La infraestructura vial es mucho más que autopistas y carreteras, es el tejido que conecta ciudades, personas, mercancías y servicios. Para quienes operamos este tipo de activos, esta cercanía es el motor de nuestra responsabilidad. En Aleatica, gestionamos nuestra actividad con una visión de sostenibilidad, integrando la perspectiva Derechos Humanos para fortalecer el vínculo con nuestro entorno.
Este compromiso se materializa en la práctica a través de nuestro Análisis de Doble Materialidad, que nos permite identificar los temas de sostenibilidad más importantes evaluando dos cosas: el impacto de la empresa en el entorno y cómo esos temas afectan al negocio. De esta manera podemos priorizar lo que realmente importa para nuestra estrategia. Guiados por esta visión, nuestro programa de Voluntariado se integra al corazón de la cultura organizacional, traduciendo los datos en acciones humanas y tangibles.
A través de las distintas iniciativas de Voluntariado, nuestra presencia en México, Sudamérica y Europa va más allá de la labor operativa. En 2025, el entusiasmo de más de mil colaboradores y sus familias se transformó en más de 4,500 horas de servicio comunitario, superando en un 13% la meta anual. Este esfuerzo de nuestros voluntarios cobra vida en el terreno, al materializar intervenciones que impactan de forma positiva el bienestar de las comunidades en las que tenemos presencia.
Nuestra contribución al acceso a un medio ambiente sano se refleja en la instalación de jardines polinizadores, jornadas de reforestación y talleres de cultura ambiental, logrando recuperar áreas con más de 4,300 árboles y plantas en México, Chile, Perú e Italia, beneficiando a más de 4 millones de personas en 20 comunidades. Un caso emblemático es el proyecto de Atizapán-Atlacomulco (AT-AT), que entrelaza la restauración ecológica con el respeto a la identidad local mediante cursos de bordado Mazahua; o la labor en Santa Clara de Juárez, centrada en realizar brechas corta fuego, donde quitamos toda la maleza hasta dejar franjas de tierra limpia que impide que el fuego avance, fortaleciendo la protección forestal de la región.
Nuestros programas de voluntariado también impulsan el derecho a la movilidad segura, mediante la señalización de zonas escolares y cursos de educación vial, en escuelas de México, Chile, Colombia y Perú, con más de 1500 beneficiarios. Destaca la labor en Circuito Exterior Mexiquense (CEM), al devolver a cientos de jóvenes un entorno digno y seguro con la rehabilitación de espacios recreativos; así como la visita a la Casa Hogar Alegría, donde transmitimos conocimientos a 110 niños sobre seguridad vial, biodiversidad y el uso responsable del agua, sembrando así las bases para un cambio de fondo en la comunidad.
“Ver el impacto de estas acciones en las personas es la mejor recompensa. Me motiva saber que mi granito de arena contribuye a transformar realidades” comenta uno de nuestros voluntarios del CEM.
Cada una de estas iniciativas refuerza el sentido de pertenencia y despierta liderazgo que nace del servicio. Por ello, para 2026 proyectamos elevar la participación de voluntarios en un 10% a nivel global, convencidos de que nuestro equipo humano es el recurso más valioso para generar valor social.
En un mundo que define la legitimidad de las organizaciones por ser aliados genuinos, vincular los Derechos Humanos con la acción voluntaria es nuestra forma de demostrar que la sostenibilidad se construye de la mano de las personas.


