De Pioneros a Colonos: emprendimiento social en la era de la colaboración | Corresponsables.com España

De Pioneros a Colonos: emprendimiento social en la era de la colaboración

19-12-2017

No es muy original afirmar que vivimos en la época de la humanidad con mayor velocidad de cambio y transformación, de evoluciones disruptivas y exponenciales el momento. Pero es cuando pensamos en la evolución de ámbitos que nos afectan directamente cuando la consciencia de esa velocidad se traduce en experiencia y aprendizaje.

Hace 8 años Impact Hub inició sus actividades en Madrid, conectado con un movimiento internacional, una red global y local para promover el emprendimiento y la innovación de impacto, y con el compromiso de impulsar un ecosistema local de apoyo al emprendimiento social. Un momento en el que un pequeño grupo de organizaciones, instituciones y personas evangelizaban sobre nuevos modelos emergentes de negocio, de organizaciones, de metodologías y de talento. El concepto de emprendimiento social servía de aglutinador, actuaba como pegamento, como seña de identidad y también como atractor para espíritus inquietos y buscadores de innovación, de nuevos modelos y cambios en nuestra sociedad.

En aquellos tiempos, el mundo empresarial miraba estos nuevos entornos como una extensión de la responsabilidad social corporativa (RSC) o de la acción social. Y las entidades del tercer sector desconfiaban de propuestas que movían o re-definían las fronteras de la intervención social.

De la misma manera, las metodologías de co-creación, los procesos colaborativos, los canvas y los post-it, el art of hosting, los MVP o el desarrollo de comunidades sonaban casi a ritos new age. A su vez, los espacios de trabajo compartidos, sin diferencias de jerarquías y con diseños orientados a la interacción, se percibían como centros comunitarios y de colectivos artísticos y creativos. Los árboles no nos permitían ver el bosque. Una nueva forma de trabajar, de relacionarnos, de saber hacer y una nueva economía emergían de manera incipiente.

En apenas 10 años, el panorama ha cambiado radicalmente. Grandes empresas impulsan programas de emprendimiento de impacto, promueven los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) o impulsan procesos orientados a transformar de manera radical sectores de actividad con el objetivo de mejorar la vida de las personas, clientes, trabajadores y stake-holders, además de generar beneficios y rentabilidad económica. Modifican sus oficinas o crean nuevos espacios de interacción y articulación con emprendedores, al tiempo que el sector inmobiliario descubre el valor del Co-Working. Las ONGs no permanecen ajenas a esta transformación. Algunas impulsan programas de emprendimiento, abordan procesos de cambio estratégico orientados a la innovación social e interactúan intensamente con actores y en espacios de este nuevo ecosistema. Y, por último, el concepto de impacto se ha convertido en el eje central de valoración y evaluación de prácticamente cualquier proyecto, entidad o actividad.

Retomando nuestra reflexión inicial,  si queremos valorar la evolución del emprendimiento social en los últimos años, podemos ver que su desarrollo aún es incipiente, con mucho camino por desarrollar, apenas se va consolidando. Con mucha dificultad los principales actores del ecosistema intentan consolidar estructuras y programas de mayor alcance e impacto. Faltan recursos, políticas públicas, incentivos, mayor compromiso de las grandes entidades, empresariales y fundaciones...Pero la paradoja es que al mismo tiempo, las propuestas del emprendimiento social se han infiltrado y están transformando sectores de actividad, modelos organizativos, modelos de negocio y la visión de muchas entidades inmersas en procesos de transformación y con capacidades de generar impacto social a gran escala.

Sin olvidar que cada vez más personas, en un proceso de transformación personal, buscan alinear sus valores personales con su actividad profesional dentro de sus organizaciones  con el objetivo de contribuir a una sociedad mejor. Los valores subyacentes en la propuesta del emprendimiento social y de impacto se van incorporando y “viralizándose” tanto en el ámbito personal, como organizativo, en la sociedad en general.

En una década el emprendimiento social en España ha pasado de ser una propuesta pionera a ocupar territorios en geografías muy diversas, a “colonizar” espacios en muy diferentes ámbitos y sectores. Este es un hecho que debemos celebrar.

Pero, al mismo tiempo, debemos seguir trabajando para reclamar la atención, los estímulos, las intervenciones necesarias para hacer crecer el territorio y la realidad del ecosistema del emprendimiento social de impacto. La colaboración, la innovación colaborativa, sin duda, es la clave para acelerar esta evolución exponencial. A mayor colaboración entre actores, más rapidez en la expansión del territorio del emprendimiento social y más capacidad para influir y “colonizar” otros territorios, alcanzando mayor impacto.  Toda una invitación a alinear valores y visiones en un proceso colaborativo de acción para acelerar el cambio.

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