ODS13. El efecto Black Friday: un viernes negro para el medio ambiente | Corresponsables.com España
ISO 26000:
 Medio Ambiente
Grupos de interés:
 PYMES
Sectores:
 Informática y Tecnología

ODS13. El efecto Black Friday: un viernes negro para el medio ambiente

Atículo de opinión de José María García, CEO y fundador de Gratix (@josemariagarcia)

29-11-2019

Después de más de una semana bombardeados e inundados por una lluvia torrencial de mensajes publicitarios sobre increíbles oportunidades y descuentos que no nos podemos perder, al fin ha llegado el Black Friday. ¿Un viernes más? En absoluto. O al menos, no para muchos. Para el comercio español será el día más importante del año en cuanto a facturación. Y para el Planeta, uno de los días realmente más “negros” en lo que a impacto ambiental se refiere. Algo que se podría evitar si antes de comprar de forma compulsiva nos preguntáramos: “¿De verdad lo necesito?”

En España sabemos mucho de importar tradiciones. En los últimos años hemos hecho nuestras desde fiestas como la Oktoberfest (lo de menos es que se celebre en octubre, lo importante es vender mucha cerveza) o Halloween (unos cuantos miles de euros nos gastamos en decoración, disfraces y eventos que aprovechan el tirón temático de este día) hasta campañas comerciales como las Mid Season Sales o el Single Day. Cualquier “percha” es buena, de lo que se trata es de crear experiencias vinculadas al consumo que incrementen las ventas de comercios y otro tipo de negocios.

Pero el fenómeno del Black Friday ha superado todos los límites. Se calcula que durante el día de hoy, el volumen de las ventas registradas en nuestro país crecerá al menos un 400% respecto al de un viernes normal, y según un informe de la plataforma Cuponation nos gastaremos en total unos 1.710 millones de euros, unos 200 euros por persona.

Sin embargo, en esta vorágine de compras compulsivas estamos pasando por alto algo muy importante: el impacto ambiental que esas compras tienen en el medio ambiente. En Gratix, analizando varias fuentes, hemos estimado que cada persona generará, sólo hoy, el equivalente a 80 Kg de CO2 emitidos la atmósfera a través de procesos de producción y consumo de materias primas, plásticos y envoltorios, e impacto ambiental del transporte y la logística para lograr que cada producto llegue al comercio y que cada cliente reciba en casa sus compras online. ¡80 Kg de CO2 por persona en un día!

Es un dato realmente preocupante, no podemos quedarnos de manos cruzadas. Es urgente que la sociedad tome conciencia de ello y empiece a reflexionar sobre la necesidad real que subyace tras esas compras, que además se concentran principalmente en artículos de electrónica y moda, dos de las industrias más nocivas para el medio ambiente.

Emergencia climática y responsabilidad social

Esta semana, la nueva comisaria europea, Ursula von der Leyen, ha estrenado su mandato comprometiéndose a priorizar la lucha contra el cambio climático. La situación del planeta es crítica, y como sociedad tenemos la responsabilidad de plantearnos seriamente qué podemos hacer cada uno de nosotros para frenar el calentamiento global.

Las grandes políticas sostenibles tienen mucha visibilidad y son imprescindibles, pero no servirán de nada si como individuos no somos capaces de adoptar pequeños actos diarios sencillos que, vistos en conjunto, representan mucho. Por ejemplo, sólo evitando el impacto negativo generado por el consumo desenfrenado durante el Black Friday estaríamos logrando que cada persona tuviera el mismo efecto positivo que 4.000 árboles absorbiendo CO2 durante un día completo, convirtiendo el ‘viernes negro’ en un ‘viernes verde’.

No se trata de no comprar. Obviamente, el consumo es inevitable y además es necesario. Se trata de dar más valor al hecho en sí mismo de consumir, de hacer de ello un acto más consciente, asumiendo sus efectos colaterales y reservándolo para aquellas cosas que realmente necesitamos. En definitiva, de sustituir el consumismo compulsivo por un consumo consciente y responsable.

Se trata también de no acumular bienes materiales que ya no usamos, de plantearnos la posibilidad de que otras personas les den una segunda vida; de recurrir a ese circuito de la economía circular para buscar aquello que nos hace falta, para reutilizar sin necesidad de gastar dinero ni de fomentar una producción innecesaria, con todas sus consecuencias para el medio ambiente.

Esta es la filosofía de Gratix. Creemos que es posible mejorar el mundo a través del consumo responsable, regalando lo que no necesitas y pidiendo aquello que deseas, con un planteamiento de responsabilidad, generosidad y sostenibilidad.