RSE y Administración Pública, un binomio que redunda en los ciudadanos | Corresponsables.com España

RSE y Administración Pública, un binomio que redunda en los ciudadanos

15-09-2017
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 “Con este texto pretendemos proporcionar a los representantes políticos y empleados públicos que participan en el gobierno y administración de nuestras instituciones y organismos públicos, una guía básica de consulta que sintetiza los principales antecedentes, fundamentos e instrumentos que puedan servir de referencia para innovar y desarrollar una gestión más responsable dentro y también fuera del sector público”, afirman en el prólogo del libro los autores, Carlos Cueto, funcionario de la Intervención municipal de Alcobendas, y doctor en Ciencias Económicas en la UNED, y Marta de la Cuesta, profesora titular de Economía Aplicada de la UNED y coordinadora del Máster en Sostenibilidad y RSC de la UNED.

“La Administración Pública de la RSC” es fruto de una tesis doctoral que realizó Carlos Cueto y que le dirigieron Marta de la Cuesta y José Mariano Moneva, decano de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Zaragoza, y como afirmó Carlos durante la presentación del libro, “vimos necesario escribir este libro porque los principios de la RSE son aplicables también a la Administración Pública”.

“El papel del sector público no puede restringirse al cumplimiento de la legalidad y en su caso de la exigencia de responsabilidades económico-patrimoniales por sus actuaciones y modelos de gestión. El “deber ser” alcanza también al ámbito de las expectativas y los valores sociales, que aun sin llegar a estar legislados, vienen a expresar algo más que un estado de opinión, generando incluso reacciones de aceptación y hasta de rechazo a determinadas conductas y comportamientos “corruptos” e incluso “inmorales” de las organizaciones públicas, de sus empleados, cargos y responsables políticos”, explican los autores en el prólogo.

Así, desde un punto de vista teórico, la gestión de la RSC ofrece distintas utilidades y enfoques para las empresas, que pueden ser también de aplicación al ámbito de la Administración pública:

-Enfoque instrumental: Aprovechar la RSC como factor diferencial o ventaja competitiva.

-Enfoque político: Legitimar el poder corporativo a través de pruebas de su ejercicio de forma responsable.

-Enfoque stakeholder: Alinear la organización y sus procedimientos con los grupos de interés.

-Enfoque ético: Impulsar conductas éticas de las organizaciones frente a la sociedad.

-Enfoque poliédrico: Reforzar la reputación, la legitimación y confianza ante la sociedad a través de una gestión responsable integral a nivel de transparencia y buen gobierno, empleabilidad, compras y contratación y compras, e inversión y financiación pública.

 

LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA Y LA RSE

El director gerente del IAF, Ramón Tejedor, explicó los pasos dados por el Gobierno de Aragón para impulsar la Responsabilidad Social, que han dado fruto en el Plan RSA, que se inició en noviembre de 2015 tras un acuerdo con los agentes sociales más representativos de la región. Hasta la fecha casi 600 organizaciones de todo tipo se han sumado al reto de conseguir el sello RSA, demostrando así, que quieren ir “dos o tres pasos más allá” de lo que marcan las exigencias legales.

Para Tejedor: “La RSE es el nexo de unión entre los responsables gubernamentales y los ciudadanos”.

Martín Nicolás, secretario general de la Federación Aragonesa de Municipios, Comarcas y Provincias; Miguel Zarzuela, coordinador general de Ebrópolis; David Lafuente, vocal asesor de la Secretaría de Estado de Servicios Sociales e Igualdad del Ministerio de Servicios Sociales e Igualdad; y José Mariano Moneva, decano de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Zaragoza, dieron su visión de la RSE en el ámbito público en una mesa redonda modera por Pablo Martín, director de Corresponsables.

“En estos años se ha visto que la RSE todavía tiene gran recorrido en las administraciones públicas y puede generar un valor diferencial como en las empresas”, afirmó José Mariano Moneva, que echó en falta la gestión responsable de la RSE en las universidades españolas y consideró que “una memoria de Sostenibilidad ayuda a que las instituciones se comprometan con su gestión y con los grupos de interés, trasladando los avances o los compromisos no cumplidos”.

David Lafuente lo tiene claro: “Si algo he aprendido estos años es que la RSE no tiene ideología, está por encima de ideas políticas, defiende el valor compartido y mejora la sociedad”. Insistió en que España es uno de los países líderes en desarrollo e integración de RSE, tanto por las empresas como por el Gobierno o las comunidades autónomas, pero como pasa muchas veces “se destaca lo negativo, más que lo positivo”. Destacó a Aragón y su Plan RSA como uno de los ejemplos de impulso de la RSE en nuestro país, sin olvidarse del resto de comunidades autónomas.

Recordó que a principios de septiembre se aprobó el borrador del Anteproyecto de Ley sobre sobre información no financiera de las empresas y a finales de agosto el Plan de Acción Nacional de Empresas y Derechos Humanos. Y animó a los legisladores públicas a que “con valentía” desarrollen políticas de RSE e incentivos para las compañías responsables.

Martín Nicolás resaltó el compromiso de los ayuntamientos por dar los mejores servicios a los ciudadanos y consideró que “la Responsabilidad Social es una oportunidad para que la reputación de las corporaciones locales crezca”. Por su parte, Miguel Zarzuela, puso como ejemplo el de Ebrópolis, entidad local del Ayuntamiento de Zaragoza, creada hace más de 20 años, para el desarrollo estratégico de Zaragoza y su entorno: “Nosotros tenemos un Plan Estratégico a 2020, pero trabajamos por la mejora continua de la ciudad y la Responsabilidad Social nos ayuda a ser más exigentes”.