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ODS17. "La Compañía B es un proyecto que demuestra que el flamenco es una herramienta para el cambio social"

Lola Vallepí, fundadora de El Soniquete de Lola

21-05-2020

Entrevista con Lola Vallepí, fundadora de El Soniquete de Lola, para hablar de La Compañía B, un proyecto que nace de la fusión del flamenco y la responsabilidad social corporativa para ayudar a jóvenes talentos a entrar en la industria cultural del flamenco con mejores competencias y conocimientos.

¿Qué es la Compañía B?

La Compañía B es un proyecto que nace de la fusión de mis dos mundos. Yo soy consultora de RSC desde hace muchos años y hace dos años, fundé el Soniquete De Lola con la idea de mezclar estos dos mundos, porque estoy convencida que el flamenco puede ayudar al cambio social. El flamenco es cultura y, como cultura, puede ser una palanca para promover la mejora de la sociedad, de hecho, con el flamenco se puede trabajar nueve de los diecisiete ODS.

La misión de crear un proyecto de RSC a través del flamenco nace de la observación del territorio donde ahora vivo que es Jerez, en la provincia de Cádiz. Empecé a trabajar en el mundo del flamenco a nivel de comunicación, de organización de eventos y como manager. Así nace la idea de la Compañía B:  Para ayudar a jóvenes talentos a entrar en la industria cultural del flamenco con mejores competencias y conocimientos.

La idea es formarles y capacitarles para que tengan más conocimientos, no solo técnico a nivel de cante, de baile, de toque, sino también con otras competencias que son muy importantes en la industria cultural del flamenco. Porque es una verdadera industria que genera riqueza, sobre todo en Andalucia, no solo es el cante, el baile y la guitarra. La industria se compone de toda una serie de profesionales, un ecosistema de flamenco muy importante y la idea es que estos jóvenes puedan abordar su entrada a esta industria cultural con mucha más fuerza y aumentar sus skills.

La Compañía B formará estos jóvenes en cosas tan necesarias como, por ejemplo, en temas de comunicación, de contabilidad, de derechos de autor. Hay mucha gente que aborda la entrada a la profesión de cante, de baile, de toque, sin conocer todo este aspecto de la profesión. Esto se conoce a través de los años, como dicen los artistas que los que ya están en este mundo, es algo que vas aprendiendo con el tiempo. La idea es que estos jóvenes puedan acceder a ese conocimiento de forma más rápida.

También tendrán otras clases de cómo hacer una prueba de sonido, qué tienes que tener en cuenta para mirar bien las luces de tu espectáculo, temas legales, temas de como organizarte a nivel jurídico como autónomos y como empresa, cómo abordar una entrevista de radio, etc. De hecho, un gran profesional de radio de RNE nos va ayudar de RNE a formarles en como abordar una entrevista de radio y otros periodistas les van ayudar a abordar una entrevista para prensa. También tendrán clases de cómo se hace la grabación de un CD, por ejemplo o cómo hacer una pre-producción.

La formación vendrá por parte de artistas y de profesionales del sector en activo y creo que es muy bonito ver como todos estos profesionales de este ecosistema se están integrando al proyecto con ganas de compartir sus conocimientos de forma muy generosa.

¿Cómo surgió esta iniciativa?

Cuando empecé a trabajar en este mundo empecé con artistas de la talla, por ejemplo, de la gran bailaora internacional Mercedes Ruiz o el guitarrista Santiago Lara.  Lo que vi en ellos son esas ganas de devolver cosas a la sociedad pero que sin saber muy bien cómo. En el mundo del flamenco se hacía y se hace RSC sin saber que es RSC, sobre todo ayudando a ONGs o captando fondos en redes sociales para una iniciativa, pero notaba que a los artistas le faltaba un proyecto donde canalizar su ayuda. Noto que les falta un compromiso con la sociedad más coherente con lo que son y con su sector. Y pensé que la Compañía B porque es ideal para ellos.

La mayoría de estos artistas y profesionales lo que van hacer es dar clases a estos jóvenes y se sienten muy satisfechos de poder ayudar a la sociedad haciendo lo que mejor saben hacer. Hay muchos jóvenes con mucho talento. Cádiz, de hecho, y que no se moleste nadie, es un territorio donde hay mucho arte y donde hay muchos jóvenes que realmente quieren dedicarse a esto, que son buenísimos, que tienen un nivel artístico espectacular, pero no tienen recursos para poder formarse. De esta reflexión nace La Compañía B, de juntar las ganas de los artistas y su compromiso y la necesidad de estos jóvenes.

Hablas también sobre la necesidad de profesionalizar el flamenco 

Sí, exacto, porque todas estas competencias son transversales: los temas de derechos de autor, de comunicación, de cómo presentarse, cómo hacer una entrevista de radio, una prueba de sonido, cómo pensar un espectáculo, etc. Muchos artistas  profesionales del sector me han dicho, de hecho, que todo eso son cosas que les han llevado muchos años aprender y que si hubieran tenido la oportunidad cuando empezaban, sin duda, se habrían apuntado a las clases.

Como experta en responsabilidad social ¿cómo ha evolucionado esta materia en el mundo artístico en los últimos años?

Hablar de RSC en flamenco ahora mismo es como predicar en el desierto, pero lo cierto es que se lleva haciendo mucho tiempo, solo que no se sabía, no se le había puesto nombre. Pero esa idea de muchos artistas de intentar devolver cosas a la sociedad o de muchos espacios culturales que hacen espectáculos solidarios, o el hecho de dar visibilidad a alguna causa concreta se lleva haciendo años.

Creo que es un sector que tiene mucho que aportar y existe esa necesidad de querer involucrarse y hacer cosas por la sociedad. Pero en vez de canalizarlo de forma puntual el objetivo de El Soniquete de Lola es estructurarlo y darle una visión más estratégica.

La RSC y el flamenco, por ahora, siguen siendo dos cosas que parece que no acaban de encajar cuando realmente encajan a la perfección. Porque el flamenco sirve para trabajar muchísimas cosas: Emprendimiento, inclusión, temas de autoestima, se pueden trabajar mil aspectos que coinciden con 9 de los 17 ODS, y eso ya es mucho.

Comenzáis este proyecto con un grupo de ocho jóvenes pero ¿Cuáles son los planes a futuro de la compañía?

La idea es que La Compañía B en esta primera etapa sea una prueba piloto porque es importante evaluar bien el proyecto y ver qué formación es la que realmente ayuda a los jóvenes. Ahora tenemos veintisiete organizaciones y muchas personas que ya están integradas y más que se van a sumar para que toda esta metodología funcione. Mi sueño y el de muchas de estas organizaciones y profesionales que se están involucrando como profesores es que esto se convierta en una formación estable que podamos replicar en otras ciudades. Y que podamos dar formación gratuita no solo a ocho sino a cientos de estos jóvenes que no tienen recursos.

Me gustaría decir a cualquier organización o empresa que escuche el proyecto y que esté interesada en invertir en cultura que el flamenco es cultura y que cualquier recurso es bienvenido.

Escucha aquí la entrevista completa con la protagonista: