ODS3. Las ONG dan voz a los más vulnerables en la crisis del coronavirus | Corresponsables.com España

ODS3. Las ONG dan voz a los más vulnerables en la crisis del coronavirus

Fundación Lealtad revindica las funciones de esas organizaciones que tienen el afán de ayudar 

06-05-2020

La crisis sanitaria provocada por el COVID-19 está demostrando que somos personas solidarias capaces de trabajar en equipo. Como piezas de un engranaje, hemos comprendido que cada uno de nosotros juega un papel esencial en la batalla contra el coronavirus. Al decidir quedarnos en casa o al acudir cada día a nuestro puesto de trabajo no estamos pensando en nosotros, sino en nuestros vecinos.

Esa capacidad de cooperación es el motor que mueve a las ONG, actores fundamentales en la lucha contra la pandemia por su atención a las poblaciones más vulnerables. Lejos de dejar de lado su actividad, las entidades sociales están implementando medidas y reestructurando sus recursos económicos y humanos para no dejar a nadie atrás.

Para conocer cómo está afectando la crisis del COVID-19 a los colectivos con los que trabajan, hemos hablado con federaciones y entidades de referencia nacional. Afanadas en reorientar sus servicios al entorno digital y la vía telemática, las ONG siguen poniendo el foco en sus beneficiaros al tiempo que demandan una mayor sostenibilidad en la financiación, flexibilidad y compromiso de los donantes y urgencia en la capacidad de reacción de las Administraciones.

Crisis alimentaria

La escasez de alimentos acecha a las personas más desfavorecidas, un porcentaje que se ha incrementado ante la actual emergencia sanitaria. Así lo señala Isidro Rodríguez, director de Fundación Secretariado Gitano, quien advierte de que el confinamiento está siendo devastador para la comunidad gitana: “Gran parte de la población gitana se gana la vida en la calle como vendedores en mercadillos y ahora no pueden llevar lo esencial a la casa”.

Las cifras no dejan lugar a dudas, pues la entidad ha realizado una encuesta a sus beneficiarios y el 40% de una muestra de 11.000 personas admite tener necesidades básicas de alimentación. “Como respuesta, hemos habilitado un fondo de emergencia y estamos captando financiación a través de empresas, además de entregar tarjetas de 100 euros canjeables por comida con la ayuda de supermercados”, añade.

Del mismo modo, FESBAL, la coordinadora de los Bancos de Alimentos, demanda más ayuda alimentaria y aportaciones económicas debido a la paralización de campañas de recogida y la suspensión de actividades de recaudación tras el decreto del estado alarma.

Por su parte, Carlos Pérez, técnico de Programas en el Movimiento Scout Católico, reclama más claridad e información en la gestión de permisos de voluntariado y en los protocolos de medidas de seguridad: “La mayoría de nuestros beneficiarios colaboran en causas sociales como atención a personas mayores, recogida de alimentos, servicios comunitarios, etc., y quieren continuar ayudando durante esta crisis”.

Refuerzo formativo y brecha salarial

 

La pandemia del COVID-19 ha acentuado la desigualdad en la educación al carecer muchos niños y jóvenes de los equipos informáticos necesarios para poder continuar su proceso educativo desde casa.

Miriam Poole, directora de la Asociación Nuevo Futuro, pone el foco en los menores tutelados de acogimiento residencial en España: “Nuestros hogares funcionales acogen a una media de 9 niños por hogar con distintas metodologías de diferentes colegios, lo que dificulta la labor formativa. A eso hay que sumarle que la mayoría no dispone de material tecnológico adecuado para poder realizar sus tareas”.

Preocupa también la situación educativa de los menores gitanos, pues la brecha digital intensificada durante el confinamiento puede aumentar el porcentaje de fracaso escolar: “El sistema educativo va a perder a los jóvenes gitanos de los 14 a los 16 años, teniendo en cuenta que ya un 64% abandonaba sus estudios antes del coronavirus”, lamenta Isidro González.
 

Para algunos colectivos salir de casa es un derecho

El decreto del estado de alarma por COVID-19 garantiza en su artículo 7 que las personas con discapacidad puedan salir a la calle con fines terapéuticos. Sin embargo, las personas con trastorno mental están teniendo dificultades para acreditar tal derecho: “Han tenido algún problema con los cuerpos y fuerzas de seguridad y tienen miedo e inseguridad”, denuncia Alfonso Serrano, director de desarrollo y calidad de la Confederación Salud Mental España.

 

No bajar la guardia ante la violencia machista

La cancelación de programas sociales y la suspensión de servicios asistenciales tiene una especial incidencia sobre colectivos vulnerables como las mujeres con discapacidad: “Nos preocupa la salud de las mujeres con trastornos mentales, pues normalmente se encuentran más expuestas a sufrir violencia machista, así como otro tipo de abusos en su familia, una situación que se ve agravada por el confinamiento”, señala Alfonso Serrano.

Úrsula Reales coincide en que la mayoría de estas mujeres viven en entornos que no reúnen las condiciones óptimas para garantizar su seguridad y bienestar: “Hemos tenido que parar un programa dirigido a mujeres con discapacidad víctimas de violencia machista porque no podemos desplazarnos”, lamenta.