Vender servicios y no productos reduce la obsolescencia programada y fomenta la economía circular | Corresponsables.com España

Vender servicios y no productos reduce la obsolescencia programada y fomenta la economía circular

22-02-2019
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La economía circular va mucho más allá de tirar los residuos domésticos en el contenedor apropiado, por más que los ciudadanos tengan mucho que aprender todavía de las empresas, que en general son mucho más responsables.

Los expertos reunidos por EL ESPAÑOL concluyeron que es imprescindible que las corporaciones diseñen materiales y productos pensando no sólo en el momento de la compra, sino también en el de desprendernos de ellos, se felicitaron por la introducción de modelos que venden servicios, y no productos, y dieron recetas para contribuir a los objetivos de desarrollo sostenible. 

Durante el tercer foro sobre Economía Circular del periódico, con la colaboración de la Fundación Ecolec, Signus y Suez, se plantearon cuestiones clave para el futuro de una economía circular que va a ser fundamental para la competitividad de las empresas.

Se habló de numerosas cuestiones. Desde la importancia de poner en valor los desechos como fuentes de energía, pasando por las trabas regulatorias o legislativas, hasta las dificultades de sacar partido a esos desechos que nunca deberíamos arrojar al inodoro, como las compresas, los palillos para las orejas o los preservativos, y que suponen un 3% de los materiales que terminan en las depuradoras.

La filosofía del residuo

“¿Cuándo un residuo deja de ser un residuo?” fue la pregunta que planteó el director general de Signus, Gabriel Leal. “La cuestión jurídica de cuándo un residuo se ha convertido en producto está por legislar. Ahora mismo, por ejemplo, no se pueden exportar residuos. ¿Qué pasa con los productos para la exportación que se generan a partir de residuos?”, se preguntó. Leal destacó que, al ser la administración uno de los grandes consumidores de este país, debería introducir “criterios de compra pública verde y ecológica”. 

Rafael Serrano, director de Relaciones Institucionales, Marketing y Comunicación de la Fundación Ecolec, que se ocupa de la gestión de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), así como los de pilas y acumuladores, advirtió de que, mejor que seguir promulgando leyes que no llevan a ningún sitio, es mejor desarrollar las existentes. 

Lamentó, concretamente, que el Real Decreto de 2015 sobre RAEE no se haya desarrollado en los últimos cuatro años y que la industria aún espera. “Espero que no sea Godot y que termine llegando”, bromeó, en referencia a la inmortal obra de Samuel Beckett. “Tiene que existir un registro estatal que facilite un control y una supervisión para castigar a quienes no hacen las cosas bien”, subrayó.

Hizo también un llamamiento para que el sector del reciclaje eduque al ciudadano desmontando falsos mitos, como el clásico “para qué voy a separar si al final lo juntan todo”