Lee un resumen rápido generado por IA
La equidad y la sostenibilidad han de ser elementos fundamentales en la implementación de la innovación biomédica al sistema sanitario español. Así ha quedado de manifiesto durante la presentación en el Senado del documento de consenso “Innovación biomédica: un legado para la humanidad”, que se enmarca en la iniciativa ConCiencia, un think tank impulsado por Johnson & Johnson, formado por académicos de distintas disciplinas relacionadas con el sector de la salud (derecho, economía de la salud, medicina, ética, política sanitaria y humanización), que sirve de plataforma para dar respuesta a las grandes preguntas sobre el valor social de la innovación biomédica.
Durante el encuentro, que ha reunido a asociaciones de pacientes, profesionales sanitarios, gestores del sistema de salud, representantes institucionales y políticos y catedráticos, se ha planteado una reflexión sobre las oportunidades de la innovación biomédica como un pilar del progreso humano desde la perspectiva científica, sanitaria, jurídica, económica y social. Este consenso se concibe como una guía para pacientes, profesionales sanitarios y responsables de la toma de decisiones, orientada a comprender y poner en valor su impacto, así como a promover políticas que refuercen la salud, el bienestar y el desarrollo sostenible de la sociedad. El documento también incorpora de manera transversal la visión de los pacientes, gracias a la participación del Foro Español de Pacientes, del Grupo Español de Pacientes con Cáncer (GEPAC), y de la Plataforma de Organizaciones de Pacientes (POP) como comité consultivo, cuyas aportaciones han contribuido a enriquecer el análisis con la experiencia y las necesidades reales de las personas que conviven con alguna patología, sus familiares y cuidadores.
El escrito plantea una reflexión profunda sobre las oportunidades de la innovación biomédica desde distintas áreas de conocimiento y lanza un mensaje claro: la innovación biomédica es mucho más que un avance científico; es un motor de progreso humano. Según el documento presentado, “la innovación biomédica adquiere pleno sentido cuando sus resultados se integran de forma estable en la práctica clínica y pasan a formar parte del acervo colectivo, dejando de ser una novedad para convertirse en un legado compartido entre generaciones”, tal y como ha señalado el Dr. Miguel Ángel Boldova, director de la Cátedra de Derecho y Salud de la Universidad de Zaragoza.
Durante su ponencia, el Dr. Javier Meana, director del Aula de Farmacología en la Universidad del País Vasco, ha dejado patente que la innovación biomédica trasciende el ámbito clínico, ya que cada avance tiene repercusiones en la humanidad desde múltiples perspectivas.
En este aspecto ha coincidido David Beas, director de Asuntos Corporativos y Acceso al Mercado de Johnson & Johnson Innovative Medicine en España: “La innovación no solo transforma la vida de las personas que se benefician directamente de un tratamiento, transforma la sociedad en su conjunto. Cuando analizamos qué factores han permitido el aumento de la esperanza de vida, observamos que la incorporación de innovaciones terapéuticas explica en torno al 73% de ese incremento”. “Según datos de analistas financieros internacionales (AFI), cada euro invertido en investigación sanitaria genera 1,6 euros de valor añadido, directo, indirecto e inducido. La innovación en salud no debe ser considerada un coste, sino una inversión, una palanca de crecimiento, competitividad y cohesión social”, ha añadido.
Desde el ámbito de la gestión sanitaria, se ha subrayado que las decisiones públicas son determinantes para que el legado se traduzca en beneficios reales para la población. En este sentido, el Dr. Boi Ruiz, director del Aula de Innovación en Política Sanitaria en la Universidad Internacional de Cataluña, ha resaltado que “las políticas de salud deben concebirse como políticas de Estado, orientadas al progreso continuo y a la incorporación responsable de la innovación en condiciones de equidad y sostenibilidad”. En este sentido, la dimensión económica también ha ocupado un lugar central en el debate. Tal y como recoge el documento, “la salud no puede entenderse únicamente como un gasto, sino como una inversión que fortalece el capital humano, impulsa la productividad y contribuye al crecimiento económico sostenible”, especialmente cuando las innovaciones permiten prevenir enfermedad, reducir discapacidad y mejorar la calidad de vida.
Desde la perspectiva de la humanización, se ha insistido en que la innovación solo es verdaderamente transformadora cuando se orienta al bienestar de las personas. El Dr. Raúl Juárez, director del Aula de Humanización en la Salud de la Universidad de La Rioja, ha señalado que “sin una integración explícita de valores éticos y sociales, la innovación corre el riesgo de perder su sentido humano y su legitimidad social”, reclamando una mayor participación de los pacientes a lo largo de todo el ciclo innovador.
Pacientes, protagonistas del proceso
En este sentido, la voz de los pacientes ha ocupado un lugar central a lo largo de toda la jornada, poniendo de relieve la importancia de integrar su experiencia en el diseño, evaluación y acceso a la innovación biomédica, de tal forma que los avances científicos se orienten a necesidades no cubiertas y se traduzcan en mejoras tangibles en la calidad de vida.
La jornada ha finalizado con la intervención del Dr. Antonio J. García, director de la Cátedra de Economía de la Salud y Uso Racional del Medicamento de la Universidad de Málaga, quien considera que la innovación biomédica trasciende el ámbito estrictamente sanitario para convertirse en un impulso clave del desarrollo económico y social, reduciendo brechas sociales y económicas, fortaleciendo el capital humano y generando un impacto positivo y duradero en el conjunto de la sociedad.
Todos los participantes han coincidido en que la innovación biomédica es un patrimonio colectivo y un motor de progreso humano, de forma que construir consenso sobre su valor es responsabilidad de todos y su protección exige el compromiso de las instituciones. “La innovación solo cobra sentido cuando se integra en un sistema colaborativo. Por eso, iniciativas como ConCiencia, en colaboración con universidades de toda España, son especialmente relevantes”, ha recordado David Beas, quien ha añadido que “dotar de recursos suficientes y de marcos normativos transparentes es clave para que España pueda liderar en salud y cohesión social”.
Consulta más información responsable en las publicaciones Corresponsables y en el Espacio de Johnson & Johnson en Organizaciones Corresponsables.


