Por qué el diseño social es la nueva forma de innovar | Corresponsables.com España

Por qué el diseño social es la nueva forma de innovar

17-03-2015

 

 

Son palabras de Cheryl Heller, fundadora de CommonWise: un consorcio que trabaja con grandes corporaciones en proyectos de innovación social. Heller es miembro de la comunidad internacional Sustainable Brands, que celebra la primera edición de su evento en España (los días 27 y 28 de abril en Barcelona) organizada por Quiero salvar el mundo haciendo marketing. Allí se conversará sobre cómo aplicar el cambio –o, mejor dicho, el rediseño- que Heller propone. Mientras tanto, estos son sus consejos para empezar a hacerlo: 

 

“Para ponerte en situación: esto no va de filantropía ni de caridad, sino de hacer negocios y de crear mercados. Se trata de utilizar el diseño para beneficiar a las personas, tanto dentro de las empresas como en la sociedad y, en el proceso, fortalecer el negocio.

 

El ámbito tradicional del diseño corporativo se centra en crear objetos y otros artefactos. En consecuencia, se ha visto a los diseñadores como expertos que aplican su visión personal a la creación de productos, servicios y comunicaciones. Su valor se mide por su contribución directa a la cuenta de resultados.

 

Muchas empresas creen que si quieres un producto de gran éxito, tienes que centrar todo tu tiempo, talento y dinero en el diseño, la fabricación y la comercialización de ese producto. Esto puede funcionar, pero - dada la volatilidad de casi todo hoy en día- no tan a menudo, de manera tan potente o durante el mismo tiempo que lo hacía antes.

 

Las empresas que producen productos sostenibles entienden que se debe tener en cuenta todo el sistema del que ese producto es parte. Por eso, el diseño social lleva esto un paso más allá: diseña un sistema que apoya a la gente y la infraestructura que hace los productos para que sean más creativos, más innovadores y más justos, y que lo que hacen sea bueno para la sociedad y para el medio ambiente. Es el diseño de nuevas estrategias, conceptos, ideas y organización que respondan a necesidades sociales de todo tipo; un diseño de interacción entre la gente, que asume la responsabilidad de un impacto positivo y sistémico. Y este se lleva a cabo dentro de las organizaciones y comunidades, no fuera de ellas.

 

El diseño social se amplía hasta los principios y procesos del diseño para trabajar en la dinámica humana a nivel de sistemas, con una profunda comprensión del contexto y creando las condiciones para el éxito. Esto implica la participación de los interesados, la construcción de relaciones sólidas y compartir el acceso al conocimiento.

 

Cuando esto se aplica al negocio, cambia la cultura corporativa, inculca la creatividad en toda la organización e impulsa el nuevo pensamiento y oportunidades de transformación que necesitamos ahora. Pasamos del diseño de las cosas al diseño de las relaciones que crean los resultados correctos.

 

Si bien las relaciones siempre han sido importantes para el negocio, la naturaleza de estas ha sido predecible y unidimensional en cuanto a quiénes son los participantes y el valor que se les pide y que reciben a cambio. Los líderes empresariales buscan consumidores leales y empleados y accionistas que trabajan duro o compran acciones. 

 

Pero los sistemas complejos, peliagudos y conectados de nuestro planeta imponen relaciones atípicas en todos nosotros, con la llegada de voces nunca antes escuchadas, de ecosistemas en los que hemos interferido y de fuerzas invisibles que nuestra gran ansia de datos hace visibles a través de las redes sociales. Estas relaciones no tradicionales no se pueden administrar de forma tradicional, ya que son impermeables a los valores preestablecidos y a las recompensas del negocio.

 

Los diseñadores sociales encuentran su inspiración viendo conexiones inesperadas entre las cosas, apreciando estas relaciones inusuales que cambian la naturaleza del todo. Las mapean, haciéndolas convincentes y visibles, de modo que dinámicas antes no conocidas se convierten en parte de la conversación, de lo que puede ser diseñado.

 

El diseño social requiere habilidades que abren el proceso creativo a la participación colectiva para una cultura que imagina y realiza su propio futuro. Ese es el corazón de esta nueva y poderosa herramienta para los negocios. Al igual que las empresas necesitan productos y procesos sostenibles, tienen que incluir la sostenibilidad de las personas con las que se relacionan y de la sociedad para tener éxito. Por suerte, hay cada vez más ejemplos de compañías que están cambiando el juego a su favor mediante el uso del diseño social”.