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La guerra en Irán ha devuelto la energía al centro de la preocupación económica global y amenaza con abrir un nuevo episodio de tensión sobre crecimiento, inflación y mercados. En su Informe Mensual de abril de 2026, CaixaBank Research sitúa este conflicto como uno de los principales focos de incertidumbre internacional y analiza sus efectos sobre Europa y, en especial, sobre la economía española, que a su juicio afronta este shock desde una posición relativamente más favorable que en crisis anteriores.
España resiste, pero bajo una creciente presión
El informe subraya que la economía española “resiste” pese al deterioro del contexto geopolítico. La entidad recuerda que, antes del estallido de la crisis, había revisado al alza su previsión de crecimiento del PIB para 2026 hasta el 2,4%, apoyada en la robustez mostrada a finales de 2025. Además, señala que los indicadores de actividad del primer trimestre siguieron ofreciendo señales de fortaleza, aunque bajo una creciente sombra de incertidumbre por el encarecimiento energético.
La inflación, principal canal de impacto
CaixaBank Research considera que el principal canal de transmisión del conflicto a corto plazo será la inflación. Según sus estimaciones, un aumento del 10% del precio del Brent en euros elevaría en 0,2 puntos porcentuales la inflación general, mientras que una subida equivalente en el gas tendría un efecto más limitado, de en torno a 0,05 puntos. En un escenario con el petróleo en torno a 85 dólares por barril y el gas cerca de 55 euros por MWh en 2026, el impacto podría añadir hasta 1 punto porcentual a la inflación prevista para este año, situada hasta ahora en el 2,4%.
Los factores que juegan a favor de España
Pese a ello, el informe destaca varios elementos que juegan a favor de España. Uno de ellos es su limitada exposición directa al Golfo Pérsico: alrededor del 5% del petróleo y menos del 2% del gas natural licuado que llega al país pasa por el estrecho de Ormuz. A ello se suman una mayor presencia de las energías renovables en el mix eléctrico y una mejora acumulada en eficiencia energética, factores que, según el servicio de estudios, pueden amortiguar el golpe frente a otros socios europeos.
Persisten los riesgos por la dependencia exterior
Sin embargo, CaixaBank Research advierte de que España sigue siendo vulnerable por su elevada dependencia energética del exterior. El informe remarca que cerca del 70% de las necesidades energéticas del país todavía se cubren con importaciones, lo que mantiene abierto el riesgo de un shock de precios si el conflicto se prolonga o causa daños relevantes en infraestructuras energéticas. En ese escenario, la afectación no sería homogénea: industria intensiva en energía, transporte y agroalimentación figuran entre los sectores más expuestos.
Dos escenarios y una advertencia final
La casa de análisis plantea, de hecho, dos escenarios ilustrativos. En el más benigno, con una resolución relativamente rápida del conflicto, el crecimiento anual del PIB apenas se resentiría unas décimas. En el más adverso, con varios meses de tensión y daños importantes sobre la infraestructura energética, el impacto podría restar hasta cerca de 1 punto porcentual al crecimiento previsto. CaixaBank Research añade que el Gobierno ya ha aprobado un paquete de medidas valorado en unos 5.000 millones de euros para contener parte del golpe, pero avisa de que la evolución de la guerra seguirá siendo determinante para calibrar el verdadero alcance del nuevo shock energético.
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