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La Fundación CRIS Contra el Cáncer ha presentado en Madrid los resultados de un estudio liderado por el doctor Mariano Barbacid que marca un hito en la investigación del cáncer de páncreas: por primera vez, una combinación de tres fármacos ha conseguido eliminar de forma completa y duradera tumores pancreáticos en modelos experimentales, sin toxicidad apreciable.
El trabajo, desarrollado por el Grupo de Oncología Experimental del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y financiado por CRIS Contra el Cáncer, demuestra una eficacia sin precedentes frente a uno de los tumores con peor pronóstico y abre la puerta al desarrollo futuro de ensayos clínicos en pacientes.
“Por primera vez hemos conseguido una respuesta completa, duradera y con baja toxicidad frente al cáncer de páncreas en modelos experimentales. Estos resultados indican que una estrategia racional de terapias combinadas puede cambiar el rumbo de este tumor”, ha subrayado el doctor Mariano Barbacid, uno de los científicos más reconocidos a nivel internacional en oncología molecular y Presidente de honor científico de CRIS Contra el Cáncer.
Una triple terapia dirigida contra los motores del tumor
La estrategia terapéutica se basa en la combinación de tres inhibidores dirigidos contra mecanismos clave para la supervivencia de las células tumorales: KRAS —el principal motor genético del cáncer de páncreas—, EGFR y STAT3, dos proteínas implicadas en las señales que permiten al tumor crecer y generar resistencias.
La inhibición simultánea de estas tres dianas ha demostrado ser determinante. En distintos modelos animales, incluidos modelos PDX derivados de tumores humanos, los tumores desaparecieron por completo y los animales permanecieron libres de enfermedad durante más de 200 días tras finalizar el tratamiento, sin efectos secundarios relevantes.
Barbacid ha insistido durante su intervención en que estos resultados no habrían sido posibles sin el respaldo de CRIS Contra el Cáncer: “No me cansaré de decir que ninguno de los miembros de mi equipo estaría hoy aquí hablando de estos resultados sin el apoyo financiero de la Fundación. Yo mismo no estaría aquí sin CRIS Contra el Cáncer y sin colaboraciones clave como la de mi compañera Carmen Guerra”.
El investigador ha explicado que el avance es fruto de un cambio de enfoque: pasar de estudios puramente genéticos a una validación farmacológica rigurosa. En este sentido, ha destacado que la triple terapia no es citotóxica y que, a diferencia de tratamientos previos, “con nuestro experimento ningún ratón murió en más de 250 días, cuando con otros enfoques todos fallecían en menos de 50”.
El respaldo institucional y la ciencia a largo plazo
Durante la rueda de prensa, el Director del CNIO, Fernando Peláez, ha querido poner en valor el alcance del trabajo y el recorrido científico de Barbacid: “Lo que hoy presentamos no es una anécdota. Es el resultado de una carrera de excelencia, constancia y rigor en la investigación”. Peláez ha recordado además el papel histórico de Barbacid en la creación del centro y ha subrayado la importancia de la colaboración con CRIS Contra el Cáncer, entidad que forma parte del patronato de la Fundación CNIO y que impulsa proyectos estratégicos de investigación traslacional.
La sociedad civil como motor de la investigación
Por su parte, la presidenta de CRIS Contra el Cáncer, Lola Manterola, ha reivindicado el papel de la sociedad civil como impulsora de la ciencia: “CRIS Contra el Cáncer es una comunidad de más de 10.000 personas convencidas de que apoyar la investigación es la única manera de acabar con el cáncer y de que los avances lleguen cuanto antes a los pacientes”.
Manterola ha recordado que la Fundación ha invertido ya más de 80 millones de euros en investigación, apoyando más de 350 líneas científicas, más de 650 ensayos clínicos y a más de 12.000 pacientes. “Es mucho ‘pico y pala’ durante años hasta que llegan los resultados. Y, de vez en cuando, ese esfuerzo cambia el escenario y abre una puerta que nunca antes se había abierto. Hoy es uno de esos días”, ha afirmado.
En el caso concreto del proyecto liderado por Barbacid, CRIS Contra el Cáncer ha destinado 3,6 millones de euros en los últimos seis años. “Apostamos por este proyecto porque la necesidad médica es enorme. Hablamos de un tumor letal, con más de 10.000 nuevos casos al año en España y una supervivencia inferior al 10%”, ha añadido. “Somos la Generación CRIS: la que va a curar el cáncer. Y no es magia, es ciencia sostenida en el tiempo”.
El testimonio de los pacientes: “Tenemos derecho a vivir”
Uno de los momentos más emotivos de la presentación ha sido la intervención de Cristina Domínguez, soprano y superviviente de cáncer de páncreas, diagnosticada en 2015 con metástasis en hígado y pulmón. “Soy el primer eslabón de la cadena que da sentido a todo esto”, ha explicado. “He vivido diez años de tratamientos muy duros, quimio y radioterapia, y he tenido la resiliencia —y el privilegio— de salir adelante”.
Domínguez ha subrayado que la investigación no solo necesita financiación, sino también visibilidad y compromiso social: “Es tan simple como que tenemos derecho a vivir. Se necesita investigar para curar más y mejor, y para que los tratamientos lleguen a todos, independientemente de la situación económica de cada persona”. Visiblemente emocionada, ha concluido: “Sin avances como estos, yo no estaría aquí y no podría cantar”.
Un tumor con una urgencia médica extrema
El adenocarcinoma ductal de páncreas es uno de los tumores más agresivos de la medicina actual. Según datos de la SEOM y REDECAN, en España se diagnostican más de 10.300 nuevos casos cada año, una cifra en aumento, y solo entre el 8% y el 10% de los pacientes sobreviven cinco años tras el diagnóstico.
Frente a este panorama, los resultados del equipo de Barbacid suponen un punto de inflexión: es la primera vez que se logra una curación completa y duradera en modelos experimentales con una terapia de baja toxicidad y una estrategia realista de traslado a la clínica.
Próximos pasos: del laboratorio al paciente
Tras la publicación del estudio, el siguiente objetivo es avanzar hacia un ensayo clínico, un proceso complejo que requiere tiempo, financiación y superar múltiples etapas regulatorias. Barbacid ha explicado que, antes de llegar a pacientes, es necesario optimizar los fármacos, mejorar sus propiedades farmacológicas y garantizar su seguridad en humanos. “Un ratón puede tolerar efectos tóxicos que un ser humano no”, ha recordado.
El investigador ha estimado que, en el mejor de los escenarios, podrían pasar al menos tres años antes de iniciar un ensayo clínico, siempre que se consigan los recursos necesarios. Solo la fase inicial requeriría alrededor de 30 millones de euros. “Es un proyecto de alto riesgo, pero el retorno —si se me permite la expresión— es impresionante”, ha señalado.
Ante las preguntas de los medios: ciencia, tiempos y retos estructurales
Durante el turno de preguntas, Barbacid ha detallado la hoja de ruta prevista para 2026-2028, que incluye ampliar la eficacia de la triple terapia a otras mutaciones de KRAS, estudiar su impacto en tumores metastásicos, analizar el papel de otras células del entorno tumoral y evaluar cómo influyen factores de riesgo como la obesidad, el tabaco, el alcohol o la pancreatitis crónica.
También ha lanzado un llamamiento a reforzar la colaboración clínica en España, especialmente con cirujanos y patólogos: “La sanidad está saturada y no hablamos de desidia, pero necesitamos más cultura científica y más puentes entre hospitales y centros de investigación”. En este sentido, ha reconocido que la falta de vinculación directa entre el CNIO y un hospital ha sido una dificultad histórica.
Barbacid ha defendido con firmeza la investigación preclínica: “Ninguna terapia eficaz contra el cáncer llega a humanos sin pasar antes por modelos celulares y animales. Nadie va a probar una terapia tóxica directamente en personas”.
Una inversión en vidas
Desde CRIS Contra el Cáncer, el mensaje final ha sido claro: la investigación es la mejor inversión posible. “Invertimos en vidas y haremos todo lo que esté en nuestra mano para que este proyecto avance”, han señalado desde la Fundación. “Apoyar a científicos excelentes y seguir abriendo puertas a tratamientos para tumores tan letales como el cáncer de páncreas no es solo una opción, es una responsabilidad colectiva”.
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