Tras 35 años trabajando en el campo del bienestar laboral, he aprendido muchas cosas en este tiempo, y hoy quiero compartir cinco lecciones esenciales para avanzar hacia una cultura empresarial que ponga a las personas en el centro.
1. Liderazgo: el motor del cambio
El liderazgo es el factor más determinante. No basta con buenas intenciones: el bienestar debe ser visto como un objetivo estratégico, integrado en toda la organización. Un liderazgo transformacional, que priorice la salud y el equilibrio de los empleados, marca la diferencia. Las personas no cambian de trabajo, cambian de jefes.
2. Integración: bienestar en todas sus dimensiones
Cuando llegué a Henkel hace 23 años, los programas de bienestar laboral estaban focalizados en iniciativas de salud lideradas por el Servicio de Prevención. Ahora, el bienestar es más multidimensional: incluye salud mental, social, financiera, desarrollo profesional y compromiso con la comunidad. No importa quién lidere los programas; lo importante es la coordinación que todas las áreas de la organización pongan su granito de arena.
3. Medir para mejorar
Lo que no se mide no se puede mejorar. Muchas empresas preocupadas por el bienestar de sus empleados organizan numerosas actividades atractivas. ¿Quién puede estar en contra de disponer de servicios de fisioterapia, nutricionista o sesiones de mindfulness? El tiempo nos ha enseñado que hay que medir el impacto de lo que hacemos para saber si vamos en la dirección adecuada. Para nosotros fue muy útil usar el cuestionario FFMQ (Five Facets Mindfulness Questionnaire) antes y después de implementar el programa de mindfulness, constatando una mejora del 76 % en la atención plena de los participantes, indicador ligado directamente al bienestar. También fue muy útil comprobar que el impacto del programa online era muy inferior al presencial.
4. Individualizar: no todo sirve para todos
No todo sirve para todos. Dentro de una organización nos encontramos habitualmente con perfiles muy diferentes: fábricas, oficinas, personal de ventas, laboratorios… Adaptar los programas de bienestar a cada perfil mejora claramente los resultados. También es muy útil no perderse en grandes programas influenciados por muchas variables. Es más eficaz centrarse en indicadores simples y fáciles de controlar, como el programa de salud para la prevención del riesgo cardiovascular. Cuando se aborda de forma general, es difícil predecir resultados; cuando se trabaja sobre un indicador específico, la conexión entre acción y resultado es más clara.
5. Paciencia: construir cultura lleva tiempo
Cambiar hábitos es muy difícil. Crear y mantener una cultura de bienestar es un trabajo a largo plazo. Hay que tener paciencia. No hay que esperar resultados a corto plazo. No todo lo que hagamos funcionará. Pero el fracaso no es lo opuesto al éxito. El aprendizaje de cada fracaso nos acerca un poco más al éxito. Si hubiéramos valorado nuestro programa para la detección precoz del cáncer de colon por los resultados del primer año, lo habríamos desechado y no habríamos detectado 37 personas con pólipos, 5 lesiones precancerosas y 3 cánceres de colon en fase temprana.
Reflexión final
El bienestar laboral es responsabilidad de todos. Los profesionales de la seguridad y la salud tenemos una responsabilidad especial. La decisión final es del empleado. La empresa debe crear el ambiente ideal para promover el bienestar. Una empresa responsable debería decir a sus empleados:
“Tenéis a vuestra disposición estos recursos para mejorar vuestra salud física y mental. Los líderes de la compañía van a poner vuestro bienestar en el centro estratégico. Disponéis de flexibilidad. Apostamos por la conciliación entre vuestra vida laboral y personal. Tenemos mecanismos para garantizar la desconexión digital. Estamos comprometidos con la diversidad, la igualdad y la inclusión. No toleramos ningún tipo de discriminación. Ofrecemos un salario competitivo. La sostenibilidad forma parte de nuestro ADN, y por eso tenemos una hoja de ruta muy clara para ser Net Zero antes que el compromiso de la mayor parte de países del mundo. Y, por último, llevamos a cabo y apoyamos proyectos solidarios, facilitando el voluntariado de los empleados e involucrándonos en la comunidad.”
La decisión final, como decía antes, es del empleado. Pero ¿a quién no le gustaría trabajar en una empresa así?
Agradecimientos: A todo el equipo del Servicio de Prevención e Infraestructuras, por trabajar con tanta pasión por el bienestar de nuestros empleados; y a Henkel Ibérica, una compañía que nos facilita el desarrollo de esa pasión.
Este artículo forma parte del Dosier Corresponsables: Bienestar en la Empresa

