En el marco del Día Mundial de la Salud, que este año la Organización Mundial de la Salud celebra bajo el lema “Together for health. Stand with science”, la Dra. Alejandra Roncero, neumóloga experta en trastornos respiratorios del sueño, pone el foco en uno de los desafíos todavía insuficientemente visibilizados dentro de la salud pública: el infradiagnóstico de la apnea obstructiva del sueño (AOS), una enfermedad con impacto directo sobre la salud cardiovascular, metabólica y la calidad de vida.
La Dra. Roncero, coordinadora de la Unidad del Sueño del Hospital Universitario San Pedro y vinculada a la investigación en sueño en el ámbito de SEPAR, advierte de que en España cerca de dos millones de personas podrían padecer apnea obstructiva del sueño sin estar diagnosticadas, una realidad que, a su juicio, obliga a reforzar tanto la concienciación como las herramientas de detección precoz. Su planteamiento encaja además con el espíritu del Día Mundial de la Salud 2026, centrado en reivindicar el valor de la evidencia científica, la colaboración y las soluciones basadas en datos para proteger la salud.
“Hablar hoy de salud también es hablar de diagnóstico precoz, de prevención y de ciencia aplicada a enfermedades que todavía siguen siendo invisibles para muchos pacientes. La apnea obstructiva del sueño es un claro ejemplo”, señala la especialista.
Abordaje de la apnea del sueño
Roncero sostiene que mejorar el abordaje de la apnea del sueño exige actuar a varios niveles. El primero es la concienciación social y sanitaria, ya que muchos pacientes no identifican síntomas como la somnolencia, el cansancio crónico o los despertares nocturnos como signos de una enfermedad que requiere estudio médico. El segundo pasa por facilitar el acceso al diagnóstico, impulsando herramientas más accesibles y tecnologías domiciliarias que permitan estudiar a más personas de forma eficiente. Y el tercero obliga a afinar la detección en perfiles tradicionalmente infradiagnosticados.
Entre ellos, la neumóloga destaca especialmente a las mujeres. Según explica, la apnea obstructiva del sueño en este grupo ha estado históricamente infradiagnosticada porque los síntomas pueden alejarse del patrón clásico más asociado al varón. Frente al ronquido intenso o la somnolencia marcada, en muchas mujeres predominan manifestaciones como el insomnio, la fatiga, la cefalea matutina, la ansiedad o la depresión, lo que favorece que la enfermedad pase desapercibida o se atribuya a otras causas.
“Es fundamental mejorar las estrategias de detección específicas en mujeres. Nuestro objetivo debe ser reducir el infradiagnóstico y lograr una identificación más precoz, especialmente en etapas como la menopausia, donde el riesgo aumenta”, afirma.
Revisar las herramientas con las que mide la gravedad de la enfermedad
La Dra. Roncero subraya además que, si la medicina quiere avanzar hacia una atención realmente basada en evidencia, también debe revisar las herramientas con las que mide la gravedad de la enfermedad. Durante años, el índice apnea-hipopnea (IAH) ha sido la referencia para clasificar la apnea obstructiva del sueño, pero su capacidad para reflejar el impacto fisiológico real es limitada.
“Dos pacientes pueden tener el mismo índice apnea-hipopnea y, sin embargo, experimentar consecuencias muy diferentes. La duración de los eventos, la profundidad de las desaturaciones o la exposición total a la hipoxia durante la noche aportan información esencial”, explica.
Por ello, la especialista apunta al creciente interés por métricas complementarias como la carga hipóxica, que cuantifica la exposición total del organismo a la hipoxia intermitente durante el sueño y que podría correlacionarse mejor con el riesgo cardiovascular. En su opinión, avanzar hacia una caracterización más completa de la apnea permitirá estratificar mejor el riesgo y adaptar con mayor precisión las decisiones clínicas.
En el terreno terapéutico, Roncero recuerda que la CPAP sigue siendo el tratamiento de referencia para la apnea obstructiva del sueño, aunque insiste en que su eficacia depende en gran medida de la adherencia del paciente. Por eso, defiende una estrategia basada en educación desde el inicio, ajuste correcto del equipo, seguimiento estrecho y resolución precoz de incidencias.
En este punto, destaca el papel creciente de la telemonitorización, que permite hacer un seguimiento remoto y continuado del tiempo de uso, las fugas o los eventos respiratorios residuales, facilitando intervenciones más rápidas y eficaces.
“La clave no es solo prescribir un tratamiento, sino acompañar al paciente. Cuando existe seguimiento, personalización y capacidad de respuesta temprana, la adherencia mejora y también lo hacen los resultados clínicos”, resume.
Combinación entre ciencia, tecnología y personalización
La especialista considera que el futuro del diagnóstico y del seguimiento de los trastornos respiratorios del sueño pasa precisamente por esa combinación entre ciencia, tecnología y personalización. En su unidad, explica, se trabaja ya en proyectos innovadores como un colchón inteligente y una almohada con tecnología posicional orientados a detectar y ayudar a tratar la apnea obstructiva del sueño, especialmente en pacientes con apnea posicional.
Este avance hacia sistemas más accesibles, menos invasivos y capaces de analizar grandes volúmenes de datos mediante inteligencia artificial conecta, precisamente, con el mensaje central del Día Mundial de la Salud 2026, en el que la OMS llama a reforzar la confianza en la ciencia y en las soluciones basadas en evidencia.
En este contexto, el abordaje de los trastornos respiratorios del sueño ocupa también un espacio destacado dentro del trabajo de sensibilización y divulgación que se está impulsando desde el Año SEPAR de los Trastornos Respiratorios del Sueño, una iniciativa que cuenta con el apoyo de entidades comprometidas con la mejora del diagnóstico, el seguimiento y la concienciación en torno a estas patologías, entre ellas Linde Médica, como colaborador institucional.
“La medicina del sueño avanza hacia un modelo más preventivo, más personalizado y apoyado en tecnología. El reto es que esa innovación se traduzca en más diagnóstico precoz, mejor seguimiento y menos pacientes invisibles”, concluye la Dra. Roncero.
Accede a más información responsable en nuestra biblioteca digital de publicaciones Corresponsables.


