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ODS7. Expertos señalan la rehabilitación de viviendas y la mejora de la eficiencia como medidas prioritarias para erradicar la pobreza energética

Un estudio publicado por Fundación Naturgy analiza las políticas de lucha contra la vulnerabilidad energética en Alemania, Francia, Reino Unido, Portugal y España, y ofrece recomendaciones para mejorar esta problemática social agravada por la pandemia

11-12-2020

El estudio ‘Pobreza Energética en Europa: un análisis comparativo’, presentado por Fundación Naturgy, aboga por implementar medidas estructurales con repercusión a medio y largo plazo, que tengan en cuenta mejoras de eficiencia energética, las energías renovables y cambios en los comportamientos energéticos de los consumidores, con el fin de mejorar las políticas de lucha contra la pobreza energética. 

El informe, elaborado por la Cátedra de Sostenibilidad Energética del IEB-Universidad de Barcelona, realiza una comparativa de las políticas de Alemania, Francia, Reino Unido, Portugal y España, y propone actuaciones para avanzar en la erradicación de esta problemática, agravada por las consecuencias de la pandemia.

Jacobo Llerena, subdirector general de Eficiencia Energética en el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, hizo hincapié en la necesidad de informar y comunicar sobre esta problemática, señalando la buena función de divulgación que realiza este estudio.

El análisis de los cinco países pone de manifiesto que, pese a que la mayoría reconoce la problemática de la pobreza energética y la necesidad de abordarla para asegurar una transición energética justa e inclusiva, no todos afrontan esta realidad socioeconómica de la misma manera.

“En Europa identificamos 50 millones de hogares en situación de pobreza energética, a los que podrían añadirse unos 4 millones más que no dan información sobre su situación”, explica la catedrática María Teresa Costa, directora del estudio. También señaló que, según varias estadísticas recientes del Observatorio Europeo de Pobreza Energética, entre 34 y 82 millones de europeos sufren pobreza energética.

En 2018 (último año en el que los cinco países han reportado datos), en España un 9,1% de los hogares tiene una temperatura inadecuada en la vivienda (la media de la UE se sitúa en el 7,3%) y un 7,2% se retrasa en el pago de las facturas (la media UE es del 6,6%). 

En Portugal, estos porcentajes son del 19,4% en cuanto a temperatura inadecuada de los hogares y del 4,5% en cuanto al pago de facturas con retraso; en Francia son del 5% y del 6,4%; en Reino Unido, del 5,4% en ambos casos; y Alemania arroja los datos más bajos, con un 2,7% y un 3% respectivamente.

El seguimiento de los cinco países objeto de este estudio muestra que la heterogeneidad del problema se extiende también dentro del propio territorio. Excepto Portugal, que cuenta con mayor homogeneidad en la distribución de la pobreza energética, en España, Francia, Reino Unido y Alemania se identifican claramente zonas con un mayor número de hogares en situación de vulnerabilidad energética. 

Así, según la reciente actualización del indicador de pobreza escondida en la Estrategia Nacional contra la Pobreza Energética de España, con datos ya de 2019, la mayor tasa de pobreza energética en nuestro país durante el período del estudio la registró Canarias, con un 31,6%. Por el contrario, La Rioja registró el índice más bajo, con una tasa del 3,6%.
 

Propuestas para mejorar la efectividad de las políticas

Según Costa, es importante fomentar el cumplimiento de estándares de máxima eficiencia energética, y promover el autoconsumo, pero al mismo tiempo es necesario “evitar que las actuaciones sean una carga económica más para los hogares vulnerables”. Por ello, considera que se deben “establecer mecanismos de financiación viables adaptados a las circunstancias de los hogares vulnerables”.

El estudio insta también a “una mayor coordinación e interacción entre entidades públicas, privadas y sociales”, potenciando “el uso de herramientas de tecnología de información para favorecer la toma de decisiones en la detección de situaciones de pobreza energética”.

En el evento de presentación, el presidente de Naturgy, Francisco Reynés, y el subdirector General de Eficiencia Energética del ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Jacobo Llerena, abogaron también por la participación entre los sectores público y privado, junto a la sociedad en su conjunto, para tratar de paliar conjuntamente la vulnerabilidad energética.

Según Costa, “tenemos que fomentar el acceso a una información armonizada, relevante, sistematizada y actualizada, y aprovechar el potencial que ofrece la tecnología de medición del consumo energético como base de información”.

En este sentido, el documento considera que se debe “Incrementar la participación de los agentes sociales de proximidad en las medidas” que se adopten, así como “minimizar actuaciones generalistas y priorizar aquellas que se adecuen mejor a la realidad socioeconómica y al tipo de vivienda de los hogares vulnerables”.

Otra de las propuestas del informe a tener en cuenta en las políticas de pobreza energética es que se reduzca la complejidad de los procesos administrativos.

Stefan Bouzarovski, del Manchester Urban Institute, destacó que los desafíos a futuro pasan por garantizar la energía en los hogares; poner en marcha de medidas específicas de eficiencia, infraestructuras y vivienda; y armonizar las diferentes respuestas de los estados miembros, algo que puede tornarse aún más complejo con la transición a la economía baja en carbono.

El hasta hace poco director del Observatorio Europeo de la Pobreza Energética destacó la importancia del trabajo realizado por este organismo en cuanto a mejoras de monitorización, reporte y comprensión de la problemática de la pobreza energética, “pero no existe un indicador como tal de medición”. 
 

La pobreza energética en los PNIEC

Si bien el Pacto Verde Europeo establece que “debe abordarse el riesgo de pobreza energética de los hogares”, los cinco planes nacionales integrados de energía y clima (PNIEC) analizados dan una respuesta a esta problemática de forma diversa.

En el caso de España, su PNIEC integra la Estrategia Nacional contra la Pobreza Energética como piedra angular, y resalta “la necesidad que el mercado energético español esté centrado en los consumidores y su protección, en la implementación de ayudas no únicamente de carácter económico sino también del impulso del autoconsumo y la eficiencia energética en edificios con hogares vulnerables”.

Esta última medida está alineada con una de las principales recomendaciones europeas, la rehabilitación energética, que además de reducir la factura contribuye también a la lucha contra el cambio climático.

Del análisis de las políticas de pobreza energética aplicadas en España, el estudio destaca como fortalezas la ayuda inmediata al pago de facturas a través del bono social eléctrico y térmico, y la implementación de medidas con impacto a medio y largo plazo como las relativas a rehabilitación energética.

España, junto con el Reino Unido, son los dos únicos países, de los cinco analizados, que cuentan con un reconocimiento explícito del problema de la vulnerabilidad en sus PNIEC, con una definición de pobreza energética, una estrategia nacional y objetivos de reducción.

Francia, aunque sí reconoce la problemática, no cuenta con una estrategia completa ni objetivos de reducción de la pobreza energética. Por el contrario, el país galo es el único que cuenta con un Observatorio nacional de pobreza energética.

Por su parte, Alemania no define ninguna de estas líneas concretas de actuación porque aborda esta problemática a través de un enfoque integral de la pobreza general.

Portugal es el país a la cola en esta materia, puesto que a pesar de que sí reconoce la problemática, no cuenta con una definición clara ni con una estrategia para abordarla -que prevé elaborar el próximo año-, y tampoco se ha fijado objetivos para reducirla.

Patricia Pereira, de la Universidad de Coimbra, expuso esto en su ponencia. Contó que Portugal todavía está muy lejos de estar a la vanguardia europea en la lucha contra la pobreza energética. Pero que apesar de esto, ha aplicado varias medidas a corto plazo como la tarifa social y un fondo para la eficiencia energética.

Pobreza energética y pandemia

El estudio también recoge las principales políticas implantadas para dar respuesta ante la pandemia del COVID-19: prohibición de la desconexión, pagos personalizados y subsidios o descuentos. Sólo España y Portugal tienen implementadas las cuatro medidas.

A modo de ejemplo, en España el gobierno reformó el bono social eléctrico para ampliar la cobertura a los afectados por COVID-19 y se ha creado un nuevo supuesto para acceder a la condición de consumidor vulnerable.

En relación con el Fondo Europeo de Recuperación tras la pandemia, en informe recuerda el papel de la rehabilitación para mejorar la eficiencia energética de los edificios y la relevancia de considerar su impacto sobre la pobreza energética, como uno de los principales facilitadores de la recuperación verde.
 

Ponencias

En el evento de presentación del estudio 'Pobreza Energética en Europa: Un análisis comparativo' participaron numerosas personalidades expertas en esta problemática como pueden ser: Francisco Reynés, presidente ejecutivo de Naturgy; Jacobo Llerena, subdirector general de Eficiencia Energética en el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico; Maria Teresa Costa, de la Universidad de Barcelona y la Cátedra de Sostenibilidad Energética (IEB-UB); Stefan Bouzarovski, del Observatorio Europeo de la Pobreza Energética; Andreas Löschel, de la Universidad de Münster; Ute Dubois, de la Escuela de Negocios ISG; Patricia Pereira da Silva, de la Universidad de Coimbra; Paula Santos Ortiz, secretaria de estado de Energía en el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico; Daire McCoy, del Instituto de Investigación Grantham; Catharina Sikow, directora de Mercado Interior de la Energía de la Comisión Europa, y Rafael Villaseca, presidente Fundación Naturgy.

Stefan Bouzarovsk afirmó que "tenemos desafíos importantes para entender y definir el problema en varios países miembros. Necesitamos medidas diferentes y específicas para la pobreza energética. Tenemos muchas medidas, pero no tenemos una comprensión suficientemente buena para tratar el problema".

Paula Santos Ortiz explicó que en la estrategia española se incluyen planes operativos de desarrollo de la estrategia para profundizar aún más en sus PNIEC. Explicó las principales líneas de la Estrategia Nacional de Pobreza Energética (ENPE), “que surge en un momento coyuntural de transición energética hacia la descarbonización, y sitúa al ciudadano en el centro, con el servicio energético como un derecho fundamental”. También mencionó los objetivos del plan español, entre los cuales se encuentran la reducción del 25% de la pobreza energética para 2025 y la creación de un nuevo bono social energético. Además de conjugar medidas de corto plazo, como el bono social, con medidas estructurales de eficiencia energética y rehabilitación, y de formación.

Ute Dubois expuso que la estrategia francesa cuenta, por ejemplo, con un cheque energético para cubrir los gastos de renovaciones térmicas. El cual contó en 2020 con más de 5,5 millones de beneficiarios. Sin embargo, añadió que las renovaciones térmicas no habían sido suficientes. Explicó que estas significaron una leve mejoría, pero que no logró alcanzar los objetivos.

Catharina Sikow señaló que existe un fuerte vínculo entre la pobreza energética y los objetivos de energía verde. Afirmó que "abordar esta pobreza energética y la eficiencia energética de los hogares puede conseguir un importante avance para alcanzar los objetivos en materia de energia verde".

Andreas Löschel explicó que Alemania tiene “un enfoque más inclusivo desde los programas de seguridad social, con muchas políticas basadas en ingresos, con apoyo económico”. Medidas fiscales para promover la eficiencia energética y préstamos baratos son otras medidas, pero en Alemania sobre todo hay “un enfoque muy directo en la formación e información de los ciudadanos”.

Por su parte, Daire McCoy explicó que “en Reino Unido la pobreza energética es del 10%, aunque hay variabilidad en las métricas utilizadas, enfoques y respuestas políticas". McCoy alertó sobre las consecuencias del Covid-19: “la pandemia ha tenido mucho impacto y es importante tener en cuenta que las políticas climáticas pueden resultar muy costosas y desproporcionadas para los hogares de renta más baja”.

Fundación Naturgy

Para cerrar el acto de presentación intervino Rafael Villaseca, presidente Fundación Naturgy. Villaseca narró los diversos frentes desde los que trabaja la Fundación en este aspecto: Seminarios, estudios, rehabilitación de edificios, formando a personas y a través de voluntariados colaborando con familias que necesitan esta protección. También aseguró que estas seguirán siendo unas actividades fundamentales en la Fundación Naturgy.

Fundación Naturgy desarrolla todos los programas sociales vinculados al Plan de Vulnerabilidad de Naturgy, el primero desarrollado por una empresa energética española. Este plan tiene como objetivo reforzar y sistematizar la gestión de los clientes vulnerables y fortalecer la colaboración con las entidades del Tercer Sector y la comunicación con los Servicios Sociales.

Entre las principales iniciativas sociales que lleva a cabo la fundación, se encuentra el Fondo solidario de Rehabilitación Energética, para mejorar la eficiencia de las viviendas vulnerables; la Escuela de Energía, para mejorar hábitos energéticos y la gestión de la factura; y el voluntariado, para asesorar a las familias vulnerables en materia de energía.