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ODS10. Solo un 2% de los edificios construidos después de 2011 son universalmente accesibles

A pesar de las estrictas medidas recogidas en la Ley sobre Accesibilidad y no discriminación de las Personas con Discapacidad de 2010, los nuevos inmuebles siguen incorporando barreras arquitectónicas

30-06-2020

El confinamiento forzoso nos ha permitido vivir en primera persona la situación que padecen diariamente los más de 100.000 españoles que no pueden salir de sus casas por la falta de accesibilidad en su edificio. Una problemática que, pese a la estricta normativa vigente, tampoco ha mejorado sustancialmente en los edificios de nueva construcción.   

De acuerdo con el estudio “La accesibilidad de la nueva vivienda en España” elaborado por la Fundación Mutua de Propietarios en colaboración con la Cátedra UNESCO de Vivienda de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, solo un 2% los edificios construidos después de 2011 son universalmente accesibles a pesar de que ya debieron construirse conforme a lo marcado por Ley sobre accesibilidad y no discriminación de las personas con discapacidad1.  
 
En España, donde existen 9,8 millones de edificios destinados a viviendas, 2,5 millones de personas tienen problemas de movilidad, 608.000 viven solas en su hogar y 100.000 no salen nunca de su casa.
 
El informe “La accesibilidad de la nueva vivienda en España” ha analizado y comparado el grado de accesibilidad de las viviendas construidas antes y después de 2011, tanto desde el punto de vista de la accesibilidad universal, como desde la óptica de la accesibilidad legal.
  
Desde el punto de vista de la accesibilidad universal se ha mejorado ligeramente, pasando de un 0,6% en los inmuebles construidos antes de 2011 a un 2% en aquellos construidos después de 2011.  En cuanto a la “accesibilidad legal”, sólo un 5% de los edificios construidos después de 2011 son totalmente accesibles en todos sus puntos (en el itinerario desde la calle a la puerta del piso), a pesar de que ya debieron construirse conforme a los requisitos que marca la ley. 

“La accesibilidad universal se ha convertido en una cuestión clave para que las personas con movilidad reducida puedan vivir en condiciones dignas y el estado de confinamiento nos ha hecho reflexionar sobre cómo vivimos y el espacio que habitamos, poniéndose de manifiesto la necesidad de controlar y promover que los edificios de nueva construcción cumplan con la normativa vigente en materia de accesibilidad.”, afirma Laura López Demarbre, vicepresidenta de la Fundación Mutua de Propietarios.

Análisis comparativo

Tras comparar los resultados obtenidos antes y después de 2011, el informe desvela que las viviendas mejoran, aunque sea levemente, en todos los puntos del recorrido. En la entrada al edificio, mientras que la accesibilidad del portero automático ha mejorado considerablemente (de un 10% a un 32%), la accesibilidad universal del ascensor ha sido más modesta (de un 7% a un 18%).
 
Si nos centramos en el portero automático, en el 31% de los casos no lo pueden usar personas con sillas de ruedas y en un 48% de los casos no es videoportero, siendo reseñable que un 2% carezca de portero automático. Avanzando un poco más, el 45% de las puertas de entrada al edificio no se aguanta sola ni se cierra lentamente y el 35% son pesadas.
 
En cuanto a los elementos previos a la entrada, en los inmuebles de nueva construcción aún siguen existiendo un 30% de entradas con escalones o escaleras, un 54% carece de rampa y solo un 8% tiene elevadores eléctricos. Además, en el caso de que exista rampa, el principal problema es que no tiene barandillas a ambos lados (44%) o que está excesivamente inclinada (16%). 
 
Sin embargo, la accesibilidad del ascensor sigue siendo la peor de todo el recorrido. “Aunque los edificios sin ascensor han pasado de ser un 21% para los pisos construidos antes de 2011 a un 3% para los construidos a partir de entonces, todavía algunos se cierran demasiado pronto (16%), en algunos no existen botones en sistema Braille (20%) y en otros no se anuncian los pisos con audio (55%)”, explica el profesor Sergio Nasarre, director de la Cátedra UNESCO de Vivienda de la URV.

En el caso de los buzones, un 46% no son accesibles para personas en silla de ruedas.
 
Si avanzamos hacia el garaje, la estrechez de las plazas sigue siendo un inconveniente para las personas con movilidad reducida en un 53% de los casos, mientras que, si nos acercamos a las zonas con servicios comunes, como jardines o piscinas, cabe mencionar que ha experimentado una considerable mejora en las viviendas construidas a partir de 2011, llegando a ser universalmente accesibles un 74% (del 57% registrado en los inmuebles anteriores a 2011).

El ensayo del confinamiento

El estudio “La accesibilidad de la nueva vivienda en España”, realizado entre cerca de 450 edificios de viviendas construidas a partir de 2011 en los meses del confinamiento, ha puesto también sobre la mesa la necesidad de tomar determinadas medidas de seguridad y distanciamiento social teniendo en cuenta las especiales necesidades de accesibilidad de las personas con movilidad reducida.
                                                                         
“Los edificios deberían contar con un espacio habilitado, suficientemente aislado y accesible en la entrada para usar y tratar con seguridad el material de protección. Además, los accesos deberían diseñarse para evitar la propagación de potenciales virus y los edificios que cuenten con patios interiores y con zonas comunes deberían asegurarse de que pudieran compartirse por varias personas manteniendo la debida distancia de seguridad respetando la accesibilidad universal”, señala la vicepresidenta de la Fundación Mutua de Propietarios.