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19 octubre 2017, 16:36
Actualidad

“Mantened el Ritmo”

19 Junio 2017

Germán Granda, director general de Forética

El pasado 15 de junio, fallecía Alberto Urtiaga de Vivar, fundador de Forética. En las siguientes líneas, recogemos un artículo de Germán Granda, director general de Forética, en recuerdo de Urtiaga de Vivar y su legado en el impulso de la RSE.

Hubo un tiempo en España, no hace tanto, en que no existía la dirección de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) en las empresas. Un tiempo, en que nadie había oído hablar en la administración pública de ese concepto y, por tanto, ni se imaginaban estrategias nacionales, era impensable que partidos políticos reclamaran la promoción de la RSE en sus programas, ni mucho menos se imaginaban directivas, leyes o programas de compra pública responsable.

Un tiempo en que ninguna universidad, ni escuela de negocio tenía un programa o incorporaba la gestión ética y socialmente responsable, o si lo hacía, era de forma muy marginal. Un tiempo en que los sindicatos, ONG y asociaciones de consumidores no tenían observatorios de RSE, no se trataba la RSE en los medios de comunicación y, por supuesto, no había medios, ni periodistas especializados.

Hubo un tiempo, en el que empresas de consultoría, auditoría certificación o agencias de comunicación y marketing no ofrecían servicios asociados a la RSE. Hubo un tiempo, en el que las gestoras de activos, los índices bursátiles y los fondos soberanos no tenían en cuenta los riesgos sociales, ambientales y de buen gobierno.

Hubo un tiempo en el que estaba todo por hacer y, en ese tiempo, conocí a Alberto Urtiaga de Vivar. Tuve la suerte de aterrizar a tiempo en Barcelona el 18 de octubre del 2000 para asistir, tras un año de trabajo previo de Alberto con un grupo de pioneros, a la asamblea constituyente de Foretica y convertirme en el socio fundador más joven. Tuve la suerte de trabajar desde ese día codo con codo afinando la redacción y los procedimientos de auditoría de una innovación como fue la primera norma que sustenta un sistema gestión ética y socialmente responsable, la SGE 21, capaz de tener por primera vez unos requisitos implantables y certificables. Tuve la suerte de viajar con él por toda España, convenciendo a directivos y empresarios para que incorporararan la RSE en la gestión, formando equipos y haciendo juntos las primeras estrategias de RSE de algunas compañías muy importantes. Tuve la suerte de presentar con él nuestras propuestas en los primeros congresos europeos en 2001 y formar parte de las primeras reflexiones en la materia que se hacían en Europa, vinculando el movimiento que nacía en España con el europeo y presentando en España, por ejemplo en la Universidad de Comillas junto con la Comisión europea, el Libro Verde de la RSE.

Tuve la suerte porque en ese tiempo conocí a la persona que había detrás. Al Doctor en Ciencias Químicas que junto sus amigos, los Caballeros de la Tabla de los Elementos, soñaban mejorar el mundo. Al innovador que lanzó el centro de Investigaciones del agua en el CSIC, que redactó hasta altas horas de la noche el primer plan nacional de la Calidad en España y contribuyó  a construir la infraestructura actual de normalización y certificación en España. Al gestor, consejero delegado y alto directivo en varias compañías durante muchos años. Al gran compañero de viaje,  positivo, optimista de humor inteligente, curioso y siempre aprendiz. Al profesor de químicas de instituto y de lectura de niños en riesgo de exclusión y maestro de todos, mi maestro. Al jefe exigente, honesto y trabajador incansable. Al artista, escultor y actor. Al enamorado del mar y de su familia, su Marina de guerra, sus hijas y últimamente, sus nietos, de los que siempre me hablaba. Al amigo en quien confiar del que recibir siempre un buen consejo y ánimo en los momentos duros.

Tuve mucha suerte de conocer a Alberto Urtiaga de Vivar y ser su alumno y su amigo. Hoy Foretica tiene una capacidad de influencia, un nivel de sofisticación y conocimiento técnico en su equipo y unos atributos que le permiten trabajar a nivel nacional e internacional con algunas de las empresas e instituciones más relevantes. Hoy Foretica es muy distinta a cuando empezamos, en un pequeño bajo en la calle Esteban Arteaga, en el barrio de Carabanchel, en Madrid con Maika, luego con Maijo y, en seguida, con Jaime Silos enfocando cada recurso que teníamos, gracias al apoyo de las primeras empresas, a nuestra misión. Hace no tanto Alberto nos premió al equipo y a todos los socios diciéndonos que Foretica era mejor de lo que él había soñado. Y el viernes pasado al entrar en el hospital nos envió su último mensaje: “Vais francamente bien. Os sigo con alegría. Mantened el ritmo”.

Por supuesto Alberto que vamos a mantener el ritmo, porque sabemos que el trabajo no está terminado y nos trasladaste la humildad para saber que siempre hay mucho por hacer. Vamos a mantener el ritmo porque es el único que nos enseñaste, trabajar al máximo, darlo todo. Vamos a mantener el ritmo porque lo haremos con la alegría, la ilusión y la esperanza de dejar una huella, haber contribuido un poco a hacer el mundo mejor y a los de tu alrededor más felices y dejar un legado que se pueda algún día acercar al tuyo.

¡Gracias Alberto, gracias Maestro! Míranos bien donde estés porque cada vez hay más socios, más amigos y no pensamos parar,  vamos a mantener el ritmo.

*artículo publicado previamente en Forética

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