El cuidado del medio ambiente: Factura electrónica y Digitalización Eficiente

En esta tribuna, Javier López, Director general de SERES, aborda la obligatoriedad al uso de la factura electrónica para empresas y autónomos que introduce la Ley Crea y Crece.

15-12-2022

Decir que la capacidad de adaptación al entorno digital será el parámetro que mida y delimite el crecimiento de las empresas, parece obvio. Especialmente tras la significativa revolución digital, forzada, como consecuencia de la crisis del Covid-19.
 
Sin embargo, el acento sobre la repercusión que tendrá la digitalización en el crecimiento de las empresas nunca había sido tan evidente como tras la apuesta del Gobierno por la implantación definitiva y obligatoria de la factura electrónica, tal como está recogido en la Ley de Creación y Crecimiento Empresas, comúnmente conocida como Ley Crea y Crece.
 
Con esta obligatoriedad se pretende impulsar y mejorar el clima de las transacciones digitales mercantiles como palanca para favorecer la competitividad y el crecimiento industrial. Impulso que puede potenciarse si la implementación de procesos de digitalización persigue la eficiencia, basándose en mejorar la calidad del trabajo de las personas y, de esta forma, aumentar su productividad.
 
Además, el aumento del uso de las transacciones electrónicas, que se enmarca dentro del desarrollo sostenible, reduce tanto el coste como el impacto medioambiental, debido a la disminución del consumo de papel, de su impresión y de los mecanismos físicos establecidos para su transporte y gestión.
 
Según publica SERES en su estudio anual de la factura electrónica en España, por cada millón de facturas electrónicas reducimos la tala de casi 100 árboles, que se necesitarían para extraer la celulosa para producir el correspondiente soporte papel.
Debemos recordar también que, promovido por el Pacto Mundial de Sostenibilidad de Naciones Unidas, el desarrollo sostenible se ha convertido en parte esencial de la estrategia de las grandes empresas. 

Grandes empresas que, a su vez, solicitan esos mismos compromisos a su cadena de aprovisionamiento, sean grandes empresas, pymes, micro-pymes o autónomos.

De esta forma, la normativa trata de convertir la factura electrónica en el eje que dinamice los procesos de digitalización eficiente en las empresas, esto es, focalizando el objetivo en la mejora de la calidad del trabajo de las personas y en el cuidado del medio ambiente.