Etiopía vive una carrera contra el reloj: las sequías se alargan, el suelo se degrada y cada vez resulta más difícil sacar adelante los cultivos tradicionales. En este escenario, la innovación agrícola se convierte en una herramienta de supervivencia para miles de familias rurales.
En la región de Wolaita, al sur del país, Ayuda en Acción ha puesto en marcha el Proyecto Oro Verde, una iniciativa que está transformando huertos familiares a través de variedades híbridas de aguacate y mango y formación práctica para mejorar la producción incluso cuando el clima juega en contra.
Aguantes y mangos ‘todoterreno’ para un clima extremo
Las nuevas variedades introducidas por el proyecto están pensadas para responder a un problema real: producir alimentos e ingresos, aunque haya menos agua. Frente a los árboles tradicionales, los híbridos destacan porque:
● Dan fruto antes, acortando el tiempo de espera para las familias.
● Producen más, lo que mejora ingresos y estabilidad económica.
● Resisten mejor las plagas, enfermedades y la sequía, cada vez más frecuentes.
● Mejoran la alimentación local con productos nutritivos y con salida en el mercado.
‘En muchas zonas rurales, si una cosecha falla, falla todo’, explican desde Ayuda en Acción. ‘Por eso es clave apostar por cultivos que puedan soportar mejor las nuevas condiciones climáticas’.
Historias que ponen rostro al cambio
El impacto del Proyecto Oro Verde se refleja en historias como la de la familia Tilore, padre y madre agricultores con ocho hijos, cuya vida depende directamente de la agricultura. Tradicionalmente cultivaban mangos y aguacates, pero carecían de conocimientos técnicos y de apoyo especializado. Con Ayuda en Acción, a través de formaciones en manejo agronómico, técnicas de injerto, control de plagas y demostraciones en campo, han transformado su finca, sustituyendo variedades locales por mangos y aguacates mejorados de alta demanda en el mercado, como el híbrido Hass.
Hoy, sus árboles ya están dando fruto, generando alimentos nutritivos para su familia e ingresos por la venta de la producción y de injertos, y convirtiendo su finca en un espacio de aprendizaje para otros agricultores de la comunidad. Gizachew se ha consolidado como un referente local, compartiendo los conocimientos adquiridos y promoviendo mejores prácticas agrícolas.
No obstante, la escasez de agua sigue siendo uno de los principales cuellos de botella. En regiones como Wolaita, la falta de infraestructuras de almacenamiento de agua limita la capacidad de adaptación frente a los periodos secos, poniendo en riesgo las inversiones realizadas y la seguridad alimentaria de las familias.
Historias que ponen rostro al cambio
Por esto, el trabajo de Ayuda en Acción no se limita a plantar árboles. El Proyecto Oro Verde trabaja con organizaciones de agricultores, centros de formación, viveros, exportadores e instituciones financieras, reforzando todo el recorrido del cultivo: desde la producción hasta la comercialización.
Con apoyo técnico del Centro de Investigación Agrícola Areka y Selam Seedling Enterprise, se han rehabilitado más de 1.500 árboles de aguacate, con una tasa de éxito del 75%, demostrando que estas soluciones pueden crecer y replicarse.
La experiencia de estas comunidades ilustra un desafío central para Etiopía: avanzar hacia una agricultura más resiliente que proteja los medios de vida rurales y garantice condiciones dignas para la infancia en un contexto de crisis climática creciente.
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