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ODS2. Educo asegura la alimentación de 1.300 niños y niñas de Afganistán

Educo apoya a 230 familias que dependen de madres viudas, que no pueden trabajar por las prohibiciones del régimen talibán

09-02-2022

 La ONG de cooperación internacional Educo, como miembro de la Alianza ChildFund, da apoyo a las madres viudas de Afganistán para que puedan alimentar a familias. “La llegada al poder de los talibanes ha agravado la crisis humanitaria que ya vivía el país y la situación de las personas más vulnerables es cada vez peor. En Afganistán, el 95% de la población pasa hambre. No hay empleo y los bienes de primera necesidad son cada vez más caros. Esto afecta a toda la población, pero especialmente a las mujeres y niñas, a las que los talibanes les han quitado sus derechos. Ellas son víctimas de todo tipo de violencia y no hay un sistema que asegure su protección”, explica la directora general de Educo, Pilar Orenes.
 
Como consecuencia de las guerras y la pandemia, más de dos millones de mujeres se han quedado viudas y están al cargo de sus familias. En la mayoría de los casos se trata de mujeres analfabetas sin recursos económicos ni documentación, que no pueden salir de casa si no es acompañadas por un hombre. “A estas mujeres solo les queda mendigar para poder sobrevivir y alimentar a sus familias. Por eso, desde Educo y la Alianza ChildFund hemos querido centrarnos en estas mujeres que tienen que hacerse cargo de hijos, hijas, nietos y nietas y que no cuentan con ningún apoyo”, afirma Orenes.
 
El proyecto se está llevando a cabo en el distrito de Koshk Rabat Sangi, en la provincia afgana de Herat. En él participan 230 hogares cuyas cabezas de familia son mujeres, de las que dependen unos 1.300 niños y niñas. A estas mujeres se les da el equivalente a 80 euros al mes en tres pagos distintos. Está previsto que, de momento, el proyecto se extienda hasta junio de este año.

“La población se muere de hambre”

Bibi Halima tiene 63 años. Hace tres que perdió a su marido y su hijo se fue de Afganistán en 2020. Ahora está al frente de la familia y cinco personas dependen de ella. “Me gustaría tener la oportunidad de ganarme la vida, pero lamentablemente nadie tiene dinero y encontrar trabajo es casi imposible. Para colmo, ahora es más difícil que las mujeres trabajen”, explica. A pesar de que cualquier ayuda es importante, para Bibi Halima la prioridad es que ella y su familia puedan comer. “En la situación actual la lo más importante es conseguir comida. La población se muere de hambre y es difícil conseguir alimentos en nuestro pueblo”.
 
Riza Gul, de 50 años, perdió a su marido hace un año y ahora vive con su hija y sus nietos. "Antes yo iba a otros pueblos a trabajar en las tareas domésticas, en la limpieza de la ropa o en lo que fuera. Ahora, con las restricciones de los talibanes y el empeoramiento de la situación económica, no trabajo. ¿Qué debo hacer? ¿A dónde tengo que ir? ¿Cómo voy a alimentar a mi familia?¡Que Dios nos ayude!”. Sus vecinos la han apoyado algunas veces, pero la situación del país es cada vez peor y no puede contar con ellos. “Hoy en día, incluso los alimentos comunes son cada vez más caros y no hay nadie a quien quejarse ni pedir ayuda”, afirma con tristeza.
 
Desde que su marido murió hace 10 años, Taza Gul vive con la familia de su hijo. “Antes no teníamos mucho dinero, pero mi hijo tenía algunos ingresos trabajando como obrero de la construcción. Con la llegada de los talibanes al poder, ya no tenemos nada”, explica. A sus 57 años, Taza Gul ve cómo por primera vez en su vida necesita ayuda económica. “Nunca había recibido ninguna ayuda porque no lo necesitaba. Mi hijo tenía trabajo y había otras personas más vulnerables que lo necesitaban más que nosotros. Hasta hace poco, nuestros vecinos y familiares nos han ayudado, pero ahora tampoco tienen dinero. No sé cómo va a ser nuestro futuro”, lamenta.