El próximo 28 de marzo, WWF celebrará 20 años de “La Hora del Planeta” en España. El mayor movimiento global por la conservación de la naturaleza reunirá a millones de personas en más de 190 países y territorios de todas las latitudes. Para celebrar este aniversario, la ONG ambiental hace un recorrido por los 20 logros más relevantes para la protección de la naturaleza y el clima en el transcurso de estas dos décadas. En un contexto de incertidumbre global, la campaña destaca el poder de la acción colectiva para activar el cambio político, económico y social necesario para cuidar la naturaleza.
La Hora del Planeta comenzó en Sídney como una campaña de sensibilización sobre cambio climático que pretendía movilizar a la ciudadanía para apagar simbólicamente las luces de toda la ciudad durante una hora. Actualmente es el mayor movimiento global por el clima y la naturaleza que une a millones de personas que apagan al unísono sus luces para recordar que la acción colectiva conduce al cambio real.
Ya entonces, la evidencia científica auguraba la crisis climática que actualmente afecta a todo el planeta, y a España especialmente como país mediterráneo: danas, incendios forestales inextinguibles, lluvias torrenciales o sequías prolongadas son algunos de los ejemplos más claros.
En este contexto de incertidumbre global, La Hora del Planeta pretende evocar la esperanza a través de un recorrido por los 20 éxitos más relevantes para la conservación de la naturaleza y el clima en el transcurso de estas dos décadas.
20 años de La Hora del Planeta, 20 grandes logros para la naturaleza
Este recorrido parte del cambio de mentalidad colectiva producido a lo largo de estos años respecto a la responsabilidad y el impacto del ser humano en la naturaleza, que ha sido la base para todos los demás. La Hora del Planeta es un ejemplo de ello.
“Queremos celebrar el 20 aniversario de La Hora del Planeta poniendo foco en lo que hemos logrado desde su origen, porque en un momento de incertidumbre global como el que vivimos, todos necesitamos esperanza”, explica Juan Carlos del Olmo, secretario general de WWF España.
Este cambio de mentalidad impulsó el cambio político que promovió acuerdos internacionales como el de 2015 en París, donde 195 países se comprometieron a limitar la temperatura global con compromisos y metas revisables. Después llegó la Agenda 2030, que integró clima, biodiversidad y justicia social en 17 metas compartidas. Por último, el Pacto Verde Europeo fijó el objetivo de neutralidad climática de la UE en 2050, con cambios legislativos y económicos en muchos países.
Respecto al sistema energético, aunque los combustibles fósiles siguen siendo los principales causantes de la crisis climática, hay algunos avances. En Europa, el uso del carbón se ha reducido cerca de un 70 % desde 2010 y energías como la solar y la eólica han ido consolidándose de forma competitiva en muchas regiones y también en España, donde la Ley de Cambio Climático ha afianzado esta transición.
La innovación tecnológica también ha contribuido a crear un futuro más verde a través de la movilidad eléctrica, edificios inteligentes o el almacenamiento eficiente de datos. Todo ello, acompañado por la reducción de un 50 % de las emisiones en sectores regulados del mercado europeo desde 2005, demuestra que una regulación correcta, apalancada en incentivos económicos, puede ser clave para acelerar la descarbonización.
Los acuerdos internacionales han logrado reducciones significativas de contaminantes atmosféricos en grandes economías como Europa, China o Estados Unidos, generando beneficios directos para la salud de las personas a través del reverdecimiento de muchas ciudades. Por otro lado, en 2021 se logró que más de cien países limitaran los plásticos de un solo uso.
Por su parte, la implicación del sector privado ha sido clave en la aplicación de estos acuerdos. Cada vez más empresas adoptan objetivos Net Zero y metas basadas en ciencia, métricas auditadas y una mayor transparencia. A su vez, inversores y entidades financieras integran el riesgo climático en sus decisiones.
Otro éxito destacado de la cooperación internacional es la recuperación de la capa de ozono que, tras la aplicación del Protocolo de Montreal para la eliminación de gases CFCs, se prevé que entre 2040 y 2060 esté totalmente restaurada.
La restauración ecológica gana peso en la política europea y global con objetivos vinculantes para recuperar ecosistemas degradados. Muestra de ello es la Ley de Restauración de la Naturaleza de la UE, aprobada en 2024 para recuperar el 20 % de los ecosistemas terrestres y marinos degradados para 2030, y todos ellos para 2050.
Esta norma incluye además el compromiso de proteger al menos el 30 % del planeta para 2030, lo que contribuye a la ampliación de la red de áreas marinas protegidas. Con casi un 25 % de su superficie marina bajo protección, España se consolida como líder europeo en protección marina.
Este año entró en vigor el histórico Tratado Global de los Océanos para regular la biodiversidad en aguas internacionales. Por su parte, la Antártida -vital para mantener la temperatura de los océanos- mantiene su estatus de reserva dedicada a la ciencia y la paz gracias a la declaración del Área Marina Protegida del Mar de Ross.
También hay grandes victorias en un uso más responsable de recursos naturales. Por ejemplo, la recuperación de grandes pesquerías como el atún rojo, gracias a una gestión más rigurosa, a acuerdos regionales y a la lucha contra la pesca ilegal.
En el último Informe Planeta Vivo 2024, WWF ponía de relieve que, a parte de la crisis climática, también hay una grave crisis de biodiversidad. Respecto a la recuperación de especies en peligro de extinción, destaca el caso mundial de éxito del lince ibérico -que ha pasado de 100 ejemplares a más de 2400 en algo más de dos décadas-; o la mejora de poblaciones de grandes vertebrados marinos y terrestres como las águilas imperiales, los lobos, los osos, las ballenas o las tortugas marinas. Todo ello demuestra que el trabajo de conservación puede revertir situaciones críticas cuando se apoya en base científica, financiación y cooperación institucional.
WWF concluye que cuando se escucha a la ciencia y la sociedad se moviliza, la política responde y transforma la economía. Así, el ser humano es capaz de mejorar su relación con la naturaleza y dar una oportunidad al planeta, que redunda en ecosistemas sanos y un futuro vivible y esperanzador para las personas.
El 28 de marzo, La Hora del Planeta apaga las luces de todo el mundo
El próximo 28 de marzo -de 20:30 a 21:30- se celebrará el tradicional apagón simbólico en todo el mundo, en el que en ediciones anteriores han participado monumentos emblemáticos como como la Ópera de Sídney, la Torre de Tokio, la ciudad china de Ordos, el Estadio Nacional de Pekín, Taipei 101, la Torre Namsan de Seúl, la Puerta de la India, el London Eye, el Coliseo, la Basílica Vaticana, la Puerta de Brandenburgo, la Torre Eiffel, el Castillo de San Jorge, el Empire State Building, las Cataratas del Niágara, el Cristo Redentor o el Puente Katembe de Maputo.
Media Partners y empresas colaboradoras en La Hora del Planeta
Como en cada edición, WWF cuenta con un gran apoyo institucional, mediático y de distintas empresas como aliados para llevar su mensaje de esperanza a la sociedad.
Así, en este 20 aniversario, más de una decena de grupos mediáticos – RTVE, la Agencia EFE, Los 40 (Grupo Prisa), Onda Cero Radio (Atresmedia), RBA, El Asombrario, Happy Learning, Corresponsables, Movistar + y Mujeres a Seguir- apoyarán la difusión de la campaña a través de sus canales.
Además, La Hora del Planeta cuenta con Inditex como partner de la iniciativa desde su inicio, así como con el apoyo de empresas colaboradoras como Mapfre, Sanitas y Tetra Pak, entre otras muchas.
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