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ODS1. Los niños y niñas migrantes haitianos se enfrentan al hambre, los abusos y las enfermedades

World Vision avisa que el deterioro de la situación económica en Haití ha multiplicado el éxodo de personas haitianas desde Chile y Brasil

18-11-2021

La pandemia, el terremoto que sacudió Haití en agosto y la creciente inseguridad y pobreza en ese país, han provocado un aumento de migrantes haitianos procedentes de Brasil y Chile que cruzan el Tapón del Darién (ver infografía adjunta), una de las regiones más peligrosas de América Latina, rumbo a Estados Unidos, advierte World Vision. 

Las condiciones de vida de miles de familias haitianas que migraron a países de Sudamérica en busca de mejores oportunidades ha empeorado con la pandemia. Muchos han perdido sus empleos con los que apenas lograban subsistir. Como agravante, un terremoto asoló el país en agosto destruyendo cultivos e infraestructura y, además, Haití sufre una escalada de violencia propiciada por enfrentamientos entre pandillas. La pobreza afecta al 60% de la población y obliga a miles de personas a emigrarexplica Joao Diniz, líder regional de World Vision en Latinoamérica y el Caribe. 

 El número de niñas y niños haitianos que han cruzado el territorio selvático conocido como el Tapón del Darién –entre Panamá y Colombia se ha triplicado en los últimos cinco años. En 2021, 19.000 niños y niñas han cruzado ya la peligrosa ruta, según UNICEF. 

No solo están expuestos a las condiciones más duras propias de la selva, como enfermedades (paludismo, malaria, entre otras) y ser atacados por animales, también están a merced de grupos criminales que dominan estos territorios y a la explotación de quienes especulan con alimentos, medios de transporte y el hospedaje que requierenañade Joao Diniz. 

Ante esta situación, World Vision está proporcionando ayuda urgente a los niños y niñas migrantes y a sus familias procedentes de Haití y de otros continentes como África. La ONG ha iniciado ya su plan de respuesta con el objetivo de auxiliar a 4.000 niñas, niños y familias que emprenden el peligroso trayecto en la comunidad de Necoclí, un pequeño pueblo del departamento de Antioquia, Colombia, con el objetivo de llegar a EEUU. La respuesta busca dar protección  a los niños y niñas que se desplazan y a sus familias. 

"Para llevar a cabo este proyecto nos hemos coordinado con organizaciones de la sociedad civil, autoridades locales y grupos religiosos para apoyar a 3.242 migrantes. Hemos proporcionado kits de higiene, asistencia a la maternidad, refugio y vales de dinero en efectivo multiuso para cubrir las necesidades básicas. También hemos establecido espacios amigables para los niños y niñas para garantizar la atención psicosocial", explica Peter Gape, director de World Vision Colombia. 

Presas de la especulación 

En Necoclí, algunos propietarios han encontrado un lucrativo negocio alquilando espacios a los migrantes haitianos. Les cobran entre 7 y 9 dólares por noche y por persona. Esto les resulta mucho más lucrativo que el alquiler de viviendas a las familias locales, lo que provoca el desalojo de los lugareños y la especulación de los precios del alojamiento temporal. 

Lo mismo ocurre con la comida y el transporte hasta el lugar donde comienza la brecha del Darién. Los precios que pagan los migrantes son más altos, ya que la capacidad máxima diaria de transporte de pasajeros en barco es de 500 personas, mientras que la población de migrantes puede fluctuar entre 7.000 y 18.000 personas. Muchos de ellos se alojan en tiendas de campaña improvisadas en la playa, sin acceso a agua. Algunos servicios son sencillamente inasequibles para muchos", agrega Royer Serpa, coordinador del proyecto de asistencia humanitaria de World Vision Colombia. 

 Frente a las precarias condiciones de los migrantes haitianos, World Vision entrega cupones de efectivo para la adquisición de alimentos. Queremos garantizar que las familias, y especialmente los niños y niñas tengan acceso a los alimentos, explica Serpa. 

World Vision detectó que al menos 40% de los migrantes provenientes de Haití son niños y niñas. También hay una importante cantidad de mujeres embarazadas y grupos familiares con niños menores de 12 años. Por ello, también han entregado portabebés, para facilitar el tránsito de los adultos que llevan bebés en su travesía.  

Además del hambre, la falta de un refugio digno, los peligros de la selva y los riesgos de abuso y trata por parte de grupos organizados, los migrantes procedentes de Haití sufren xenofobia y racismo en su trayecto hacia Estados Unidos. Nuestro deber es garantizar que sean tratados con dignidad y que los niños y niñas sean efectivamente protegidos. Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional, a las empresas y a todas las personas para que nos apoyen y así poder seguir ayudando, concluye Diniz.