Con más de dos décadas impulsando la inclusión de las personas con discapacidad, la Fundación Randstad celebra la 21ª edición de sus premios como un hito que mira tanto al camino recorrido como a los retos del presente. En esta entrevista, Ana Requena, Presidenta de la Fundación Randstad y CEO de Randstad España, reflexiona sobre la evolución de los galardones, la importancia de la innovación, la accesibilidad y el empleo inclusivo, y el papel clave de empresas, entidades sociales e instituciones públicas en la construcción de una sociedad más justa. Un diálogo que pone en valor el impacto del esfuerzo colectivo y la convicción de que cada iniciativa puede marcar la diferencia.
La Fundación Randstad celebra este año la 21ª edición de sus premios, una trayectoria que evidencia un compromiso sostenido con la inclusión. ¿Qué significa para la Fundación alcanzar dos décadas de reconocimiento a las mejores iniciativas en discapacidad?
Alcanzar la 21ª edición de nuestros premios supone reafirmar un compromiso que hemos mantenido de manera constante: el de reconocer y visibilizar las mejores iniciativas en favor de la inclusión de las personas con discapacidad. Para nosotros significa continuar trabajando conjuntamente con empresas, entidades sociales, universidades y administraciones, que han demostrado y siguen demostrando que la inclusión es posible y transformadora. Es también una oportunidad para renovar nuestra misión de seguir impulsando proyectos innovadores y recordar que la inclusión sociolaboral es un camino que debemos recorrer cada día con más fuerza y responsabilidad.
En esta edición habéis redefinido todas las categorías para hacerlas más claras y accesibles. ¿Qué motivó esta actualización y qué objetivos persigue la Fundación con este nuevo enfoque en el marco de los 21 años de los premios?
En esta 21ª edición hemos actualizado las categorías con el propósito de identificar rápidamente y en la propia nomenclatura de cada categoría qué implica cada premio, evolucionando hacia denominaciones más comprensibles y directas.
Con este nuevo enfoque buscamos englobar mejores y mayores soluciones para la integración de las personas con discapacidad, reforzando la claridad, la accesibilidad y el impacto social de los galardones, y alineándolos con los retos actuales de inclusión.
La inclusión laboral sigue siendo un pilar central, con categorías específicas para grandes empresas y pymes. ¿Qué transformaciones estáis observando en el empleo de personas con discapacidad y qué tipo de proyectos esperáis recibir en esta 21ª edición?
Estamos observando una evolución significativa en la forma en que las organizaciones abordan la inclusión laboral. Cada vez más empresas integran la diversidad como parte de su estrategia, apostando por modelos de empleo inclusivo que van más allá del cumplimiento normativo. Vemos proyectos que incorporan formación adaptada, iniciativas de accesibilidad digital y física, y políticas de talento que reconocen las capacidades de las personas con discapacidad.
En esta edición esperamos recibir propuestas que reflejen esta transformación. Es decir, proyectos innovadores, sostenibles y replicables, que demuestren que la inclusión laboral es una fuente de competitividad y de cohesión social tanto en grandes empresas como en pymes y abran espacio para empleos de calidad que se mantengan en el tiempo.
También se ha creado una categoría dirigida a entidades sociales, universidades y administraciones públicas. ¿Qué papel consideras que desempeñan estas organizaciones en el avance de la inclusión?
Estas organizaciones son actores fundamentales en el ecosistema de la inclusión. Las entidades sociales aportan cercanía y conocimiento directo de las necesidades de las personas con discapacidad; las universidades generan investigación, innovación y algo muy importante: formación. Todo esto abre nuevas oportunidades en el mercado laboral; y las administraciones públicas, por su lado, tienen la capacidad de impulsar políticas y marcos normativos que garantizan la igualdad de oportunidades. Con esta categoría queremos reconocer su papel estratégico y fomentar la colaboración intersectorial que multiplica el impacto de cada iniciativa.
La innovación tecnológica vuelve a tener un peso relevante, ahora con criterios más precisos. Desde la experiencia de la Fundación, ¿cómo está ayudando la tecnología a derribar barreras y qué tendencias resultan especialmente prometedoras para la inclusión?
La tecnología sin duda está siendo una palanca decisiva para derribar barreras ya que nos permite crear soluciones que facilitan la accesibilidad en entornos físicos y digitales, mejorar la comunicación, y abrir nuevas oportunidades de empleo y formación. Desde aplicaciones basadas en inteligencia artificial que apoyan la autonomía personal, hasta plataformas digitales que garantizan accesibilidad universal, estamos viendo avances que transforman la vida cotidiana de las personas con discapacidad. Las tendencias más prometedoras son aquellas que combinan innovación con impacto social directo tales como tecnologías inclusivas en educación, empleo, movilidad y comunicación, que además de eliminar obstáculos, generan nuevas posibilidades de participación plena.
Este año incorporáis una nueva categoría: Mejor proyecto de accesibilidad para personas con discapacidad. ¿Por qué era el momento adecuado para sumar esta categoría y qué tipo de iniciativas considera la Fundación que marcarán el futuro de la accesibilidad?
Consideramos que es el momento propicio por la importancia que ya tiene la accesibilidad en nuestra sociedad como palanca fundamental para la integración de las personas con discapacidad. Hoy, la accesibilidad se entiende como un derecho que garantiza la igualdad de oportunidades en todos los ámbitos de la vida y por eso creemos que merece la pena dar un reconocimiento a quien abre nuevas posibilidades en este ámbito. En cuanto a las iniciativas, consideramos que marcarán el futuro aquellas que integren accesibilidad en infraestructuras, transporte, servicios digitales, cultura y ocio, y que lo hagan desde un enfoque inclusivo y universal. En este sentido, queremos reconocer proyectos que eliminen barreras de manera integral y que inspiren a otros a seguir el mismo camino.
Además de los premios, ¿cuáles son actualmente las líneas estratégicas prioritarias de la Fundación Randstad y cómo se relacionan con la misión de apoyar la inclusión sociolaboral?
Seguimos con la accesibilidad universal como prioridad en la Fundación, así como la inteligencia artificial aplicada para mejorar la vida de las personas con discapacidad. Estas líneas estratégicas se relacionan directamente con nuestra misión de apoyar la inclusión sociolaboral, porque entendemos que sin accesibilidad no hay igualdad de oportunidades, y que la tecnología puede ser un aliado decisivo para ampliar horizontes.
Nuestro objetivo es impulsar proyectos que combinen innovación, impacto social y sostenibilidad, siempre con el foco en generar un entorno laboral y social más inclusivo.
Para terminar, ¿qué expectativas tiene la Fundación respecto a esta 21ª edición y qué mensaje te gustaría trasladar a las organizaciones y personas que están valorando presentarse?
Tenemos la expectativa de que esta edición sea un reflejo del avance colectivo hacia una sociedad más inclusiva. Esperamos recibir proyectos que inspiren, que demuestren que la inclusión es posible en todos los ámbitos y que aporten soluciones innovadoras y replicables.
Nuestro mensaje para las organizaciones y personas que están valorando presentarse es claro: cada iniciativa cuenta, cada esfuerzo suma, y juntos podemos transformar la realidad de las personas con discapacidad. Los premios son una plataforma para visibilizar ese compromiso y para compartir buenas prácticas que marcan la diferencia.
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