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La realidad de las personas con discapacidad en España

El número de desempleados con discapacidad en España se ha incrementado en la última década más del 200%

02-12-2016

Mujeres y jóvenes con discapacidad siguen siendo los más discriminados en el mercado laboral

La Cooperativa Altavoz es la primera de toda España gestionada por personas con discapacidad intelectual. En una entrevista con Corresponsables, su presidenta Raquel Cárcamo, daba con el quid de la cuestión al asegurar que “la inclusión de las personas con discapacidad pasa por tenerles en cuenta y preguntarles”. Y no estaba equivocada.

Los prejuicios sociales entorno a la discapacidad acaban por atrapar a las personas en una espiral de exclusión social. La etiqueta de discapacidad, sin importar siquiera qué tipo o grado y mucho menos su formación o ambiciones, las cataloga en el imaginario colectivo directamente como “inválidas”. No se les pregunta por sus motivaciones ni se tienen en cuenta sus aptitudes para trabajar, lo que en muchas ocasiones les aboca a la pobreza económica. Según datos del Observatorio Estatal de la Discapacidad (OED), en España existe casi un millón y medio de personas con discapacidad que está en riesgo de pobreza. Uno de los factores causantes de esta situación es la dificultad de acceso al mercado laboral.

Más de la mitad de la población con discapacidad en edad laboral no tiene oportunidad de trabajar, lo que implica que no tienen en sus manos una de las herramientas principales para luchar contra la pobreza y la exclusión. Además, más de la mitad de personas con discapacidad que no trabaja, carece también de ingresos por prestaciones, convirtiendo su vida diaria en una cuestión de supervivencia.

Recientemente la editorial Bosch publicaba el Atlas Laboral de Personas con Discapacidad en España. Según este informe, en 2012 la tasa de riesgo de pobreza entre las personas con discapacidad ocupadas era del 15,8%. Una cifra que colocaba a España entre los países europeos con un mayor porcentaje de empobrecimiento, sólo por detrás de Grecia y Rumania.

En los últimos años la brecha del riesgo de pobreza y exclusión social entre personas con y sin discapacidad se ha reducido en más de 8 puntos durante el periodo 2007-2013. Aun así, en 2013 casi el 30% del total de las personas con discapacidad se encontraba en riesgo de pobreza.

 

¿EMPLEO? SI, PERO PRECARIO

La realidad de las personas con discapacidad que sí trabajan no es mucho más alentada que lo comentado hasta el momento. Cierto es que la contratación laboral de este colectivo se ha incrementado en la última década pero la mayoría trabaja en condiciones precarias.

La contratación de personas con discapacidad ha aumentado en los últimos diez años en 92.243 contratos, si se comparan los datos del ejercicio 2015 con los de 2006 (243.067 frente a los 150.824 de una década atrás). Sin embargo, la contratación en el colectivo soporta un elevado índice de precariedad.

El 4,4% de las personas con discapacidad en España está en edad de trabajar. Sin embargo, la contratación de este colectivo solo supone el 1,31% de empleo total generado en nuestro país. De los empleados con discapacidad, tan solo el 8,51% cuenta con un contrato indefinido, una cifra que contrasta con los registros previos a la crisis, en 2006, cuando se alcanzó el 17,01%.

Igual que sucede con la población en general, las mujeres con discapacidad tienen menos presencia tienen en el mercado. Ellas apenas representan el 40%, respecto al 61% de hombres, según datos de 2015 de Odismet

Respecto al salario, un informe del mismo Observatorio recoge que el salario bruto anual de los trabajadores con discapacidad, según datos de 2013, fue de 19.386 euros, (119 euros menos que en 2012). La brecha salarial respecto al salario bruto anual medio de la población en general alcanza el 16%. La situación es tal que el informe sostiene que el 12,86% de los empleados con discapacidad son “trabajadores pobres”. Una vez más, las mujeres son también las peor paradas, viéndose afectadas por la brecha salarial de género. Y es que ellas perciben anualmente una medida de 3.327 euros menos que los hombres.

 

DISCAPACIDAD Y DESEMPLEO

La crisis económica que arrancó en 2006 se llevó por delante miles de trabajos. Y una vez más, el colectivo con discapacidad fue el más afectado. El informe del Mercado de Trabajo de las Personas con Discapacidad revela que, a finales de 2015, el colectivo con discapacidad representaba el 3,53% de todos los parados en España. El número de desempleados con discapacidad en España se ha incrementado en la última década más del 200%, el doble de lo que ha supuesto entre el resto de personas sin trabajo en nuestro país.

 

JÓVENES EN EL MERCADO LABORAL

La edad también se presenta como un factor de desigualdad entre las personas con discapacidad, de forma que hay más desempleo entre los jóvenes de este colectivo. De hecho, solo el 6% de los contratos originados son de menos de 25 años y son ellos también quienes tienen menor volumen de contratos indefinidos.

Según recoge Odismet, los datos indican que, del total de contratos realizados en 2014 a jóvenes, solo el 0,43% fueron destinados a este colectivo. Las cifras empeoran si nos referimos a jóvenes con discapacidad. De todas las personas con discapacidad que fueron contratadas en 2014, solo el 5,83% eran menores de 25. En este sentido, una encuesta de Fundación Adecco entre 600 jóvenes con discapacidad recogía la percepción de discriminación de los jóvenes en el mercado laboral. De hecho, el 65% se siente doblemente discriminado en su acceso al empleo (por ser joven y tener discapacidad).

 

OTRAS BARRERAS

Además de las barreras para acceder al mercado laboral, este colectivo también tiene que luchar cada día contra los prejuicios sociales sobre la discapacidad. Sobreprotección, bullying y discriminación son las barreras comunes de las personas con discapacidad, según Fundación Adecco

Con motivo del Día Internacional de la Discapacidad, la organización ha lanzado la campaña #Nohaylímites, con protagonistas como Pablo Pineda, El Langui y otros rostros conocidos que han saltado todas las barreras de la discapacidad. El videoclip deja un mensaje claro: los límites a la discapacidad no existen. Es la sociedad quien, al no tenerles en cuenta, pone las barreras.