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"La felicidad del empleado es muy importante. En las empresas estamos cambiando el chip"

Philippe Jimenez, Country Manager de Regus en España, profundiza en su estudio sobre el trabajo flexible como beneficio laboral

20-10-2018
Philippe Jimenez, Country Manager de Regus en España
Philippe Jimenez, Country Manager de Regus en España
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Según la investigación que habéis hecho en Regus el 95% de los padres trabajadores prefieren el trabajo flexible por encima de otros beneficios laborales como pueden ser subscripciones a seguros médicos u otros beneficios. El 85% cree que la conciliación familiar es el beneficio laboral que más valoran. ¿Cómo cree que las empresas españolas responden a esta demanda creciente de los empleados?

Yo creo que las empresas, ya sean grandes o pequeñas, se están adaptando como deben hacerlo, ya que de esto depende su supervivencia como compañía. Si estas empresas quieren atraer y retener el talento, tendrán que escuchar las necesidades básicas que requieren estas personas. De todos modos, las empresas ya han dado el salto al espacio de oficina flexible no solo para atraer talento, sino porque también hay muchas ventajas que no pueden obviar.

El ahorro que supone apostar por las oficinas flexibles también se ve en la disminución de riesgos, porque cuando una empresa invierte en unas oficinas se compromete por un tiempo mínimo de 3 a 5 años. Ese tiempo tiene que cumplirlo, en cambio, en las oficinas flexibles no. De manera que las oficinas flexibles les dan agilidad para crecer y agilidad para contraer, agilidad para establecerse en un sitio y para moverse según las necesidades de su negocio, dependiendo de dónde estén sus clientes y dónde se mueva su actividad. Otra de las ventajas es la productividad, estar encerrado en el coche una o dos horas al día supone, al final, un mes al año. Es un mes laborable que perdemos en transporte y esto no es nada productivo. El cambio en ese aspecto mejorará la productividad, la eficiencia y la rentabilidad.

Otro tema muy importante es la felicidad del empleado. Estamos ya cambiando el chip en las empresas y nos estamos dando cuenta que el activo más importante no es el producto o el servicio, sino las personas. De hecho, si a estas personas las podemos motivar, si les podemos ofrecer entornos de trabajo agradables, saludables y que, además, les permitan ser felices, sabemos que esto aumentará la productividad del profesional. Las empresas, ya sean grandes o pequeñas, tienen que dar el salto hacia la flexibilidad del trabajo y del espacio.

¿Cuáles cree que son los frenos y resistencias que todavía observáis, frente a esas ventajas que hemos comentado?

Básicamente la resistencia es la cultura. El tema cultural todavía es un freno y a algunos les cuesta dar el paso, ya que vienen de una generación donde la posesión es muy importante (mi casa, mi coche, mi oficina…), así como la cultura del presentismo, el echar horas en el trabajo, el no dar confianza y libertad al empleado para elegir, sin saber dónde, cuándo o cómo va a trabajar. Incluso ese control obsesivo por las personas supone un freno, como el jefe que tiene que estar encima de sus empleados para ver qué están haciendo.

Estas barreras de resistencia están disminuyendo de forma exponencial, pero todavía existen. Sin embargo, poco a poco las barreras van cayendo y los jefes van concediendo más ventajas a sus empleados, para que puedan trabajar como quieran y donde quieran, siempre y cuando los resultados sean visibles.
 

¿Estáis entonces notando una tendencia de evolución en ese sentido?

Desde luego, España es uno de los países vanguardistas cuando se trata del espacio de trabajo. En el tema cultural hay también una metamorfosis extraordinaria. Esto se ve, por ejemplo, en las aspiraciones de los jóvenes. Hace unos años, el deseo de un joven era ser funcionario, dado que buscaba una seguridad en el trabajo, pero ahora ya no lo es. España es uno de los países en cabeza en cuanto a emprendimiento. La tasa es casi del 6%, el doble que en otros países. Hemos pasado de una actitud pasiva a una actitud activa y emprendedora, y eso para un país es fenomenal.

Este emprendimiento va muy vinculado al espacio flexible de trabajo, pues está haciendo que las cosas cambien, tanto como la tecnología o la digitalización de la economía, que juegan un papel importantísimo. A esto se añade el cambio cultural y el surgimiento de industrias como la del conocimiento, de la Inteligencia Artificial, de las aplicaciones… Habrá un boom dentro del sector terciario que está también generando nuevos tipos de trabajos, creando nuevas formas de trabajar más libres.
En este sentido, encontramos que ahora mismo hay una democratización del espacio de trabajo.

Cuando hablo de democratización, me refiero justamente al espacio flexible de trabajo, el cual permite a los profesionales decidir su manera de trabajar y esto es un cambio fenomenal. De hecho, las nuevas generaciones, e incluso las anteriores, ya no quieren trabajar entre cuatro paredes. Una oficina no es una mesa ni cuatro paredes. Trabajar es un verbo, no un lugar. Trabajar significa poder hacerlo desde cualquier sitio.

¿De qué forma crees que están contribuyendo los avances que están surgiendo a nivel de gestión de recursos humanos o a nivel de RSE en la evolución del coworking y de los cambios a nivel de conciliación?

Yo creo que las empresas y los departamentos de recursos humanos están muy al tanto y reciben este cambio con mucha alegría, ya que saben que es muy importante para el personal poder conciliar la vida personal y profesional. No se trata de retroceder, se trata de avanzar y de dar a la persona más libertad, pero también va en favor de la empresa. Las dos van muy conectadas. Si a la persona le damos más libertad, permitimos que sean más productivos y eso tiene un impacto positivo a la empresa.

Una persona que trabaja en un entorno agradable, que está motivada y alegre, rinde muchísimo más en la empresa, y como he dicho antes, la flexibilidad a la hora de trabajar es más barata para la compañía, el profesional es más eficiente, con lo cual esta es la ecuación perfecta para todos. Más barato, más felicidad y más rendimiento.

¿Cree que hay un perfil de empresa y de empleado que está haciendo este cambio de paradigma de forma más pronunciada?

Las nuevas empresas tecnológicas son las que tienen un crecimiento más rápido y para ellas este cambio es vital. Para este tipo de empresas es vital dar ese paso y, de hecho, ya lo han dado desde hace mucho. Lo han adaptado de forma innata, puesto que son empresas que tienen un crecimiento muy rápido y que necesitan agilidad para expandirse y contraerse muy rápidamente por el gran desarrollo que generan, por ello no pueden encerrarse en un contrato convencional. Pongámonos en el caso de que tienen un proyecto para 50 personas y, de repente, al mes siguiente ya son 100. Sin embargo, dentro de 4 meses pueden haber disminuido su negocio y tengan que reducirse. Por estas razones, para este tipo de compañías el espacio flexible es vital.

En el otro lado tenemos a las financieras. Este tipo de empresas van un poco más lentas, no es que lo rechacen, sino que simplemente van más lentos porque están acostumbrados a firmar contratos a 20 años, puesto que necesitan un lugar seguro, visibilidad y muchísima seguridad. Con lo cual, estas empresas ven todavía algunas carencias en el espacio flexible. Quieren una seguridad propia de un banco. Sin embargo, en Holanda, ING, Rabobank, Santander, Caixabank… hace tiempo que han dado el paso y ya lo están haciendo. Si ves las oficinas de Caixabank, puedes notar que se han metamorfoseado.

Luego tienes en el medio otras industrias que quieren dar el paso, pero no pueden, como las farmacéuticas. Estas compañías están desesperadas por trabajar en oficinas de tipo flexible, sin embargo, necesitan laboratorios para su producción. Por ello, en esta industria todavía no encajan los espacios de trabajo flexible.

En definitiva, las ventajas del espacio flexible tanto para profesionales como para las empresas son muy importantes. Todo el mundo debe dar el paso, es un cambio estructural. Hay muchas personas que me preguntan si es una moda pasajera. El que piensa que esto tiene fecha de caducidad se está equivocando, y tendrá que planificar sus pasos tanto a corto como a largo plazo, porque es un cambio estructural. La prueba de ello es que los sectores más convencionales que puede haber, como financieras, fondos de riesgo y propietarios de edificios, ya están dando el paso. Cada vez están dedicando más ratio de espacio al coworking. Saben que los espacios flexibles son mucho más atractivos para las empresas que los espacios de tipo tradicional.

Las empresas, aunque opten por espacios tradicionales, necesitan esa flexibilidad. Si hay una urgencia o necesitan un proyecto concreto, quieren poder tener acceso a espacios flexibles. Es un plus muy importante. Los fondos propietarios han dado el paso y ya cuentan con espacios flexibles en sus edificios. Las multinacionales sabemos que, de aquí a 2030, el 30% de su cartera inmobiliaria será flexible, hoy están ya al 7%. En menos de 10 años hemos pasado de unos cuantos a ser 5 millones de usuarios de espacios de coworking. Además, las personas que trabajan de manera flexible ya representan una tercera parte de la población activa.

¿Qué opciones ofrece Regus y qué tendencias hay dentro de estas soluciones? ¿Cuáles son las más demandadas?

Lo que nos pide el cliente es espacio inmediato de trabajo y esta es la esencia de nuestra actividad. También les gusta mucho formar parte de una comunidad. Trabajo colaborativo, tener acceso a una comunidad de personas con las cuales pueden y quieren conectar. Esto es lo que ofrecemos además del espacio de oficinas: eventos, talleres, un espacio diseñado de manera muy creativa que fomente la innovación y el contacto con las personas. Eso es lo más demandado. Un espacio con un diseño atractivo y creativo, que ofrezca más que la mesa, el escritorio y la silla. Quieren eventos, una cafetería con alimentos saludables… en definitiva es lo que ofrecemos nosotros en nuestros espacios. Nuestro objetivo especialmente es procurar que ir al trabajo se convierta en una experiencia agradable. Por eso en nuestros espacios combinamos trabajo y comunidad. Aprendizaje y disfrute a través de los foros, de las conferencias, de las charlas.

¿Cómo se podría resumir y relacionar todo lo que ofrecen con ser una organización responsable?

Es el concepto que ha desarrollado nuestro grupo, desde hace más de 30 años. El trabajar de forma flexible, para empezar, evita a las personas desplazarse y perder un mes laboral al año en transporte. Podría ahorrarse todo ese tiempo si se extendiese el trabajo flexible por todo el mundo. De hecho, en el caso que me ocupa, que es el mercado español, mi objetivo es abrir un centro en cada ciudad o capital de provincia. Con lo cual, con este objetivo, lo que queremos es reducir el tiempo de desplazamiento. De esta forma, los profesionales no tendrían que coger el coche y ahorraríamos esta contaminación generada. Los coches son el factor que más contamina, por ello el trabajo flexible también es una acción de RSC para las empresas. Luego también en tema de RSC, ayudar a los trabajadores a que puedan conciliar de manera mucho más fácil la actividad profesional con los deberes familiares.

¿Cuáles son las principales acciones que a nivel de organización estáis llevando a cabo?

Todos los edificios que elige Regus son nuevos. Tienen que tener todas las características de ahorro y consumo energético para evitar la contaminación. Cogemos edificios inteligentes y con un ahorro energético importante. Edificios verdes.

¿Cuáles son las claves para aprovechar al máximo este estilo de coworking?

El trabajo flexible ya no les interesa sólo a los profesionales, sino a las empresas también. Hay barreras culturales en ambos lados. Algunas personas todavía son bastante reacias. Por ello tenemos que hacer un cambio cultural. Sin embargo ya hay personas que están pidiendo a sus empresas que les dejen entrar de forma flexible. Es una negociación. Hay algunas empresas que quieren conservar la forma antigua de trabajar. De todas formas, estas empresas saben que si no dan esta flexibilidad perderán a los empleados.

Se trata de llegar a un entendimiento, las virtudes son tan claras que es necesario mostrárselas a la empresa para que lo considere. A nivel de coste es muy favorable: el 50% del tiempo no utilizamos el puesto de trabajo, porque estamos en reuniones, en visitas y dejamos el espacio libre, y este espacio la empresa lo paga, con lo cual esto puede ayudar a la empresa a dar el salto. Yo creo que ver las ventajas ayudaría a la empresa a dar más flexibilidad.

¿Cómo visualiza el futuro de los espacios de trabajo? ¿Cree que el modelo tradicional va a desaparecer?

Todas las épocas tuvieron sus formas de trabajar que funcionaron. Xerox inventó la impresora láser desde unas oficinas aisladas, lo mismo que la NASA envió a un hombre a la luna desde unas oficinas cerradas y funcionó. Ahora ya no funcionaría. Xerox ahora no inventaría una impresora láser desde unas oficinas en medio del desierto. Hablamos de economía colaborativa, está cambiando el trabajo y el mundo en general. Con Netflix hemos cambiado nuestra relación con la televisión, con Spotify hemos cambiado la relación con la música, incluso Apple hizo el cambio con el teléfono. ¿Quién pensaría que con un teléfono escucharíamos música o veríamos un video? Incluso Airbnb con los hoteles o Uber con el transporte.

Si miras las industrias una a una hay una revolución. Estamos viviendo hoy una revolución cultural, la cuarta revolución industrial, a través de la tecnología y la digitalización. Con lo cual, el cambio de la oficina está muy vinculado con la tecnología. Ahora los cambios son anuales y de un año para otro hemos cambiado nuestra forma de vivir.

Poder predecir el espacio de trabajo del futuro es muy complicado. Lo que sí pienso es que el espacio será tecnológico y flexible, de esto estoy convencido. Trabajaremos desde cualquier sitio más de lo que lo hacemos ahora. El modelo de oficina flexible no entierra las oficinas tradicionales, ya que las empresas grandes aún necesitan su sede social, que es el buque insignia de la marca. De hecho, el mensaje aquí sería remarcar que este tipo de oficinas evolucionarán o tendrán una distribución mucho más inteligente.

Aún hay muchas oficinas pequeñas, mal distribuidas, mal diseñadas y con muy pocos espacios colaborativos. En esos casos, suele haber batallas para entrar en una sala de reuniones y mucha presión para salir de la sala porque otros están esperando, y esto es el paradigma de la improductividad. Cambiarán los espacios, se renovarán, y se aprovechará el espacio, evitando pagar por esos centenares de miles de metros cuadrados que no se utilizan.