Los bosques son mucho más que paisajes verdes: son auténticos aliados naturales para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero de la atmósfera: absorben CO₂, son fuente de biodiversidad y contribuyen a la regulación del ciclo del agua y a la protección del suelo.
En España hay una superficie forestal de aproximadamente 28 millones de hectáreas (Mapa Forestal de España, 2021, Inventario Forestal Nacional, Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico), de la cual, aproximadamente 9 millones están desarboladas, muchas de ellas porque han sido afectadas por incendios. Los proyectos de restauración forestal no solo contribuyen a la recuperación de los ecosistemas naturales, sino que además generan empleo y dinamizan el entorno rural, esto es posible gracias a iniciativas como Motor Verde, un proyecto de reforestación liderado por Fundación Repsol y Grupo Sylvestris, en el que participan más de 60 empresas.
En un contexto donde la sostenibilidad se ha convertido en un eje central de la competitividad, las empresas buscan acciones que generen impacto real en el medioambiente y en la sociedad. La reforestación se posiciona como una de las posibles iniciativas más efectivas para integrar en los planes de Responsabilidad Social Corporativa (RSC) y avanzar parcialmente hacia los objetivos de descarbonización. Impulsar la reforestación permite mitigar parte de la huella y compensar emisiones residuales, así como generar un impacto positivo en el medio ambiente, en la sociedad y en la economía rural.
Incorporar proyectos de reforestación en las estrategias de sostenibilidad empresariales no solo responde a compromisos ambientales, sino que también genera beneficios sociales y económicos:
- Creación de empleo local: las iniciativas forestales impulsan economías rurales y fomentan la inclusión social.
- Reputación corporativa: las marcas que lideran acciones ambientales pueden fortalecer su imagen ante consumidores y stakeholders.

Conexión con los planes de descarbonización
La descarbonización empresarial exige reducir emisiones en toda la cadena de valor. Sin embargo, siempre existirán emisiones difíciles de eliminar. Aquí, la reforestación actúa como mecanismo parcial de compensación de las emisiones residuales, complementando la reducción directa con acciones de captura natural de carbono.
Existen diferentes alternativas, participando en proyectos certificados que garanticen trazabilidad y medición del impacto o incluso invirtiendo en proyectos de absorción propios para la empresa.
Motor Verde
Fundación Repsol es pionera en España en apostar por proyectos enfocados en la transición energética y que generan un triple impacto positivo: social, medioambiental y económico. Por ello impulsa iniciativas que no solo permiten una reducción de emisiones, sino que generan empleo inclusivo, son sostenibles económicamente y mejoran la vida de las personas.
Fruto de esta visión, nace en 2021 el proyecto Motor Verde, una iniciativa de reforestación en colaboración con Grupo Sylvestris, una empresa especializada en restauración forestal a gran escala. Su objetivo es regenerar terrenos baldíos o afectados por incendios en la península ibérica, plantando especies autóctonas que no solo ayudan a recuperar la biodiversidad, sino que, además, se convierten en un aliado natural para la absorción de CO₂ de la atmósfera. Para los trabajos de reforestación se contrata a trabajadores del entorno, con especial atención a personas en situación de vulnerabilidad, dinamizando el empleo y la economía rural.
Motor Verde está abierto a la participación de empresas que apuestan por proyectos con un triple impacto real y medible, comprometidas con el entorno y que buscan impulsar sus estrategias de descarbonización y RSC. Con Motor Verde, las empresas pueden mitigar su huella de carbono o compensar parte de sus emisiones residuales a través de proyectos de absorción registrados en la Oficina Española de Cambio Climático (OECC), como complemento de la reducción de emisiones en origen, así como mitigar parte del impacto de sus eventos o incluso participar con un bosque corporativo.
Para más información, se puede contactar con el equipo de proyecto en el correo electrónico [email protected]. Además, a través de la web motorvede.fundacionrepsol.com, cualquier empresa puede unirse a la iniciativa apoyando la reforestación de un bosque en el que se está trabajando.
Un proyecto que restaura, absorbe y dinamiza
Con Motor Verde ya se han reforestado más de 7.000 hectáreas en España y Portugal, que permitirán absorber alrededor de 2,3 millones de toneladas de CO₂ en los próximos 50 años, y se han generado más de 3.000 empleos desde el inicio del proyecto en 2021. Además, en línea con el compromiso de Fundación Repsol con la sociedad, la iniciativa lleva a los pueblos donde se desarrollan las reforestaciones un plan de formación para la empleabilidad. Así, los habitantes de los municipios pueden acceder a diferentes cursos en competencias digitales o sesiones para descubrir las oportunidades laborales en temas relacionados con la reforestación, la economía circular, etc. En total, han recibido formación más de 500 personas.
Asimismo, la innovación tecnológica es otro aspecto clave del proyecto. Gracias a la tecnología satelital de la empresa española Hispasat, que colabora en el proyecto, se ha implantado un sistema para la prevención y detección temprana de incendios, capaz de detectar cambios de temperatura o presencia de gases en tiempo real. El sistema ya está instalado en zonas de bosque en Caminomorisco y Nuñomoral (Extremadura), Grandas de Salime y Allande (Asturias) y en Alpedrinha en Portugal.

Motor Verde se consolida como un modelo de colaboración entre empresas y territorio para contribuir a la descarbonización, la recuperación de la biodiversidad y el desarrollo del empleo rural.
Iniciativas como Motor Verde de Fundación Repsol evidencian que la reforestación es una herramienta eficaz para apoyar la transición energética, con beneficios medibles para el medioambiente, la sociedad y la economía rural.
La reforestación no es solo una acción simbólica: es una herramienta estratégica que conecta sostenibilidad, impacto social y competitividad. Integrarla en la RSC y en los planes de descarbonización como palanca complementaria es apostar por un futuro donde las empresas son parte activa para avanzar hacia un futuro de bajas emisiones.
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