En esta entrevista para Corresponsables, Antonio Martínez, recientemente nombrado director de Relaciones Institucionales y presidente de la Fundación DomusVi, analiza las prioridades de la compañía en el ámbito de los cuidados, la relación con las administraciones y la colaboración público-privada para afrontar el reto demográfico y la atención a la dependencia. A lo largo de la conversación, aborda el impulso del modelo de humanización de los cuidados, el papel de la Fundación en proyectos sociales, formativos y de investigación, el desarrollo del voluntariado y las líneas de trabajo en gobernanza.
¿Qué supone para usted asumir la presidencia de la Fundación DomusVi y la dirección de Relaciones Institucionales en esta nueva etapa profesional y qué prioridades se ha marcado en el corto y medio plazo?
Personalmente asumo esta nueva etapa con mucha ilusión. No puede ser de otra forma cuando realmente crees en las cosas que haces. Supone para mí un nuevo reto profesional y una oportunidad para contribuir al posicionamiento de DomusVi en el sector y seguir siendo un referente en el cuidado de las personas, no solo por volumetría, sino también por la calidad y la atención de los cuidados, que para nosotros es lo más importante.
Mi trayectoria profesional siempre ha estado ligada a las personas. He sido director de Recursos Humanos durante 27 años en distintas empresas y sectores, y los últimos ocho años y medio he ejercido como director corporativo de Personas en DomusVi. La compañía cuenta con casi 29.000 trabajadores, por lo que la dimensión de la organización es muy relevante y habla por sí sola.
La Dirección de Relaciones Institucionales es una posición de reciente creación dentro de DomusVi. Naturalmente ya existían relaciones con administraciones e instituciones, y se siguen manteniendo, pero se consideró necesario contar con un único referente para centralizar todas ellas: entidades, patronales, asociaciones y administraciones. Con la volumetría que tenemos, con centros residenciales en casi todas las comunidades autónomas y con servicios de atención domiciliaria, esta figura era indispensable.
Este mayor posicionamiento también implica dar visibilidad al sector de los cuidados y al cuidado de las personas, que es el eje estratégico de la compañía, y cuidar a quienes cuidan, es decir, a nuestros profesionales. En el medio y largo plazo, el objetivo será consolidar todas estas funciones y contactos en el ámbito institucional.
En cuanto a la Fundación, ya era patrono desde hace más de dos años y medio. Asumir ahora la presidencia supone una mayor responsabilidad y también una oportunidad para seguir impulsando y potenciando el trabajo de la propia Fundación.
DomusVi mantiene relación con múltiples actores públicos y privados. Como director de Relaciones Institucionales ¿Qué tipo de colaboraciones estratégicas quiere reforzar o impulsar desde esta dirección?
En primer lugar, creo que es muy importante consolidar lo que ya se está haciendo. Si algo funciona bien, hay que reforzarlo. Esto incluye las relaciones con administraciones, entidades e instituciones, así como el impulso de las iniciativas y proyectos que ya están en marcha.
Pero también es fundamental explorar nuevas oportunidades, nuevas iniciativas y posibilidades de colaboración con otro tipo de entidades, tanto públicas como privadas. En DomusVi estamos inmersos en un proceso de transformación del mundo de los cuidados a través de Humaniza, que va mucho más allá de la atención centrada en la persona. Se trata de situar realmente a la persona en el centro, como verdadero protagonista, atendiendo a sus gustos, su historia personal y su forma de vivir, ofreciéndole un trato absolutamente personalizado. Un modelo que también abarca la gestión interna de personal.
Actualmente mantenemos una relación muy estrecha con las administraciones públicas. Estamos presentes en casi todas las comunidades autónomas y trabajamos con más de 35 instituciones públicas, prestando todos los servicios que ofrece la compañía. Lo llamamos continuum profesional y asistencial, que abarca desde la atención domiciliaria y la teleasistencia hasta los centros de día y las residencias para mayores. Esta continuidad y esta relación con las administraciones es clave para nosotros.
Una parte importante de nuestras plazas son de gestión pública: son plazas de gestión privada, pero de titularidad pública. Por tanto, debemos seguir reforzando y ampliando estos modelos de colaboración.
A nivel de relaciones institucionales tenemos varios retos muy relevantes sobre la mesa, trabajados desde la propia dirección como desde la Fundación, porque esta también comparte estos objetivos.
El primero es el reto demográfico. Basta con observar la pirámide poblacional actual para darse cuenta de que, si hoy hay aproximadamente 9,5 millones de personas mayores de 65 años en España, en los próximos cinco años se alcanzarán los 16 millones. Esto no solo supone un reto demográfico en sí mismo, sino una transformación profunda de la sociedad para poder atender adecuadamente a esta población.
Este crecimiento está vinculado al incremento de la esperanza de vida, gracias a los avances médicos, lo que implica que cada vez habrá más personas que necesiten atención sanitaria y sociosanitaria durante más tiempo.
Esto se une a un segundo gran reto: la carencia de profesionales sanitarios y sociosanitarios. Consideramos que el ámbito sociosanitario debe contar también con profesionales sanitarios como médicos, enfermeras, fisioterapeutas o psicólogos. Esta carencia no afecta solo a la sanidad pública y privada, sino a todo el sistema.
Por poner un ejemplo, en el colectivo de enfermería España está muy por debajo del ratio medio de la Unión Europea, que es de 9 profesionales por cada 1.000 habitantes, mientras que en España estamos en torno a 6,5. Además, el número de profesionales que se jubilan, abandonan la profesión o emigran es superior al número de nuevos estudiantes que acceden a las universidades, por lo que este déficit seguirá agravándose en los próximos años.
Otro reto muy relevante es la soledad no deseada. Basta con analizar la evolución de los núcleos familiares y las tendencias futuras para entender que cada vez habrá más personas que vivan solas, lo que plantea importantes desafíos en términos de convivencia, cuidados y acompañamiento.
Todo ello tiene también un impacto económico muy relevante, tanto en el sistema de pensiones como en el gasto sanitario y sociosanitario.
Ante este escenario, la colaboración público-privada es imprescindible. Las administraciones están tomando conciencia de ello, pero es necesario que la sociedad entienda que sin la colaboración privada será muy difícil cubrir tanto la demanda de plazas residenciales como el incremento de los cuidados en el domicilio, que es donde debe comenzar este continuum asistencial.
Como presidente de la Fundación DomusVi ¿Qué balance hace de la última década de actividad social de la Fundación DomusVi?
La Fundación DomusVi se creó en 1997 y es una fundación sin ánimo de lucro. Para nosotros representa el alma social de la compañía y es la expresión más clara de la responsabilidad social corporativa de DomusVi.
Su objetivo principal es mejorar la calidad de vida de las personas que atendemos mediante proyectos que promueven las relaciones sociales, la participación y la integración en la sociedad. Además, también tiene como finalidad concienciar al entorno sobre la importancia de los cuidados para construir una sociedad más inclusiva y garantizar que las personas reciban los apoyos necesarios en todas las etapas de su vida.
La evolución de la Fundación en los últimos diez años ha sido muy intensa. De hecho, hace pocos meses hemos celebrado el décimo aniversario de uno de sus grandes proyectos: los Premios Fundación DomusVi. Se han celebrado ya diez galas, y es un evento especialmente emotivo porque pone en valor el trabajo que se realiza con las personas mayores y en situación de dependencia.
Además, hemos incrementado en un 55 % la dotación económica de los premios y hemos revisado y adaptado las categorías para responder mejor a las necesidades actuales. Esto ha supuesto también un incremento en el número de candidaturas presentadas por entidades, profesionales y personas.
La Fundación se articula en tres grandes pilares. El primero es el valor añadido a las personas que cuidamos. Aquí se incluyen proyectos como Senior University, Vidas con Historia —libros elaborados junto a las familias y residentes para recoger sus biografías—, los propios premios, y los Equipos de Atención Psicosocial (EAPS) , un proyecto en colaboración con la Fundación la Caixa en el que trabajan psicólogos.
También dentro de este pilar estamos desarrollando un proyecto dirigido a cuidadores no profesionales. Muchas personas cuidan en sus hogares a familiares sin formación específica, por lo que, junto con la Universidad de Barcelona, estamos impulsando un programa formativo para capacitarles.
Asimismo, se enmarca aquí la Cátedra del Buen Trato, en colaboración con la Universidad CEU San Pablo.
El segundo pilar se centra en los proyectos dirigidos a la sociedad: voluntariado, premios abiertos a entidades externas, investigación, innovación, un programa de becas para estudiantes sociosanitarios —especialmente aquellos en situación de vulnerabilidad— y programas de formación para el empleo.
El tercer pilar es la investigación. Este año hemos firmado un acuerdo con la Fundación General CSIC: FGCSIC, en el marco del proyecto CONFUTURO, en colaboración con la Unión Europea, para el desarrollo de competencias y habilidades.
Hacemos muchas más cosas, pero estos tres pilares resumen bien el enfoque actual de la Fundación.
La Senior University se ha consolidado como un proyecto emblemático de la Fundación. ¿Qué objetivos se marcan ahora para su crecimiento y evolución?
La Senior University es uno de los proyectos más impactantes que tiene la Fundación y, personalmente, es uno de los que más me emociona. En cada promoción, y ya van ocho, participan personas mayores que viven en nuestros centros residenciales y también personas usuarias de nuestros servicios domiciliarios.
Es una experiencia muy gratificante ver con qué ilusión viven esta graduación universitaria, ya que el proyecto culmina con una graduación oficial tras haber superado un curso de extensión universitaria que desarrollamos con la Universidad de Barcelona, en el ámbito de Humanidades.
Después de cursar las asignaturas y completar todas las horas de formación, las personas mayores se gradúan y reciben su diploma universitario. Es importante destacar que muchas de estas personas no pudieron estudiar en su juventud por distintas circunstancias de la vida. Para ellas, obtener este título, incluso en una etapa avanzada de la vida, supone un enorme esfuerzo, un reconocimiento personal y una experiencia muy emotiva. Es una demostración clara de que nunca es tarde para formarse y alcanzar objetivos.
Desde el inicio del proyecto se han graduado cerca de 450 personas. En el mes de noviembre se graduaron la séptima y la octava promoción, con 135 alumnos. La colaboración con la Universidad de Barcelona y con el profesorado es muy estrecha. Todos los centros pueden seguir el acto por streaming,. Es un acto muy emotivo.
La Cátedra del Buen Trato es una de las líneas de trabajo de la Fundación. ¿Cómo esperan reforzarla e impulsar su impacto en los próximos años?
La Cátedra del Buen Trato surge de la colaboración entre la Fundación DomusVi y la Universidad CEU San Pablo. Se enmarca en el proyecto de transformación humanista que impulsamos en la compañía y representa un cambio profundo de paradigma en el modelo asistencial y en la forma de atender a las personas en nuestros centros.
La persona y su historia de vida están en el centro de la atención y de los cuidados. Además, se pone en valor a los profesionales, cuidando a quienes cuidan, porque su implicación es clave. El propio proyecto funciona como una herramienta de trabajo y como un espacio de formación. Entendemos que cada persona es única y que debemos adaptar los cuidados a sus necesidades, no al revés.
La misión de la Cátedra es generar conocimiento científico sobre el buen trato a las personas mayores y constituir un foro de debate para profesionales desde una perspectiva científica, técnica y operativa.
La Cátedra trabaja en tres grandes líneas. La primera es la investigación, impulsando proyectos centrados en el buen trato. La segunda es la gestión del conocimiento, mediante la organización de jornadas científicas, cursos, simposios, encuentros con expertos y la publicación de documentos monográficos. La tercera es la formación y el impulso de acciones formativas.
En este ámbito, es relevante destacar que el 80 % de los trabajadores sociales de la red DomusVi ya han sido formados en este nuevo enfoque, reforzando la importancia de situar a la persona en el centro del modelo, empoderándola y adaptando la organización a sus necesidades, y no al contrario.
El voluntariado juega un papel clave en la Fundación. ¿Qué nuevas líneas de participación o colaboración quieren fomentar?
El voluntariado externo siempre ha sido una realidad en los centros residenciales y, en nuestro caso, todavía más por la volumetría que tenemos. Participan desde personas físicas e individuales hasta instituciones y entidades, institutos, colegios, universidades, asociaciones, pequeñas empresas, grandes corporaciones y fundaciones que colaboran de manera muy constante y permanente en las actividades de voluntariado de nuestros centros.
Hay un aspecto muy importante que comparten todas estas iniciativas, que es la relación intergeneracional. Existe una gran diversidad de perfiles, desde alumnado de colegios e institutos hasta profesionales de otras compañías. Esta diferencia generacional aporta muchísimo a ambas partes, que crecen como personas de una manera muy clara y enriquecedora.
De cara a 2026, y también para poner orden en esta volumetría y establecer una forma de trabajo más estructurada y conjunta, estamos desarrollando un portal propio de voluntariado. En este portal quedarán registradas todas las actividades y todas las personas que realizan esta labor externa de voluntariado en nuestros centros, y vamos a seguir potenciándolo.
Por otro lado, también queremos impulsar el voluntariado interno, el voluntariado corporativo, que será otro de los ejes de trabajo que vamos a desarrollar en 2026.
¿Cuáles serán los grandes retos y prioridades de la Fundación de cara a 2026?
La Fundación DomusVi es mucho más que un símbolo. Es una gran herramienta para poner en valor a las personas y a la cultura del cuidado, y va a seguir siendo un eje estratégico de trabajo en 2026.
Vamos a continuar concienciando a la sociedad sobre el papel activo que debemos asumir, tanto como sector como a nivel individual, para afrontar los retos de envejecimiento que hemos comentado.
Seguiremos fortaleciendo la gobernanza de la Fundación. Siempre ha existido, pero queremos reforzarla aún más. Queremos ofrecer soluciones al reto del envejecimiento activo y desarrollar proyectos pioneros para favorecer la integración social de las personas a las que cuidamos.
Vamos a desarrollar y potenciar nuestra web, fundaciondomusvi.org, para facilitar el acceso a la información, y reforzaremos nuestra presencia en redes sociales. Además, en 2026 vamos a certificar la propia Fundación como ejemplo de gobernanza y buen gobierno.
Estos son los grandes proyectos, junto con todos los que ya están en marcha y que forman parte de un trabajo continuo.
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