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Viviendo el Propósito 2030

01-03-2018
Beatriz Rubio, gerente de Risk Advisory de Deloitte ; y Paulina Guzmán, senior manager de Monitor Deloitte
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Es cada vez más evidente que el éxito empresarial está vinculado al compromiso con el desarrollo sostenible. Para sacar el mayor partido de esta vinculación, las empresas deben disponer de un Propósito entendible y perdurable. Dicho Propósito debe ser compatible con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y tiene que guiar la forma en la que la estrategia empresarial se define y ejecuta. Llamamos a estos objetivos Propósito 2030.

De esta forma comienza la carta de Fernando Ruiz, presidente de Deloitte en España. Y es que, dos años después de la aprobación de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas (ODS), se ha podido comprobar la gran implicación de las empresas en la consecución de estos ODS. No obstante, quedaba pendiente saber si estas realmente lo estaban integrando en sus estrategias de negocio o no. Es en este punto en el que el estudio de Deloitte 2030 Purpose: Good business and a better future. La Sostenibilidad en la estrategia de las empresas españolas pone el foco de atención.

En este informe, tratamos de explicar por qué las empresas deben evolucionar su Propósito para contribuir de forma eficiente a la consecución de los ODS. Un Propósito 2030 coherente, auténtico y equilibrado que guíe las actuaciones de un negocio responsable y sostenible.

Las empresas se están dando cuenta de que tener un Propósito claro inspira confianza tanto a los líderes como a los grupos de interés, puede generar una ventaja competitiva en momentos de cambio e incertidumbre y, al mismo tiempo, permite abordar los desafíos económicos, sociales y medioambientales a los que se enfrenta la humanidad.

Las empresas españolas ya están realizando acciones directamente vinculadas a los ODS, en particular con los que están relacionados al desarrollo económico. En concreto, el estudio refleja que los ODS en los que más enfocan los esfuerzos las empresas españolas son: el ODS 8 “Trabajo decente y crecimiento económico”, el ODS 9 “Industria, Innovación e Infraestructura” y el ODS 13 de “Acción por el Clima”. No obstante, entre los resultados del estudio se muestra también que las empresas del IBEX 35 aún tienen un gran margen de mejora. Solo 9 de ellas tienen definido un Propósito orientado a alguno de los ODS. Asimismo, aunque el 40% de las grandes empresas españolas cotizadas ya contemplan los ODS en sus Informes de Sostenibilidad y sus páginas web, solo un 20% mide la contribución que esta acción tiene.

Estos datos revelan la oportunidad que se presenta para fortalecer los Propósitos de las organizaciones empresariales y para mejorar la involucración real de las empresas españolas en la Agenda 2030. Porque, además, los ODS representan mayores oportunidades de negocio en los próximos años. Según el informe ‘’Mejores negocios, un mundo mejor’’, elaborado por la Comisión de Comercio y Desarrollo Sostenible y presentado en el Foro Económico Mundial 2017, lograr los ODS puede generar al menos 12 billones de dólares o 380 millones de empleos a nivel mundial en 2030.

Dada la importancia y relevancia de esta agenda internacional, todos nos encontramos ante una desafiante pero inspiradora hoja de ruta. Aún más si cabe para las empresas. La forma en la que estas se enfrenten a este desafío es clave para la consecución de los ODS, dado su peso y capacidad de influir a todos los niveles. Por ello, y para facilitar este camino a las empresas nos gustaría concluir con dos aspectos clave para conseguir el cambio y una contribución efectiva a los ODS:

  1. Es un proceso que debe ir desde arriba hacia abajo (top-down), es decir, que sea apoyado desde la Dirección de la organización de tal forma que se pueda transformar el negocio mediante la integración del Propósito en la estrategia de la compañía.
  2. Es un proceso que debe ir desde abajo hacia arriba (bottom-up), de tal manera que se demuestre cómo se articula el Propósito en proyectos concretos y medibles.

Ambos aspectos son en sí un reto. Los dos comienzan el viaje, pero los dos son interdependientes y solo con ambos procesos de la mano se lograrán los objetivos propuestos.

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