pedagógica y escala.
Es una colaboración en la que ganan todas las partes: las fundaciones comparten buenas prácticas sin competir y la ciudadanía recibe programas más cercanos y adaptados a su realidad, especialmente en territorios como Euskadi.
El modelo del Orange Digital Center sigue evolucionando y replicándose en nuevos territorios. ¿Qué aprendizajes han obtenido tras estos años de experiencia y cómo están adaptando los contenidos formativos a tecnologías emergentes como la IA o la ciberseguridad?
El Orange Digital Center se ha consolidado como un espacio de referencia en competencias digitales e inclusión tecnológica. Esa experiencia nos ha permitido impulsar nuevos proyectos, como el futuro Digital Center en Bilbao, liderado por la Fundación Euskaltel.
En cuanto a contenidos, hemos incorporado progresivamente formaciones en programación, ciberseguridad e inteligencia artificial, desde niveles básicos —orientados a la protección del ciudadano— hasta niveles avanzados enfocados a la empleabilidad.
Lo entendemos como una pirámide formativa: desde habilidades cotidianas, como solicitar una cita médica o evitar fraudes online, hasta especializaciones que permiten acceder a empleos de calidad.
¿Por qué MasOrange además de ofrecer servicios telco tradicionales ahora está impulsando los proyectos de capacitación digital?
Porque en una sociedad digital la conectividad es imprescindible, pero no suficiente. Las nuevas tecnologías generan oportunidades, pero también nuevas vulnerabilidades.
Históricamente, las personas más vulnerables suelen quedarse atrás cuando aparecen innovaciones tecnológicas. Ya ocurrió con internet y está volviendo a suceder con otras tecnologías emergentes. Por eso creemos necesario combinar políticas públicas con iniciativas privadas para que nadie se quede atrás por falta de recursos o formación.
MasOrange está avanzando en la integración de criterios ambientales dentro de su estrategia de sostenibilidad. ¿Cuáles están siendo las principales palancas para reducir el impacto ambiental y qué retos siguen sobre la mesa?
Destacaría tres palancas principales. La primera es la eficiencia energética, que busca reducir tanto el impacto ambiental como el coste económico. La segunda es el uso de energía renovable: actualmente el 100% de nuestra energía cuenta con garantía de origen renovable certificada.
La tercera es la economía circular, promoviendo la reutilización de dispositivos y su segunda vida. El principal reto sigue siendo la descarbonización completa para 2040, especialmente las emisiones indirectas vinculadas a dispositivos y cadena de valor. Para avanzar será imprescindible trabajar con proveedores, clientes y partners.
En un entorno donde la sostenibilidad debe demostrar retorno, ¿qué indicadores o métricas están utilizando para vincular sus programas sociales y ambientales con la creación de valor a largo plazo?
Utilizamos KPIs tradicionales como emisiones, consumo energético o número de personas formadas. Pero desde la creación de MasOrange estamos incorporando también indicadores de negocio, evaluando los proyectos desde un enfoque de business case y rentabilidad dual: económica y social.
Además, estamos empezando a integrar métricas ESG en proyectos que inicialmente no nacen con objetivos de sostenibilidad, incorporando preguntas sobre impacto energético, emisiones o efectos sociales dentro de los procesos de decisión.
¿Qué retos regulatorios o de mercado cree que marcarán la agenda ESG de MasOrange en 2026?
El entorno es incierto, pero parece que la tendencia va hacia una simplificación regulatoria con la nueva normativa Omnibus y posibles cambios en la debida diligencia.
Aun así, en MasOrange hemos decidido avanzar con el modelo más completo posible, basado en la CSRD actual, para anticiparnos a cualquier escenario. Hemos implementado herramientas sólidas de consolidación de datos ESG y apostamos por la máxima transparencia, tanto por exigencias regulatorias como por convicción propia.
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