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En un mundo atravesado por desafíos sociales, políticos y económicos cada vez más complejos, 2025 ha dejado claro que ninguna organización puede afrontar sola los retos globales.
A cinco años del horizonte de la Agenda 2030, los avances son insuficientes y el contexto exige algo más que compromisos aislados: exige colaboración, innovación y una visión compartida de futuro.
Desde Entreculturas quieren compartir algunos hitos que han marcado este año, conectando los grandes debates globales con su trabajo y con el papel clave que las empresas pueden desempeñar cuando integran la sostenibilidad y el impacto social en el corazón de su cultura corporativa.
Hitos globales en sostenibilidad empresarial en 2025
Como destaca el Pacto Mundial de las Naciones Unidas (UN Global Compact) la iniciativa mundial de sostenibilidad corporativa para apoyar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), 2025 ha sido un año de cambios relevantes en la forma en que las empresas abordan la sostenibilidad y su contribución a la Agenda 2030:
1. Evolución del marco normativo europeo: sostenibilidad y competitividad en debate
En 2025, el debate regulatorio europeo en sostenibilidad ha estado marcado por la propuesta del paquete Ómnibus, que plantea una revisión de las obligaciones de debida diligencia empresarial y reporting, incluyendo una reducción del ámbito de aplicación para determinadas empresas y medidas de simplificación y clarificación normativa. Este proceso se enmarca en un debate más amplio sobre cómo equilibrar los objetivos de sostenibilidad con la competitividad empresarial, en un contexto en el que la ciudadanía europea sigue demandando empresas más responsables, transparentes y comprometidas con los retos sociales y ambientales.
2. Décimo aniversario de la Agenda 2030 y el Acuerdo de París: una llamada a acelerar
Diez años después de su aprobación, la Agenda 2030 sigue siendo el principal marco de referencia global, pero los datos invitan a la acción urgente. Según el informe Lo prometido es deuda, ninguna de las siete metas del ODS 4 se alcanzará en 2030 si se mantienen las tendencias actuales, y se estima que 84 millones de niños y niñas seguirán sin escolarizar para ese año.
Para las empresas, este aniversario ha reforzado la necesidad de alinear estrategias de sostenibilidad con impactos sociales tangibles, especialmente en ámbitos como la educación, clave para un desarrollo justo y duradero.
3. La sostenibilidad desde el liderazgo estratégico
En 2025, la sostenibilidad se ha consolidado como un elemento central en los órganos de decisión empresarial. Este enfoque resulta especialmente relevante en un contexto en el que la educación ha perdido peso en los presupuestos públicos y en la Ayuda Oficial al Desarrollo, que se ha mantenido estancada desde 2015 y podría disminuir hasta un 14% de aquí a 2027, afectando especialmente a los países de menores ingresos.
La implicación del liderazgo empresarial resulta clave para movilizar recursos, innovación y alianzas que contribuyan a cerrar estas brechas.
4. Ciudadanía exigente y reputación empresarial
La presión social por prácticas responsables sigue creciendo. La ciudadanía espera que las empresas no sólo declaren su compromiso con los ODS, sino que lo integren de forma transversal en su estrategia, su cadena de valor y su impacto social.
Esta exigencia se da en un contexto especialmente delicado: en muchos países, el pago de la deuda supera ampliamente la inversión en educación, limitando las oportunidades de millones de personas. Frente a esta realidad, las empresas tienen la oportunidad y la responsabilidad de ser parte activa de la solución.
5. Finanzas sostenibles, adaptación climática y justicia social
La movilización de capital hacia actividades con impacto positivo ha ganado protagonismo en 2025. Sin embargo, los datos muestran que las crisis globales, como la pandemia, provocaron recortes educativos del 13,5% en el 40% de los países de ingresos más bajos, con efectos duraderos en los aprendizajes.
La sostenibilidad financiera y climática sólo será efectiva si incorpora una dimensión social sólida, donde la educación permita a las comunidades adaptarse, participar y liderar procesos de transformación.
Entreculturas en 2025: educación, impacto y alianzas
En este contexto global, 2025 ha sido un año de intensa actividad para Entreculturas:
- Acompañaron a más de 400.000 personas en 42 países, a través de 203 proyectos de cooperación, acción social, educación y ciudadanía global.
- Reforzaron su trabajo en contextos donde las brechas educativas son más profundas: hoy 754 millones de personas adultas siguen siendo analfabetas y 44 millones de docentes adicionales serían necesarios en el mundo para cubrir las necesidades educativas básicas.
- Impulsaron la participación de la juventud en espacios de acción climática y ciudadanía global, conscientes de que solo 6 de cada 10 jóvenes terminarán la educación secundaria en 2030 si no se actúa con decisión.
- Mantuvieron una respuesta sostenida a emergencias, entendiendo que el derecho al aprendizaje no puede interrumpirse en contextos de crisis.
La importancia del trabajo en alianza
Los datos son claros: las empresas que integran la sostenibilidad en su estrategia no solo crecen a nivel competitivo, sino que responden también a las expectativas sociales y medioambientales crecientes y demandadas por los diferentes stakeholders y mejoran su cultura empresarial y orgullo de pertenencia.
La colaboración entre empresas y organizaciones sociales permite multiplicar el impacto, movilizar recursos allí donde más se necesitan y avanzar hacia una Agenda 2030 que no deje a nadie atrás.
Hacia 2026: una invitación a conectar con otras realidades que necesitan nuestro compromiso
De cara a 2026, la entidad invita a las empresas a pensar su estrategia de RSC como un espacio de innovación y colaboración, integrando proyectos educativos y sociales en su planificación anual.
En Entreculturas apuestan por las alianzas a largo plazo, adaptadas a la realidad y a la cultura de cada empresa, que permitan cocrear oportunidades y generar impacto social real y medible, alineado con los ODS y con los valores que hoy definen el liderazgo empresarial responsable.
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