Garantizar un buen comienzo de vida en los primeros años es clave para el desarrollo futuro de las personas. En esta entrevista para Corresponsables, Ana Urmeneta, directora general de la Fundació Ordesa, explica el enfoque de la Fundación en la salud y la nutrición materno-infantil, así como el impacto de más de dos décadas de trabajo apoyando proyectos sociales en España y a nivel internacional. A lo largo de la conversación, aborda la importancia de la intervención temprana, la colaboración con entidades sociales, el acompañamiento a largo plazo de los proyectos y los principales retos para seguir apoyando a la infancia en situación de vulnerabilidad.
- La Fundació Ordesa lleva más de 20 años trabajando por la infancia vulnerable. ¿Cómo describiría hoy su razón de ser y qué es lo que da sentido a todo este recorrido?
- En sus convocatorias apoyan iniciativas tanto internacionales como en España. ¿Por qué es importante para la Fundación mantener esa mirada global sin perder el foco local?
- La Convocatoria Anual de Ayudas es uno de los pilares de la Fundación. ¿Qué buscan en los proyectos que deciden acompañar?
- La colaboración con ONG y entidades sociales es clave en su modelo. ¿Qué papel juegan estas alianzas para asegurar un impacto duradero?
- Más allá del apoyo económico, ¿cómo acompañan a las entidades para fortalecer sus proyectos en el tiempo?
- Para terminar, ¿qué retos y prioridades se marca la Fundació Ordesa de cara a los próximos años para seguir apoyando a la infancia más vulnerable?
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La Fundació Ordesa lleva más de 20 años trabajando por la infancia vulnerable. ¿Cómo describiría hoy su razón de ser y qué es lo que da sentido a todo este recorrido?
La Fundació Ordesa trabaja para algo muy básico, pero al mismo tiempo muy poderoso: que los bebés y la primera infancia tengan un buen comienzo de vida en cualquier parte del mundo. Sabemos que los primeros años son decisivos.
Lo que ocurre durante el embarazo y los primeros años de vida marca la salud, el desarrollo y las oportunidades futuras. Por eso ponemos el foco en la salud y la nutrición del colectivo materno-infantil, porque si una criatura no tiene una alimentación adecuada y unos cuidados básicos, todo lo demás se complica.
Nuestro propósito es apoyar a familias con pocos recursos o en situaciones complejas para mejorar la calidad de vida de la infancia y, de este modo, aportar nuestro granito de arena para que tengan mejores oportunidades desde el inicio.
A lo largo de estos años han impulsado cientos de proyectos en distintos países. Cuando mira atrás, ¿qué impacto cree que ha sido más transformador?
Cuando pienso en el impacto más transformador, me vienen a la cabeza muchísimos proyectos concretos, pero también la visión de conjunto. En estos 24 años de existencia de la Fundació Ordesa se han invertido más de 10,6 millones de euros en programas de salud y nutrición.
Hemos trabajado en 41 países, con casi 750 iniciativas, y eso ha permitido llegar a más de 690.000 niños que hoy tienen mejores oportunidades. Pero más allá de las cifras, lo que realmente nos ha marcado es ver cómo una intervención temprana cambia por completo la trayectoria de una criatura.
Hemos visto bebés que recuperan peso y salud, madres embarazadas que reciben apoyo nutricional y sanitario y evitan complicaciones futuras, y familias que aprenden a alimentar mejor a sus hijos e hijas, mejorando su salud a largo plazo.
Son pequeños cambios que, sumados, tienen un efecto enorme. Y cuando ves que se repiten en tantos lugares distintos, entiendes que el impacto no es solo inmediato, sino que acompaña a las criaturas durante toda su vida. Al final, no estamos mejorando únicamente el presente, sino previniendo problemas futuros y, sobre todo, rompiendo ciclos de vulnerabilidad en colectivos que, de otro modo, tendrían peores oportunidades de desarrollo.
En sus convocatorias apoyan iniciativas tanto internacionales como en España. ¿Por qué es importante para la Fundación mantener esa mirada global sin perder el foco local?
La Fundació Ordesa nació trabajando especialmente a nivel internacional, porque había —y sigue habiendo— países con necesidades muy urgentes en salud y nutrición materno-infantil. En muchos lugares, una intervención básica puede marcar la diferencia entre que un bebé nazca y crezca sano o no lo haga. Y sentimos que ahí podíamos aportar muchísimo.
Con el tiempo, también nos dimos cuenta de que en nuestro país empezaban a aparecer nuevas formas de vulnerabilidad, especialmente en familias con pocos recursos o con grandes dificultades. Entendimos que no podíamos mirar solo hacia fuera, sino que también teníamos que estar presentes aquí, a nivel local, acompañando a entidades que trabajan con madres embarazadas, bebés y primera infancia en situaciones difíciles.
Por eso hoy tenemos esta doble mirada, nacional e internacional, que para nosotros es una gran fortaleza. Trabajar en ambos niveles nos permite generar sinergias, aprender de modelos muy distintos, compartir buenas prácticas y trasladar lo que funciona en un contexto a otro.
Esta mezcla de experiencias nos enriquece y nos ayuda a diseñar intervenciones más completas y efectivas para las familias.
La Convocatoria Anual de Ayudas es uno de los pilares de la Fundación. ¿Qué buscan en los proyectos que deciden acompañar?
Principalmente buscamos proyectos que realmente mejoren la salud y la nutrición de mujeres embarazadas, bebés y la infancia en los primeros años de vida. Nos fijamos en iniciativas que prevengan situaciones de riesgo, que garanticen una alimentación adecuada y que acompañen a las familias en la adquisición de hábitos saludables.
Y, por supuesto, buscamos que tengan un impacto sostenible. Al final, lo que queremos asegurar, como decía al principio, es un buen comienzo de vida.
Por eso valoramos especialmente el impacto directo en el bienestar, la salud y la nutrición de la infancia, el rigor técnico, la claridad de los objetivos y la capacidad de las entidades para ejecutar y hacer seguimiento de los proyectos.
Hay un comité externo, con criterios muy definidos, que evalúa todos los proyectos que se presentan a la convocatoria. También buscamos un enfoque integral, que tenga en cuenta no solo a las familias, sino también a su entorno, y que esté bien adaptado al contexto en el que se desarrolla.
Y, por supuesto, la sostenibilidad, para que los resultados perduren más allá de la ayuda económica. Nuestro objetivo es apoyar iniciativas que transformen vidas, no solo que cubran necesidades puntuales.
La colaboración con ONG y entidades sociales es clave en su modelo. ¿Qué papel juegan estas alianzas para asegurar un impacto duradero?
Las alianzas con ONGs y entidades sociales son fundamentales, porque son ellas las que están cada día sobre el terreno, acompañando a las familias, conociendo de primera mano las realidades y detectando las necesidades. Son quienes sostienen a las personas en los momentos más delicados. Sin su trabajo, nada de lo que hacemos tendría sentido.
Al mismo tiempo, desde la Fundación intentamos aportar un valor complementario que ayude a los proyectos a crecer y a consolidarse. Llevamos más de dos décadas trabajando en salud y nutrición materno-infantil, y esta trayectoria nos da una visión de largo recorrido que nos permite identificar qué funciona y cómo mejorar las intervenciones para que tengan un impacto real y sostenible.
También aportamos estabilidad y continuidad. Muchas entidades han podido fortalecer sus programas porque, convocatoria tras convocatoria, hemos mantenido el acompañamiento. Hemos visto cómo sus iniciativas maduran, se profesionalizan y amplían su alcance, y nos sentimos parte de ese proceso.
Además, sumamos nuestra especialización técnica en los primeros años de vida. Tanto el Laboratorio Ordesa como la Fundación Ordesa acumulan mucho conocimiento sobre la primera infancia. Compartimos aprendizajes y orientamos las intervenciones para que realmente mejoren la salud y la nutrición de las familias.
Al final, es una relación muy complementaria: las entidades aportan cercanía y conocimiento del territorio, y la Fundación aporta visión, estabilidad y especialización. El impacto duradero se logra cuando trabajamos desde la confianza, la escucha y el compromiso compartido.
Más allá del apoyo económico, ¿cómo acompañan a las entidades para fortalecer sus proyectos en el tiempo?
Para nosotros, el acompañamiento no es solo un seguimiento o resolver dudas puntuales; es algo mucho más profundo. A lo largo de las convocatorias hemos tenido la suerte de colaborar con entidades que han ido construyendo sus proyectos año tras año.
Eso nos ha permitido ver cómo una buena idea inicial se convierte en un programa sólido, estable y con impacto real en mujeres embarazadas, bebés y niños. Este recorrido compartido es lo que marca la diferencia.
Cuando una entidad vuelve a presentarse con una propuesta que ha crecido, que ha aprendido de la experiencia anterior y que incorpora mejoras en salud y nutrición, sentimos que estamos haciendo un camino conjunto. Ahí es donde nuestro acompañamiento cobra sentido.
No imponemos, sino que caminamos al lado, aportando visión y una mirada a largo plazo. Lo que buscamos es que los proyectos no sean una intervención puntual, sino que maduren, se fortalezcan y se conviertan en recursos estables para las familias. El crecimiento compartido es uno de los mayores orgullos que tenemos en la Fundación.
Para terminar, ¿qué retos y prioridades se marca la Fundació Ordesa de cara a los próximos años para seguir apoyando a la infancia más vulnerable?
Los retos de la infancia evolucionan, y la Fundación quiere evolucionar con ellos. Entre nuestras prioridades siguen estando algunas que siempre han sido clave, como impulsar proyectos de salud y nutrición, especialmente en contextos de pobreza, y acompañar a las familias en situaciones de vulnerabilidad, porque su estabilidad es esencial para el desarrollo infantil.
Pero también queremos fortalecer la medición del impacto, asegurarnos de que cada euro invertido genera el mayor beneficio posible y reforzar esa parte del trabajo.
Y, especialmente, de cara al futuro, queremos seguir tejiendo alianzas cada vez más complejas, basadas en una colaboración más profunda y en una visión de 360 grados, con entidades, instituciones y empresas que compartan nuestro compromiso.
Nuestro objetivo es claro: seguir estando donde más se nos necesita y contribuir a que ningún menor se quede atrás, adaptándonos a lo que las entidades nos demandan y a lo que creemos que el contexto actual requiere.
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