La aplicación de la inteligencia artificial a la gestión pública abre nuevas oportunidades para mejorar los servicios y la calidad de vida en las ciudades. En esta entrevista para Corresponsables, Ángel Niño, concejal delegado de Innovación y Emprendimiento del Ayuntamiento de Madrid, explica los objetivos y aprendizajes del programa DesafIA Madrid, una iniciativa de innovación abierta que conecta a la administración con startups y empresas privadas para desarrollar soluciones basadas en inteligencia artificial. A lo largo de la conversación, aborda el impacto de los proyectos piloto, el papel de la colaboración público-privada y las prioridades de la próxima edición del programa.
DesafIA Madrid nace como una apuesta estratégica del Ayuntamiento. ¿Qué visión de ciudad innovadora persigue este programa?
Desde el Ayuntamiento de Madrid hemos querido utilizar la inteligencia artificial como herramienta para mejorar la ciudad. Y cuando hablo de esto me refiero a que la iniciativa busca que empresas, funcionarios y cualquier ciudadano de Madrid identifiquen un reto.
Todos paseamos por la calle y vemos cosas que se pueden mejorar. Todos, en nuestros trabajos y en nuestras oficinas, vemos cosas que se pueden mejorar. A partir de ahí, desde el Área de Innovación y Emprendimiento hemos creado esta convocatoria de DesafIA, que está dotada con medio millón de euros, para que la inteligencia artificial nos ayude a solucionar esos retos.
Con este presupuesto lo que hacemos es financiar la creación de pilotos, pruebas piloto, que permitan solucionar problemas concretos. Siempre digo que los ejemplos ayudan mucho a entender el programa.
Uno de los retos que más me llamó la atención fue el relacionado con la experiencia de una persona con discapacidad visual cuando accede a un espacio público. Muchas veces la experiencia es compleja porque hay mucha gente o porque no se conoce el entorno.
En este caso, la startup ganadora desarrolló un asistente virtual con inteligencia artificial que va indicando a la persona qué tiene a su alrededor: dónde están los asientos, dónde está el mostrador, cómo es el espacio. El sistema “toma el pulso” al edificio y acompaña a la persona para que pueda desenvolverse mejor.
Es un ejemplo muy visual que demuestra cómo la inteligencia artificial puede mejorar la vida de las personas. Y como este reto, hemos trabajado en otros siete más.
¿Qué ha supuesto, a nivel institucional, lanzar un proyecto de innovación abierta con startups y grandes entidades como ONCE, Pfizer, Sacyr o Akkodis?
Nosotros ya teníamos experiencia trabajando con startups desde el área, ayudándolas a crecer y a implementar sus soluciones en el mercado. Pero en este caso concreto lo que hemos visto es un interés enorme por parte del sector privado.
En esta primera convocatoria participaron cuatro entidades privadas y cuatro públicas, direcciones generales del Ayuntamiento. Y algo muy significativo es que muchas empresas ubicadas en Madrid nos han dicho: “El año que viene quiero estar”.
Esto es muy positivo para la ciudad de Madrid, para el Ayuntamiento y, sobre todo, para los ciudadanos, porque implica que entidades privadas quieran involucrarse en la solución de retos de ciudad.
Otra de las cosas que más me ha impactado es lo que nos han transmitido las startups participantes. Yo vengo del mundo startup y sé que normalmente tienes una idea y mucho tiempo para desarrollarla. Aquí es diferente: tienes una idea, un día de inicio, un día de fin y una dotación económica concreta para desarrollar una solución.
Las propias startups nos han dicho que este formato es una de las mejores formas de trabajar, porque te obliga a concretar, a entregar una solución funcional. A partir de ahí, esa solución se puede seguir mejorando, pero ya existe algo real que ofrecer al cliente.
Esto ayuda muchísimo a las startups y fomenta un dinamismo muy positivo para crear soluciones útiles.
Esta primera edición ha contado con ocho pilotos muy diferentes entre sí. ¿Qué criterios utilizaron para seleccionar los retos y a las startups participantes?
Al ser la primera edición, buscamos un equilibrio: cuatro entidades públicas y cuatro empresas privadas lanzando retos. A partir de ahí, un jurado independiente —en el que yo no participaba— decidió cuáles eran las mejores propuestas.
Cuando había dos empresas de la misma rama, se seleccionaba el reto mejor definido para evitar duplicidades. También se priorizaron retos claramente de ciudad, es decir, aquellos que mejoraran la calidad de vida de los madrileños, que al final son quienes financian esta iniciativa.
Otro criterio fundamental fue el impacto social positivo. No se trata de solucionar un problema generando otro, sino de que el resultado tenga un impacto beneficioso para la sociedad.
En cuanto a las startups, se valoró la innovación de la idea, pero también su viabilidad. Había propuestas muy ambiciosas que, por tiempo, eran difíciles de desarrollar. Y, sobre todo, se buscó que fueran equipos consolidados, startups con experiencia previa y capacidad real para ejecutar el proyecto.
Las deliberaciones fueron complejas. El jurado nos trasladó que fue una decisión muy difícil, porque había muchísimas variables para tener en cuenta. El objetivo era claro: desarrollar pilotos que funcionaran y que se convirtieran en una realidad.
Muchos de los pilotos resuelven necesidades reales del propio Ayuntamiento. ¿Cómo valoran el impacto de estas soluciones dentro de la administración municipal?
El mejor indicador de impacto es que se estén utilizando, y se están utilizando. Pongo un ejemplo muy claro: Mercamadrid.
Cuando entra un camión en Mercamadrid, pasa por una báscula y tradicionalmente una persona anotaba manualmente el peso y la mercancía. Con el sistema desarrollado mediante inteligencia artificial, se capturan imágenes, se validan los datos en tiempo real y se digitaliza todo el proceso.
Por ejemplo, si un camión declara que transporta tres toneladas de tomates, el sistema puede comprobar visualmente si ese volumen es coherente con el peso declarado. Esto ya se está utilizando, y ese es el mejor resultado posible.
Otro ejemplo es el reto planteado por Madrid Talento, relacionado con la atracción y gestión del talento. Se ha creado un agente de inteligencia artificial que orienta a las personas que buscan empleo o desarrollo profesional dentro del Ayuntamiento, en función de sus habilidades, experiencia y perfil.
Que estas soluciones se estén utilizando demuestra que el programa va por el buen camino.
Uno de los objetivos era acelerar la adopción de IA en servicios públicos. ¿Qué aprendizajes clave se llevan de esta primera edición?
El principal aprendizaje es que hay que tener un pensamiento muy crítico cuando se habla de inteligencia artificial. Es una tecnología magnífica, pero todavía tiene mucho recorrido.
No hay que buscar la solución perfecta desde el minuto cero. Lo importante es identificar bien el reto y desarrollar una solución que ya sea funcional y validable. A partir de ahí, la inteligencia artificial se mejora día a día.
Estamos en una fase inicial, y si no empiezas a utilizarla, te quedas fuera. Ese es el gran problema. Hay que empezar, con cautelas, pero empezar.
Madrid ya ha confirmado que habrá una segunda edición del programa. ¿Qué ambición se marcan para esta nueva fase?
Sí, habrá una segunda edición y aprovecho para compartir algunas fechas. El 25 de febrero nos reuniremos con los promotores, es decir, con las empresas y direcciones generales que lanzarán los retos.
A mediados de marzo lanzaremos la convocatoria para las startups, que pueden ser de Madrid, de cualquier parte de España o del mundo. A finales de mayo, después de San Isidro, anunciaremos los seleccionados y, como este año, a finales de año presentaremos los pilotos.
Queremos que los retos sean cada vez mejores, que lleguen a más gente y que solucionen problemas reales de la vida cotidiana de los ciudadanos.
La colaboración público-privada es central en este programa. ¿Qué papel debe jugar el Ayuntamiento para que estas soluciones puedan escalar?
El Ayuntamiento debe buscar esa colaboración para que las empresas privadas también se sientan integradas, y arbitrar ese proceso. Cada actor tiene sus intereses, y nosotros debemos velar por el interés general de la ciudad.
También tenemos que ayudar a las startups a escalar sus soluciones cuando funcionan. A través de Madrid Innovation ofrecemos mentores, centros de innovación y apoyo para que esos proyectos puedan crecer y consolidarse.
Mirando al futuro, ¿qué oportunidades ofrece la inteligencia artificial para mejorar la vida en la ciudad y para posicionar a Madrid como referente tecnológico global?
Si observamos las nuevas implementaciones en distintos sectores, vemos que la inteligencia artificial ya está presente: cámaras de seguridad en zonas un poco conflictivas de la ciudad, semáforos inteligentes, gestión del tráfico.
La inteligencia artificial permite gestionar mejor los datos y anticipar incidencias. Ese es el camino. Siempre con cautela, pero utilizándola.
En tecnología, quedarse atrás implica que luego es muy difícil recuperar posiciones. Por eso debemos avanzar paso a paso, pero avanzar.
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