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Un nuevo marco para un voluntariado corporativo en auge

07-12-2015

Esta transformación del mundo del voluntariado exigía una nueva reglamentación que sustituyera a la de 1994 y que diera respuesta a las necesidades actuales. La Ley de Voluntariado se aprobó el pasado mes de octubre y, entre otras novedades, favorece que pueda promoverse no sólo en el Tercer Sector, sino en otros ámbitos como son las empresas, las universidades o las propias Administraciones públicas. Asimismo, se valoran y reconocen  nuevas formas de voluntariado  como las que se traducen en la realización de acciones concretas y por un lapso de tiempo determinado, sin integrarse en programas globales o a largo plazo o las que se llevan a cabo por voluntarios a través de las tecnologías de la información y comunicación y que no requieran la presencia física de los voluntarios en las entidades de voluntariado.

 

El mundo empresarial ha acogido positivamente la norma de forma global. “Consideramos fundamental que exista un impulso del voluntariado de forma conjunta entre el ámbito privado y el público, para favorecer el asentamiento de canales de aprendizaje y actuación que beneficien el desarrollo e implantación de este tipo de acciones. En este caso, que la regulación identifique principios, derechos y obligaciones de los voluntarios, ámbitos de actuación y compatibilidades de la acción voluntaria, entre otros aspectos, constituye un paso determinante para establecer un marco de actuación común”, señala Alberto Cabellos, Director de Gobierno Personas, Organización & Cultura de Gas Natural Fenosa. Desde Unilever también se muestran favorables: “Creemos que favorecerá actuaciones impulsadas por diferentes entidades que se focalizan en un objetivo común, el voluntariado transversal, más allá de la empresa y mejorará las relaciones con otras organizaciones”, manifiesta Ana Palencia, directora de Comunicación y RSE de la compañía.  

La Ley estipula que  la administración favorecerá a los trabajadores que adapten o reduzcan su jornada para la ejecución de actividades de voluntariado, un aspecto que ha sido bien recibido. “Aunque dentro de la compañía contamos con iniciativas que permiten a nuestros empleados destinar parte de su jornada laboral a tareas de voluntariado, es beneficioso para todos que oficialmente se favorezca que los trabajadores puedan adaptar o reducir su jornada con esta finalidad”, comenta Griselda Serra, Directora de Recursos Humanos de Henkel Ibérica. Asimismo, recomienda la introducción de un sistema objetivo de reconocimiento de las competencias adquiridas por el voluntario. “Este aspecto nos parece muy interesante porque reconoce estas habilidades y le otorga un valor al desarrollo profesional y personal que produce la participación en actividades de voluntariado”, afirman desde Santalucia.

A pesar de la acogida positiva, algunas compañías encuentran aspectos a faltar. Desde Endesa, creen que “restringir el voluntariado de los empleados a su incorporación voluntaria en programas promovidos por entidades de voluntariado (Art. 21 . 2), parece que puede no reflejar la realidad del voluntariado corporativo en España”. “Hay empresas, que desarrollan proyectos en colegios, administraciones locales, asociaciones de vecinos, centros de día  que pueden quedar al margen de la ley”, puntualizan. “Nos parece que deja fuera algunos programas de voluntariado corporativo de las empresas, como los programas propios de algunas compañías que no los hacen con ‘entidades de voluntariado’ sino que impulsan el voluntariado desde dentro”, añaden desde Banco Santander. 

 

LOS INGREDIENTES DE UN VOLUNTARIADO IDEAL

El reconocimiento del voluntariado corporativo a través de esta Ley no hace más que reafirmar la pertinencia y los beneficios de estos programas en el seno de las empresas. “Su gran ventaja es que aúna los dos grandes focos de la RSE a nivel social: generar compromiso de los trabajadores y contribuir a la mejora de la sociedad a través de una colaboración social o de mejora del medio ambiente”, señala Gloria Codinas, socia directora de 320 C&M. Juan Ángel Poyatos, coordinador de Voluntare añade que “la rentabilidad de los empleados que realizan voluntariado corporativo es un 26% superior al de la media”.

Pero no vale hacerlo de cualquier manera. Para que un proyecto de voluntariado corporativo tenga éxito, debe contar con un mínimo de ingredientes. Uno de ellos es la colaboración del empleado, al que se le debe dar un gran protagonismo. Codinas lo expresa de esta manera: “Es muy importante que el eje de la acción sea la contribución de los trabajadores  y que la empresa actúe como facilitador, cediendo el protagonismo. De hecho, más que de Voluntariado Corporativo deberíamos hablar de apoyo corporativo al voluntariado”. 

La empresa debe ofrecer proyectos que entronquen con su misión. “Es importante que las acciones que se lleven a cabo tengan una repercusión directa en las comunidades locales en las que opera la empresa”, señalan desde Caixabank. Teresa González, técnica de Empresa y Desarrollo de la Fundación Codespa coincide con la entidad bancaria: “El proyecto de voluntariado ideal debe contar con la implicación activa de la alta dirección de forma que sea valorada y represente una experiencia transformadora para la organización y para los empleados con la que se logre fomentar los valores corporativos alineados con valores humanos. Idealmente, debe estar alineada con los objetivos de generación de valor social que se haya marcado la empresa”. 

Desde Endesa, recomiendan que el proyecto de voluntariado se desarrolle con una entidad de  reconocido prestigio y aseguran que la comunicación es clave, algo en lo que coinciden en Gas Natural Fenosa: “Es fundamental establecer canales de comunicación tanto externos como internos para favorecer el tráfico de las demandas de los distintos stakeholders, especialmente las de los empleados, y realizar una medición consecuente para evaluar el alcance de las acciones”, señala Cabellos. Pedro León y Francia, director de la Fundación KPMG incide en la formación: “Todos nuestros programas de voluntariado cuentan con una formación previa y específica que permite a nuestros voluntarios abordar el objetivo perseguido de forma eficiente. En colaboración con el equipo de RRHH, identificamos las capacidades que se desarrollan y refuerzan con nuestros proyectos de voluntariado”. Finalmente, desde Unilever apuestan por el largo plazo: “Los proyectos que mejor funcionan son los que perduran durante diferentes años  y que van implicando a más personas”. 

Configurar este proyecto de voluntariado ideal no es sencillo. La falta de tiempo de los empleados, la dificultad de comunicar las acciones, el encontrar proyectos de entidades sólidas que encajen con la filosofía de la empresa, la falta de especialización de algunas organizaciones del Tercer Sector en países en vías de desarrollo y la carencia de indicadores estandarizados que permitan medir el retorno tanto para la compañía como para el entorno o colectivo beneficiado son algunas de las dificultades que más mencionan estos expertos a la hora de implantar programas de voluntariado en las empresas. Salvar estos obstáculos es el reto que comparten, tanto organizaciones como entidades.