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 Medio Ambiente

El Pago por Generación, el aliado de la economía verde

11-12-2017
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Ecoembes ha organizado recientemente el taller de periodistas ‘El reciclaje en las ciudades del futuro’ con el fin de conocer de primera mano la actualidad del sector medioambiental y revelar la hoja de ruta que están siguiendo varias ciudades europeas, tanto a nivel internacional como nacional. Varios expertos han hablado además sobre los retos y tendencias relativas a la economía circular, haciendo especial hincapié en el Pago por Generación (PxG), un modelo de gestión de residuos mucho más verde y sostenible que el convencional. 

En este taller celebrado en un entorno natural como es la localidad madrileña de Mataelpino, a los pies de la sierra de Guadarrama, han entrado en materia Silvia Ayerbe, directora de Oficina de Análisis Estratégico de Negocio de Ecoembes; Lieven Capon, business Development Manager de Fost Plus -para explicar el caso de Bélgica-; y Alfonso Laruela, de EMULSA (Empresa Municipal de Servicios de Medioambiente Urbano de Gijón). Asimismo, profundizando en la importancia de la innovación para adaptar los procesos del reciclaje al futuro ha participado Marcos Leyes, digital Specialist de Minsait (Indra), quien ha expuesto el proyecto Smartwaste, una tecnología ya implantada en TheCircularLab, el primer centro de innovación de economía circular de Europa, inaugurado por Ecoembes en Logroño (La Rioja) hace unos meses. 
 

'Quien contamina, paga'

Los sistemas de Pago por Generación de residuos permiten atribuir a cada usuario un coste acorde con la cantidad real de residuos generados, lo que además de representar un sistema más justo, genera un incentivo entre la ciudadanía para mejorar los niveles de reducción y reciclaje. Se resume en ‘quien contamina, paga’, puesto que la fórmula se basa en el cobro al ciudadano en función de su comportamiento a la hora de desechar residuos, controlando el peso y volumen de la basura por hogar. De ese modo, se aplicaría una “tasa personalizada”. Así lo ha explicado Ayerbe, quien ha afirmado también que esta tipología de gestión de residuos está “muy extendida en varios países europeos” y que “reduce considerablemente el desaprovechamiento de los materiales que pueden ser utilizados para crear nuevos productos”, o lo que es lo mismo, la economía circular.

Ayerbe ha explicado que para implantar este sistema es necesario identificar el volumen de residuos de cada gestor y establecer una medición individualizada con tasas variables, además de un intenso control. Asimismo, el PxG se puede realizar de diferentes formas, como es el sistema de ‘bolseo’ o ‘puerta a puerta’, en el que cada casa tiene su cubo y se recoge la basura identificando al usuario mediante etiquetas en las bolsas, el volumen o peso del contenedor; o con el tradicional contenedor en la calle, el cual se abriría en los horarios establecidos con una tarjeta especial que identifica al usuario que tira la basura; entre otros.

Entre los efectos derivados, Ayerbe ha señalado que los “ciudadanos reflejan un comportamiento más responsable”, y que “las administraciones pueden ordenar mejor la gestión de todos los flujos y el control de costes”. No obstante, es imprescindible que “la ciudadanía tome conciencia sobre la gran contribución que realiza al medioambiente con estos simples gestos”. Anualmente, podrían evitarse miles de toneladas de residuos desaprovechados.

 

El Pago por Generación, una realidad en varios municipios españoles

El Pago por Generación está firmemente implantado en varios países europeos. Austria, Suecia, Suiza, Irlanda, o Alemania son algunos de ellos. En Francia, Italia y Eslovenia está en plena expansión. Sin embargo, el país que toma la delantera es Bélgica, ya que el 91% de los habitantes recicla y tienen interiorizado este sistema de ‘pay as you throw’ (paga en función a lo que tiras). 

Tal y como ha señalado Leiven, el éxito de Bélgica comienza en que “el reciclaje es algo inculcado en la cultura de las personas desde que son pequeños”, puesto que los niños tienen programas de educación medioambiental ya en etapa escolar y posteriormente en la universidad. Asimismo, el gobierno destina parte del presupuesto a campañas de sensibilización. “El reto es convencer a la gente de que el Pago por Generación es un avance. No es fácil, pero es necesario si se quiere avanzar en la economía verde”, ha concluido. 

En España, la práctica está implantada en 12 municipios de unos 40.000 habitantes –ocho en Baleares, tres en Cataluña y uno en el País Vasco– a través de un sistema ‘puerta a puerta’ con un calendario de recogida selectiva semanal dividido en cinco fracciones de residuos. No obstante, cabe señalar que todos son municipios pequeños. La implantación en ciudades grandes como Madrid sería más costosa, con un largo proceso que, entre trabajos previos, implantación, pruebas piloto y su final puesta en marcha conllevaría más de dos años de espera, no obstante, se estima que su implantación podría fijarse en el 2030.

Por su parte, Laruelo ha incidido en la escasa comunicación efectiva que hay con los ciudadanos, puesto que “algunos de ellos ni siquiera son conscientes de que en sus facturas ya están incluidas las tasas de gestión de residuos o que el reciclaje es obligatorio por ley”. “Es fundamental contar a la gente que actualmente pagan una tasa de residuos, porque cuando oyen lo del Pago por Generación se genera alarma social, ya que creen que es un gasto nuevo”, ha añadido. 

 

Inversión en tecnología para lograr una gestión responsable

Para llevar a cabo este sistema de Pago por Generación, es necesaria la intervención de la tecnología. Muestra de ello es el proyecto SmartWaste en el que trabaja Leyes en colaboración con Ecoembes y que ya está implantado en el TheCircurlarLab de Logroño. Se trata de un sistema de control y estadísticas de contenedores y vehículos recolectores de residuos. Mediante un ‘mapeo’ y la implantación de sensores es posible ver el número de contenedores en un lugar determinado, medir el nivel de residuos que tienen dentro, y así saber cuántas veces es necesario que pasen los camiones a vaciarlos, así como las necesidades de los habitantes de la zona al conocer qué tipo de desechos generan con más frecuencia. 

En esa línea, “queremos cruzar todos los cambios de la sociedad y sus necesidades con esa red de estructuras, buscando la mayor eficiencia posible”, ha señalado Leyes. Igualmente, ha insistido en que “se debe evitar la tecnología por la tecnología. No sirve de nada llenar las calles de sensores si no se va a mejorar la vida de los ciudadanos”. La tecnología nos ayuda a avanzar y a conseguir soluciones locales a problemas globales (Horizonte 2050), pero “no todo vale para todas las ciudades”.
 

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