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ODS14. "La investigación oceánica es fundamental para saber que debemos proteger"

Entrevista a Alicia Pérez-Porro, Bióloga marina experta en cambio climático de Tomando Conciencia

26-06-2020

La Fundación Tomando Conciencia se dedica a comunicar y crear iniciativas sociales para generar un impacto positivo en la sociedad. Este año, su programa educativo Tomando Conciencia Schools se ha convertido en el aula virtual de los hábitos saludables y sostenibles, facilitando que las familias accedieran desde sus casas para aprender a cuidarse y a proteger el planeta.
 
Paralelamente, la fundación cuenta con un medio de comunicación propio. En su magazine, publican mensualmente un artículo, siempre vinculado a un tema social o sostenible. También han entrevistado a distintos profesionales y expertos como Borja Vilaseca, que habló de cómo crear familias conscientes o el biólogo y genetista David Bueno, que nos desveló las claves para entender mejor el aprendizaje.
 
El pasado 8 de junio fue el Día Mundial de los Océanos y Tomando Conciencia entrevistó a Alicia Pérez-Porro. Científica de formación y bióloga marina, conecta el océano, la igualdad de género y la diplomacia científica para un futuro sostenible. En el 2018, Alicia fue seleccionada para participar de la expedición antártica más grande hasta ese momento formada por mujeres, de la mano del proyecto Homeward Bound. También pertenece al equipo de dirección de 500 Women Scientists y ha conseguido varios reconocimientos, como la Medalla de Oro de la Cruz Roja y la Media Luna Roja española. Fue Women inPower Fellow 2018 y Aspen Ideas Festival Scholar 2019. Al terminar la entrevista, es inevitable hacernos la pregunta más valiosa en estos momentos: ¿qué puedo hacer yo para proteger nuestro planeta?
 
Esta entrevista es un reflejo más del compromiso de la fundación Tomando Conciencia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y, en particular, con el Objetivo 14, que corresponde a la Vida Submarina. La gestión responsable de océanos, mares y otros recursos marinos es una característica clave del futuro sostenible.

Alicia, ¿cómo son tus primeros recuerdos en el mar?

Siempre en la playa de Sa Tuna, en Girona, donde mis abuelos tienen una casa desde hace 45 años. Yo nací en julio y a los 15 días, mi madre se fue a pasar el verano allí y nos llevó a mi hermana y a mí con ella. Así que desde que tengo uso de razón, recuerdo bañarme en el Mediterráneo por las mañanas e ir en bici cada tarde por el pueblo. Creo que esos veranos despertaron mi vocación. Incluso cuando escogí carrera y marqué mis preferencias, tenía muy clara mi opción y de hecho, primero puse Biología en la Universitat de Barcelona, luego Biología en la UAB y por último, Biología en Girona. ¡Lo único que cambié fue la ubicación! Y todo por mis veranos en Sa Tuna con mis abuelos, padres, hermana, tíos… La verdad es que ese pedacito de paraíso nunca me ha soltado.

¿Por qué es importante la investigación oceánica para la protección de la fauna marina?

Principalmente, para saber qué debemos proteger porque sino es muy difícil concienciar a la población. Es básico que haya investigación en temas marinos y oceánicos porque hay mucho que no conocemos todavía. Además, el mar y el océano tienen un papel clave en el cambio climático y necesitamos estudiar más detalles.
 
Y ahora mismo, ¿en qué estado de salud están nuestros océanos?

Depende. Los océanos son muy resilientes, la verdad, tienen una capacidad de regeneración muy alta. Hay sitios que están muy afectados por la sobrepesca o la pesca de arrastre, que deja el fondo totalmente dañado. Pero luego hay otros lugares que están bien conservados. En el Mediterráneo tenemos un ejemplo buenísimo que son las Islas Medas, una área marina protegida desde hace muchos años y que funciona estupendamente, a nivel de proteger lo que hay debajo del mar pero también la población. Se ha visto, primero, que dan millones en temas de turismo porque hay muchísima gente que viaja exclusivamente para bucear y segundo, que aumenta la pesca en las inmediaciones. Por eso necesitamos más áreas marinas protegidas y especialmente, las aguas internacionales que se consideran “un desierto en alta mar”.
 
¿Qué sentiste la primera vez que llegaste a la Antártida?

Yo siempre digo que desde ese instante, me atrapó y ya no la puedo soltar. Primero, el silencio. Yo nunca había experimentado el silencio así. Es un paisaje de contrastes: blanco, negro, azul marino. No hay amarillos, verdes. Es muy dramático e impacta mucho. En la expedición en la que yo participé, visitamos diferentes estaciones científicas y pudimos hablar con los científicos pero también con el personal que trabaja: cocineros, carpinteros, electricistas… Gente que lleva 15 o 20 años en la Antártida. Es curioso porque lo que te cuentan es igual de dramático y de interesante que el paisaje. Imagínate el conocimiento que llega a manejar una persona que lleva tanto tiempo en el mismo sitio. Te dicen, por ejemplo, “¿ves aquel glaciar? Cuando yo empecé llegaba hasta allí y ahora, solo hasta aquí”. Por eso, enseguida tomamos conciencia de que es un lugar que necesita protección con urgencia. Además, en la Antártida no hay aborígenes, así que cuando tú pisas esa tierra, automáticamente te conviertes en su voz. Tienes que defenderla y representarla porque sino, ¿quién lo va a hacer?
 
A menudo solemos oír hablar del Cambio Climático pero muchas personas siguen sin tener claro qué es. ¿Nos lo podrías explicar de manera sencilla? ¿Por qué hay gente que todavía no ha tomado conciencia?

El primer argumento que te da un negacionista es que el cambio climático siempre ha existido y que han habido épocas a lo largo de la historia en las que ya se ha producido. Bien, en eso tiene razón. El cambio climático pasa y no es la primera vez. ¿Cuál es la diferencia ahora? La velocidad. Al estar impulsado por las actividades antropológicas, todo va más rápido. No estamos dando tiempo a las otras especies, incluso a la nuestra, a adaptarse. Por otra parte, como su nombre indica, es una anomalía climática. Se desajusta el equilibrio y hay más sequías en unos sitios, más lluvias en otros, huracanes de mayor intensidad… El clima se altera y nos afecta a todos. Pongamos que lo comparamos con la pandemia. En este caso, podemos decir que ha habido un cataclismo, que ha pasado en muy poco tiempo, con una gran intensidad y todo el mundo lo ha visto directamente. Esto hace que la gente tome conciencia automáticamente. Sin embargo, el cambio climático ha sido poco visible hasta ahora.  Así que a toda esa gente que dice no haber notado ningún efecto, le diría que se fijen en su alrededor. En Barcelona cada vez hace más calor y llueve menos. Las estaciones de primavera y otoño son prácticamente inexistentes y así, podríamos seguir. ¿El motivo? El cambio climático.
 
Alicia, tú que eres madre, ¿crees que los niños tienen que ser conscientes de lo que está pasando con el planeta?

Por supuesto, los niños entienden más de lo que nosotros nos pensamos. Mi hija tiene casi 4 años. En casa, leemos cuentos del cambio climático y a veces también le explico mi trabajo, así que está muy concienciada. A veces me dice “mami, voy a apagar la luz de la habitación porque es bueno para el planeta”. Yo creo que es importante que se le hable a los niños sin tapujos y sin mentiras y en la medida de lo que ellos puedan entender. Además, cuando yo era niña, nos decían que éramos la generación del futuro y creo que fue un mensaje erróneo. Ahora mismo, yo no siento que mi hija sea la generación del futuro. Siento que soy la responsable del futuro de mi hija y no le puedo dejar en herencia un planeta que se está muriendo.
 
Es evidente que debemos escuchar a los científicos pero, ¿cómo podemos acercarnos a la ciencia?

Es cierto que tradicionalmente, los científicos hemos estado en la Torre de Marfil. Creo que este modelo de científico está cambiando aunque es un work in progress. Es más, de repente, la pandemia ha acercado la ciencia a la sociedad como no se había conseguido antes. Ahora mismo, abres un periódico o miras las noticias y aparece ciencia. La gente maneja términos como el “flattening the curve”, inmunidad poblacional… Me alucina la cantidad de conceptos científicos que dominan. Hay que capitalizar este momento y hablar más de ciencia en general.
 
Porque, ¿la ciencia es un verdadero motor de transformación social?

Absolutamente. Social y económica. Hay que invertir en ciencia. Por ejemplo, la actividad de España, que es un país de servicios, se ha paralizado debido a la pandemia. Por eso necesitamos otras alternativas y sabemos que la ciencia y la innovación repercuten en todo el sistema económico. Es básico.
 
¿Has llegado a sentir algún tipo de prejuicio o trato diferente por el hecho de ser mujer en tu carrera profesional?

Sí, la gente se sorprendería pero ser mujer en el mundo científico implica enfrentarse a muchísimas barreras. Muchísimas. En mi caso, te podría contar varios ejemplos, desde el profesor que me dijo que “estaba muy buena para ser una alumna” o cuando estaba en una reunión con más hombres y me pidieron que cogiera las notas como si fuera la secretaria. Incluso me invitaron a abandonar un proyecto cuando me quedé embarazada porque no iba a poder cumplir las fechas de entrega. Es un problema enorme que repercute en todos.
 
¿Qué planeta quieres en el futuro?

Uno en el que mi hija no experimente barreras por ser mujer y en el que pueda ser igual que su hermano pequeño. Me gustaría que esto aplicase a todos los futuros niños y niñas: que se consiga igualdad. Por supuesto, que la gente tomase conciencia del cambio climático porque nos afecta a todos pero mucho más a las poblaciones vulnerables y en particular, a los más pobres, mujeres y niñas. Me gustaría que la gente entendiese que los pequeños gestos son importantes pero que tienen un superpoder: votar. Es básico que la gente vote con conciencia a líderes que tienen un buen plan. Esta crisis sanitaria tiene mucho de crisis de liderazgo y esto nos tendría que hacer recapacitar a todos. ¿Qué tipo de líder queremos? ¿Queremos a alguien como Jacinda Ardern o como Trump? Ahí está nuestro superpoder. Ojalá en algún momento, el planeta del futuro tenga a más mujeres en puestos de liderazgo.
 
¿Eres optimista? ¿Estamos a tiempo para salvar el planeta?

Para muchas cosas sí pero el tiempo se acaba y esto es algo que nos toca a nosotros: a nuestra generación.