El actual enfoque de política pública en México ha reconfigurado a las instituciones tradicionales de desarrollo para priorizar programas de transferencias directas, con el objetivo de sostener apoyos sociales. Sin embargo, este esquema carece de una estrategia sólida de inversión productiva, lo que ha generado una caída de más del 30% en la inversión pública hacia mediados de 2025 y un endeudamiento histórico que compromete la estabilidad financiera del país. Esta situación evidencia un modelo que privilegia la inmediatez política sobre el desarrollo sostenible.
En el ámbito de la seguridad, aunque algunos delitos muestran reducción, persisten vacíos importantes en el registro de desapariciones, feminicidios y homicidios culposos, lo que distorsiona el diagnóstico y limita la eficacia de las políticas implementadas. La experiencia internacional subraya que el involucramiento de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad debe acompañarse de un fortalecimiento del sistema de justicia, la inteligencia y los gobiernos locales. Sin este equilibrio, las medidas corren el riesgo de ser parciales y de no responder al fondo del problema.
Por otro lado, en sectores sociales clave como la salud, los hogares enfrentan un gasto creciente, con un aumento de 41.4% en el desembolso directo desde 2018, agravado por la escasez persistente de medicamentos. Estos datos sugieren la urgencia de revisar modelos internacionales exitosos y adaptarlos a la realidad nacional. Para Luis Rubio, presidente de México Evalúa, lo que México necesita no es popularidad presidencial ni pactos transaccionales, sino instituciones confiables capaces de garantizar estabilidad, inversión y desarrollo sostenible, condiciones indispensables para evitar un colapso repentino.