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ISO 26000:
 Medio Ambiente
Grupos de interés:
 Grandes empresas
Sectores:
 Distribución y Gran Consumo

ODS12. Velgasa-Eroski se suma al proyecto ECOVAL que transformará en recursos los residuos orgánicos urbanos

La compañía gallega de distribución alimentaria colabora con Cetaqua Galicia en este proyecto europeo que busca obtener bio-productos de alto valor añadido para la industria a partir de lodos de depuradora y biorresiduos urbanos replicable en toda la Unión Europea

14-01-2021

En el marco de su política de Residuo Cero, la compañía gallega de distribución alimentaria Vegalsa-Eroski se ha sumado al proyecto ECOVAL liderado por Cetaqua Galicia con el que se busca obtener productos de alto valor añadido para la industria a partir de la valoración de los residuos orgánicos generados en entornos urbanos.

ECOVAL, acrónimo de “Estrategias de coordinación de gestión y valorización de fangos y residuos orgánicos en la región SUDOE (España, Portugal y los distritos franceses transpirenaicos)”, será financiado a través del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), se extenderá hasta 2023 e impulsará la bioeconomía circular potenciando la reducción de residuos y la protección del medio ambiente a través de la conversión de los desechos en recursos altamente demandados por las industrias de plástico, lubricantes o agroquímica. En marcha desde noviembre, el consorcio ha celebrado esta semana, en formato virtual, la reunión de lanzamiento para coordinar las diferentes acciones a emprender.
 

Cooperación transnacional

ECOVAL se focaliza en valorizar fundamentalmente dos tipos de residuos: los lodos de depuradora urbana y la fracción orgánica de los residuos sólidos urbanos (FORSU), ambos con un elevado contenido en carbono orgánico. Así, trabajará para optimizar y crear sinergias entre el ciclo urbano del agua y el de los residuos. En este segundo, permitirá no solo optimizar la recogida, fomentando la separación en origen, en línea con las nuevas exigencias legislativas, sino generar una nueva cadena de valor, que a su vez minimice los problemas de olor y los costes asociados a su recogida y gestión.

Para desarrollar este modelo de gestión medioambiental Cetaqua estará acompañado por socios de la región SUDOE con amplia experiencia en las distintas etapas de la cadena de valor de los residuos y aportando las competencias necesarias para asegurar la viabilidad del modelo: Universidad de Santiago de Compostela, la Fundación Patrimonio Natural de Castilla y León, la Fundación Empresa-Universidad Gallega, el Instituto Nacional de Ciencias Aplicadas de Toulouse, Nereus, Aguas do Tejo Atlántico y la Empresa Municipal de Ambiente do Porto.  

Este consorcio trabajará desde la recogida del residuo hasta la comercialización del producto final, mediante el desarrollo de procesos biotecnológicos innovadores e integrando aspectos multidisciplinares de tipo legislativo, económico, de mercado, ambiental o de percepción social.
 

Economía circular para evitar el desperdicio alimentario

Una alimentación sin desperdicio es el compromiso que Vegalsa-Eroski ha adquirido hace ya varios años motivando la puesta en marcha de su programa “Desperdicio Cero” que les ha permitido evitar el desperdicio de 10.917 toneladas de alimentos, una cifra que se ha visto incrementada en un 26% en los últimos tres años.

A través de este programa la compañía da salida al género de sus tiendas, garantizando así que ningún alimento que es apto para el consumo sea desperdiciado. Para ello aplica un descuento de hasta un 50% en sus establecimientos a todos aquellos productos que tienen una fecha de caducidad próxima. Gracias a esta medida se ha evitado el desperdicio de 7.600 toneladas de alimentos en 2019, un 25% más respecto a los últimos tres años. Además hace entrega de todos los alimentos que son aptos para el consumo a las organizaciones sociales, sumando un total de 881 toneladas donadas en el último año a más de un centenar de entidades benéficas locales, lo que supone un incremento del 72% en el último trienio.

En el caso de que los alimentos no sean ya aptos para el consumo la compañía les da una segunda oportunidad entregándolos a empresas especializadas encargadas de procesarlos. A través de la logística inversa y la gestión en almacén, el pan y los yogures se tratan para obtener harinas; la fruta y la verdura, se destina a alimentación animal, y la carne y el pescado, a la obtención de grasas. En el último año la compañía transformó en subproductos 2.418 toneladas de alimentos, un 18% más en el último trienio.