La violencia sexual se define como toda acción de intimidación, coerción o invasión no consentida sobre el cuerpo, sexualidad o autonomía decisional con fines sexuales, aprovechando una situación de poder, dependencia o vulnerabilidad. En mujeres y niñas con parálisis cerebral, esta violencia se agrava debido a la dependencia, las barreras de comunicación y el capacitismo social.
Para poner de manifiesto esta realidad invisibilizada y las barreras estructurales que impiden a mujeres y niñas con discapacidad acceder a protección, recursos y justicia, desde Confederación ASPACE presentamos una nueva herramienta que expone datos sobre formas específicas de violencia sexual y que ha sido elaborado gracias al Ministerio de Igualdad.
Según los datos recogidos, este tipo de violencia es una grave vulneración de derechos humanos, especialmente agravada en mujeres y niñas con parálisis cerebral debido a factores estructurales, comunicativos y de dependencia.
Una realidad invisibilizada y sostenida por múltiples violencias
El díptico, que será distribuido a todas las entidades ASPACE, muestra que el 71,2% de las mujeres con discapacidad ha sufrido violencia de género a lo largo de su vida y que l tienen hasta 4,7 veces más riesgo de sufrir violencia sexual que el resto de mujeres. Además, recalca que un 47% ha recibido propuestas sexuales no deseadas en internet y el 40,2% ha sufrido ciberacoso.
Asimismo, detalla que la violencia sexual en mujeres con parálisis cerebral se ve reforzada por una serie de factores estructurales: la infantilización y la negación de su sexualidad, que las sitúa socialmente como “niñas eternas”; la dependencia de terceras personas para actividades de la vida diaria, que genera relaciones de poder susceptibles de abuso; las barreras de comunicación derivadas de la falta de apoyos como los Sistemas Aumentativos y Alternativos de Comunicación; la falta de credibilidad que enfrentan sus testimonios en ámbitos como la justicia, la salud o los servicios sociales; el aislamiento social provocado por barreras físicas, de transporte y actitudinales; la interiorización del capacitismo, que deteriora la autoestima y normaliza el abuso; la inaccesibilidad a los sistemas de protección, desde comisarías a casas de acogida; la pobreza y dependencia económica, que pueden convertirse en mecanismos de control; y la vida en entornos medicalizados o institucionalizados que, al normalizar la invasión del cuerpo, aumentan el riesgo de sufrir violencia y dificultan la creación de redes de apoyo externas.
Una herramienta para prevenir, detectar y actuar
Este documento, que incluye referencias a fuentes como la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer del INE (2023), informes del CGPJ (2023-2024), estudios de Fundación CERMI Mujeres, CEMUDIS y datos del propio Registro de casos de violencia de ASPACE, se acompaña de materiales educativos para la prevención, detección precoz y abordaje de estas violencias, así como del Protocolo para el abordaje integral de mujeres con parálisis cerebral víctimas de violencia sexual.
El díptico pretende ser una herramienta clara, accesible y útil para profesionales, familias y la ciudadanía en general. Su objetivo es identificar y comprender las formas específicas que adopta la violencia sexual hacia mujeres y niñas con parálisis cerebral, así como promover estrategias de prevención y detección.
Desde Confederación ASPACE creemos que prevenir la violencia sexual es posible si se actúa desde el reconocimiento de los derechos, la provisión de apoyos adecuados, la accesibilidad comunicativa y el respeto absoluto a la autonomía y la dignidad de todas las mujeres y niñas con parálisis cerebral.
Así, llamamos a profesionales, instituciones, familias y ciudadanía a utilizar y difundir esta herramienta para avanzar hacia una vida libre de violencias para todas ellas.
Descarga aquí el díptico.
Accede a más información responsable en nuestra biblioteca digital de publicaciones Corresponsables y en la Buena Práctica de ASPACE en el Anuario Corresponsables 2025.

