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ODS 17. El vicepresidente de la Comisión Europea, Josep Borrell inauguró "NEF Online", la nueva plataforma de debate de Nueva Economía Forum

El Alto Representante de Política Exterior y Seguridad Común de la UE, Josep Borrell, reclamó en ‘NEF Online’ que la crisis del coronavirus debe ser aprovechada para “subir un escalón más lo que se entiende como solidaridad europea” con el fin de dejar de activar mecanismos para facilitar el endeudamiento de los Estados miembros” y encontrar fórmulas que posibiliten transferirles directamente recursos con los que afronten los estragos económicos causados por el COVID19.

20-04-2020
Josep Borrell, Vicepresidente de la Comisión Europea y Alto Representante de Política Exterior y Seguridad Común de la UE

El Alto Representante de Política Exterior y Seguridad Común de la UE, Josep Borrell, iaunuguró "NEF Online", la nueva plataforma on line de debate de Nueva Economía FORUM a la que asistieron más de 1.000 personas. Borrell subrayó durante la jornada virtual que "es necesario subir un escalón más en la solidaridad europea "y aseguró que es necesario" aumentar los recursos a todas las acciones exteriores y no solo dirigirlos a a los países en vías de desarrollo si no también a la estabilización democrática e instutucional de todos los países". 

Lo hizo en un encuentro en la plataforma Teams, organizado por Nueva Economía Fórum, con la colaboración de Cabyfy y Asisa, días antes de que el jueves el Consejo Europeo se reúna para intentar encontrar una posición común con la que afrontar la derivada económica de la pandemia del coronavirus.
 
Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE tendrán que validar las decisiones adoptadas por el Eurogrupo que permiten que los países que lo necesiten puedan recurrir a una línea de crédito del fondo de rescate europeo (MEDE) por valor de 240.000 millones de euros, facultan al Banco Europeo de Inversiones (BEI) a movilizar 200.000 millones para empresas, especialmente pymes, y permiten que la Comisión emita bonos para financiar herramientas como los ERTE españoles con el fin de evitar despidos masivos con un importe de 100.000 millones.
 
También deberán abordar la creación de un fondo para la recuperación económica. En esa línea, el Gobierno español planteará la puesta en marcha de un fondo dotado con hasta 1,5 billones de euros financiado con deuda perpetua, que se repartiría como transferencias y no deuda entre los países más afectados por la crisis.
 
Esta propuesta se presenta como una vía intermedia entre las posiciones de los países del sur de Europa como Francia, Italia y la propia España, partidarios de la emisión de deuda conjunta, y los del norte, capitaneados por Alemania y Países Bajos, contrarios a esta vía.
 
De hecho, la posición española es parecida a la que propuso Francia hace unos días (creación de un fondo gestionado por la Comisión para financiar programas estratégicos) y podría ser digerible para la canciller alemana, Angela Merkel.
 
El jefe de la diplomacia europea defendió que hasta el momento la Comisión Europea ha hecho “todo lo que podía hacer” con los instrumentos que tiene a su disposición: suspender las normas que rigen en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, flexibilizar las restricciones a las ayudas públicas que los Estados miembros pueden realizar a sus empresas y la creación del fondo comunitario de desempleo.
 
Todo ello, destacó Borrell, se ha efectuado más rápido que durante la crisis del euro, cuando se apostó decididamente por reforzar los equilibrios presupuestarios de los países de la Unión Europea. Esto le sirvió para afirmar que hasta ahora Bruselas ha expresado su solidaridad en encontrar mecanismos que permitan a los estados “endeudarse en mejores condiciones en el mercado” o directamente facilitarles el acceso al mismo. “Esto no basta”, aseveró.
 
Por ello, conminó a “subir un escalón más lo que se entiende como solidaridad europea” con el fin de dejar de activar mecanismos para facilitar el endeudamiento de los Estados miembros” y encontrar fórmulas que posibiliten transferirles directamente recursos financieros con los que afronten los estragos económicos causados por el Covid-19.
 
A su juicio, la situación generada por el coronavirus no es comparable a lo que sucede después de un “terremoto o una guerra”, cuando se está obligado a “reconstruir lo destruido”, véase puentes, carreteras o infraestructuras, ya que la enfermedad “no ha destruido ningún activo físico”.
 
Por esa razón, cree conveniente apostar por soluciones que permitan mantener las rentas de las personas para que no se queden sin recursos y la liquidez de las empresas para que no quiebren.
 

Críticas a la UE

Borrell enmarcó las críticas que está recibiendo la UE  al que se le somete en tiempos de crisis y que se resume en el siguiente aforismo: “Todo lo bueno es responsabilidad de los estados y lo malo culpa de la Unión Europea”.

 
No obstante, reconoció que España e Italia han tenido que soportar “manifestaciones poco empáticas” de otros países, como Holanda, si bien señaló que las instituciones comunitarias “están haciendo mucho”, a pesar de que confesó que han adolecido de capacidad para saberlo comunicar.
 
En ese sentido, apuntó que esta crisis de salud pública ha alumbrado una “batalla de narrativas” sobre qué sistema político es más eficaz a la hora de afrontarlas, lo que podría abonar el terreno para las “soluciones totalitarias”.
 
Rechazó que los “sistemas autoritarios”, como China, y los de corte liberal, populista o nacionalista sean la panacea en estos momentos y defendió que la mejor respuesta hasta el momento la han proporcionado aquellos países con “mayor calidad democrática”.
 

Por su parte, mostró su preocupación ante el hecho de cómo sobrevivirá el mercado único a la crisis del coronavirus, ya que “la mayor fortaleza financiera” de unos estados les permite proteger mejor a sus empresas que otros, por lo que abogó por trabajar para garantizar que los todos los países comunitarios puedan proteger en condiciones de igualdad a sus compañías.
 
Esto le permitió dejar claro que la entrada de los estados en el capital de sus empresas “va a suceder en todos los países”, como ya ha ocurrido, dijo, en Reino Unido, donde se ha aprobado una normativa que “prácticamente nacionaliza” su sistema ferroviario, o en Alemania, donde ya se ha producido esta entrada estatal en muchas de sus compañías.
 
Lejos de verlo como un inconveniente, defendió esta opción, ya que “en momentos como éste el poder público debe venir en ayuda de muchos sectores y empresas para evitar su quiebra. El estado está para provocar rentas y financiación ante momentos tan excepcionales como éste”.
 
Sobre la mutualización de deuda, advirtió de que “no serviría para mucho si con esa deuda damos deuda”. A su juicio, el “gran salto” no pasa únicamente por “acudir juntos al mercado, sino por qué hacer con esos recursos”.
 
Por último, advirtió de que la crisis del coronavirus afectará a la globalización y a los “postulados neoliberales”, ya que el “estado adoptará un nuevo papel” que obligará a “repensar el gobierno mundial”.

Lucha contra el cambio climático

Borrell aseguró que "la transición energética y la lucha contra el cambio climático es necesaria para el desarrollo de los países y la crisis sanitaria provocada por el COVID19 es una advertencia de la naturaleza ante los desequilibrios del medio ambiente. La pandemia tiene mucho que ver con los procesos de alteración climática y mediomabiental del planeta". Borrell concluyó que "esto hay que tenerlo muy en cuenta de cara a la adopción de medidas por parte de los países y su papel en la transición energética".