El documento resalta un año más la importancia que tienen la RSC y la inversión socialmente responsable en la gestión de las compañías, proponiendo que se conviertan en "normas a seguir" tanto por los directivos de las empresas como por los inversores responsables.
Desde que fue presentado el Índice, el número de componentes ha aumentado de los 700 que tenía en 2001 a más de 900 en marzo de 2005, lo que muestra que la guía creada por FTSE cuenta con unos criterios más restrictivos y difíciles de alcanzar.
Por otro lado, la política medioambiental que propuso la empresa en 2002, no fue acogida por al menos 450 compañías. En cambio en marzo de 2005, 200 de ellas se sumaron a los criterios propuestos por el FTSE.
Además, de las 200 empresa adheridas al índice, 80 de ellas han sido eliminadas por no cumplir con los requisitos básicos y otras 100 están trabajando para alcanzar los objetivos que requiere el Índice.
En este sentido, la consulta realizada por FTSE en 2003 a inversores, ONG y empresas, concluyó con la actualización de los criterios a seguir sobre Derechos Humanos que deben seguir las compañías que están incluidas en el mercado global económico, como la minería, el petróleo o el gas.
Además de éstas, también están incluidas en las conclusiones de los expertos las empresas que realicen operaciones significativas en países con estructuras débiles de defensa de los Derechos Humanos.
De esta forma, 58 compañías han conseguido desarrollar un acercamiento adecuado a los criterios sobre Derechos Humanos propuestos por FTSE. Sin embargo, 20 han sido expulsadas del 'FTSE4Good Index', según recuerda la creadora del índice.
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