El radón es un gas radiactivo natural que se encuentra en el suelo y puede acumularse en viviendas y edificios, convirtiéndose en la segunda causa principal de cáncer de pulmón después del tabaco y la primera en no fumadores. A pesar de su impacto en la salud pública, aún se sabe poco sobre cómo la exposición al radón influye en la biología molecular y el sistema inmunitario de los tumores pulmonares.
La investigación ha demostrado que el radón puede provocar daños en el ADN de las células pulmonares, favoreciendo la aparición de alteraciones genéticas, que podrían llevar a la aparición de este tumor. Aunque las administraciones públicas llevan a cabo acciones y crean normativas para proteger a los ciudadanos contra los efectos del radón, se trata de un factor de riesgo del que todavía desconocemos mucho. Los estudios actuales aún no han logrado definir un patrón para estas alteraciones en el ADN causadas por la exposición al radón, en pacientes con cáncer de pulmón. Además, los efectos del radón en los mecanismos moleculares y el entorno inmunológico tumoral no se han caracterizado en profundidad, limitando nuestra capacidad de predecir y tratar el cáncer de pulmón asociado al radón. Igualmente, se desconoce cómo estas alteraciones afectan la respuesta a tratamientos como la inmunoterapia. Todo este desconocimiento afecta a la forma de tratar este cáncer y al desarrollo de terapias personalizadas.
La Dra. Laura Mezquita y su equipo buscan llenar este vacío mediante un estudio exhaustivo de pacientes con cáncer de pulmón expuestos al radón. A través del análisis de muestras tumorales y de sangre, intentarán identificar las alteraciones comunes en el ADN y los patrones inmunológicos característicos de estos tumores.
LA INVESTIGACIÓN INTERNACIONAL DE LA DOCTORA LAURA MEZQUITA: UNA HISTORIA QUE COMENZÓ EN UNA CONSULTA EN MADRID
“El radón es real, medible y prevenible. Y si no hablamos de él, seguirá siendo invisible”
La doctora Laura Mézquita, tenía 29 años y acababa de empezar a trabajar como oncóloga en Madrid cuando conocíó a Pilar Martín. Pilar tenía poco más de cuarenta años, nunca había fumado y fue diagnosticada de un cáncer de pulmón avanzado.
“Al final de una de sus visitas me dijo una frase que entonces sonaba casi fuera de lugar en una consulta de oncología”, explica la doctora.

En 2011, con 41 años, a Pilar Martín Berrocal, madrileña, maestra con dos carreras, “muy culta y gran estudiosa”, como le definen sus familiares, le diagnostican cáncer de pulmón. “Pensábamos que se nos iba en apenas 3 semanas”, explica Jorge Adeva, su yerno y oncólogo, especialista en páncreas en el Hospital 12 de octubre”.
Pilar tiene la suerte de tener una mutación en un gen que le permite recibir una medicación que si bien no la cura le controla la enfermedad. Una vez estable decide investigar por qué ella, que no fuma, que come bien, hace ejercicio y no tiene antecedente familiares de cáncer ha desarrollado precisamente cáncer en el pulmón. Sus indagaciones le llevan a sospechar del radón, un gas abundante en la zona de Torrelodones donde vive desde hace 8 años debido a la abundancia de granito.
Ante la sospecha de que la fuente de su cáncer pueda estar en ese gas de origen natural, incoloro e inodoro, que se forma por la desintegración del uranio en rocas y suelo y que puede acumularse en el interior de lugrares poco ventilados, decide hacer mediciones en su casa y descubre que la acumulación de radón (medido en bequerelios) es de 8 veces superior a la cantidad aceptable; es decir si la tasa media es de 40 o 50 becquerelios por metros cúbico, en ciertos lugares de su casa aumenta hasta 400. Decide escribir un libro del tema que deja inconcluso a su muerte.
“Entonces hace obras en casa y pone salidas de ventilación. Nunca sabremos si fue por eso o por la medicación, pero llegó a vivir nueve años más. Siete de ellos con buena calidad de vida”, explica su yerno. Pilar finalmente fallece con 50 años.
PRIMEROS PASOS ESTUDIANDO EL RADÓN, EXPLICADOS POR LA INVESTIGADORA
“Cuando más tarde, en 2014, me propusieron investigar el cáncer de pulmón en no fumadores, decidí que podríamos medir los niveles de radón en las casas de nuestros pacientes y estudiar si el tipo de tumor podía estar relacionado con la exposición ambiental. Ese trabajo, pequeño, pero pionero, terminó siendo mi tesis doctoral en 2018. El primer nombre en los agradecimientos fue el de Pili.”
Después la vida le llevó a París, donde continuó investigando el radón en el Instituto Gustave Roussy, en colaboración con instituciones como la CEA y el IRSN. Allí trabajó con el oncólogo Benjamin Besse, quien se convirtió en su mentor y con quien hoy codirige BIORADON, un proyecto de la EORTC —la principal red europea de investigación en cáncer— que analiza la relación entre el radón y los perfiles moleculares del cáncer de pulmón.
“Al principio costó que se entendiera la hipótesis, que un gas ambiental pudiera dejar una huella identificable en la biología del tumor, pero finalmente el proyecto fue aprobado. Hoy incluye a más de 1.000 pacientes de cinco países y 36 centros europeos, y estudia cómo el radón puede influir en la genética tumoral y en la forma en que la enfermedad progresa y responde al tratamiento.”
Desde 2020, ya de vuelta en España, en el Hospital Clínic de Barcelona y el IDIBAPS, su equipo investiga cómo el radón y otros factores ambientales impactan en la inmunología, la vulnerabilidad molecular y la oncología de precisión.
En 2024, gracias al Programa de Talento Clínico de CRIS CONTRA EL CÁNCER, ha iniciado la siguiente fase: estudiar más en profundidad la exposición ambiental y biología tumoral y la respuesta a tratamientos para avanzar hacia una medicina verdaderamente personalizada.
“Pili no llegó a beneficiarse de los avances que inspiró, pero su legado sigue vivo. Su historia nos recuerda que detrás de cada cáncer hay una causa posible, una pregunta pendiente y, a veces, una pista que solo aparece si escuchamos”
PROYECTO CRIS DE FACTORES MEDIOAMBIENTALES EN CANCER DE PULMÓN
Es importante matizar que el radón sea una causa relevante de cáncer de pulmón no significa que sea un riesgo ignorado. En España existen medidas concretas de salud pública y normativa para reducir la exposición en viviendas y centros de trabajo. El Plan Nacional contra el Radón establece zonas de actuación prioritaria, promueve la medición en espacios interiores y define acciones correctoras cuando se superan los niveles de referencia. Además, el Código Técnico de la Edificación exige desde hace años soluciones constructivas específicas en edificios nuevos y en determinadas reformas, como barreras frente al gas y sistemas de ventilación, y la normativa laboral obliga a medir y actuar en centros de trabajo situados en zonas de mayor riesgo.
Estas medidas son esenciales para prevenir la exposición, pero no resuelven todas las incógnitas.
Comprender por qué algunos cánceres de pulmón están ligados al radón, cómo afecta a la biología del tumor y a la respuesta a los tratamientos es clave para avanzar hacia una medicina más precisa y personalizada. Al fin y al cabo los tumores provocados por el radón son muy distintos de los que aparecen por otros factores como el tabaquismo. Por eso son necesarios proyectos de investigación como los que lidera la doctora Laura Mezquita, que permitan entender mejor estos casos y mejorar la atención a los pacientes.
Programa CRIS de Médico Traslacional 2024
Este proyecto, desarrollado por la Dra. Mezquita en el Institut d’Investigacions Biomèdiques August Pi i Sunyer (IDIBAPS), tiene como objetivo descifrar las características moleculares del cáncer de pulmón asociado al radón. Para ello, estudiarán muestras de 160 pacientes con diferentes niveles de exposición al radón y tabaco, con el fin de identificar alteraciones en el ADN y cambios en el sistema inmunitario del tumor. Para ello, se combinarán herramientas de secuenciación genómica (estudio del ADN), transcriptómica (estudio de cómo se lee el ADN) y se analizará el factor inmunológico asociado a estos tumores.
Mediante estas herramientas avanzadas y el uso de inteligencia artificial, los investigadores buscarán patrones comunes en los tumores de pacientes expuestos y no expuestos al radón, comparándolos con otros grupos de riesgo, como fumadores y no fumadores. De esta forma, los investigadores pretenden identificar biomarcadores de exposición al radón. Además, explorarán el impacto clínico de estos hallazgos, evaluando cómo la exposición al radón influye en la agresividad del cáncer y en la respuesta a los tratamientos.
Este innovador estudio permitirá comprender mejor cómo el radón contribuye al desarrollo del cáncer de pulmón, proporcionando información clave para mejorar el diagnóstico, la prevención y el tratamiento de estos tumores. Con estos resultados, se espera desarrollar nuevas estrategias para predecir la evolución de la enfermedad, impulsar estrategias de medicina de precisión y mejorar los resultados clínicos de los pacientes.
Accede a más información responsable en nuestra biblioteca digital de publicaciones Corresponsables.

