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Comercio Justo, garante de sostenibilidad social y medioambiental

La Unión Europea ha llegado a importar productos de paraísos fiscales a un precio ocho veces mayor que si lo hubiera importado desde sus lugares de procedencia

06-06-2018
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El Comercio Justo proporciona a las personas productoras un porcentaje sobre el precio final que puede duplicar el que obtendrían mediante la comercialización en los circuitos convencionales, según el nuevo informe de Oxfam Intermón: Cadena de Valores. Comercio Justo: la historia que querrás comprar.
 
El informe denuncia la especulación en mercados de futuro y hasta el paso por paraísos fiscales de determinados alimentos. Frente a ello, Oxfam Intermón destaca que el Comercio Justo no sólo garantiza unas relaciones comerciales más equitativas, sino que es más sostenible social y medioambientalmente. Las grandes multinacionales que controlan el comercio convencional maximizan su beneficio a expensas de productores e intermediarios en el país de origen. De hecho, una persona recolectora de café de Uganda percibe un 6% del precio final, frente al 50% de la multinacional.
 
Además, existen otras prácticas que distorsionan y perjudican a las y los productores. Una de ellas es la de hacer pasar el producto por un paraíso fiscal para inflar los precios y obtener el mayor beneficio en un territorio donde no hay que tributar.

La Unión Europea (UE) ha llegado a importar productos de paraísos fiscales a un precio ocho veces mayor que si lo hubiera importado desde sus lugares de procedencia. Esto supone una práctica de elusión fiscal que supone pérdidas millonarias para la recaudación de los países en desarrollo. Se calcula que cada año los países en desarrollo pierden al menos 100.000 millones de dólares que se escapan hacia paraísos fiscales.
 
Además, el informe denuncia el proteccionismo que aplica la UE para salvaguardar intereses de sectores específicos, como el azúcar, de forma que limita gravemente el acceso al mercado de productos más competitivos y de mayor calidad.
 
Finalmente, la especulación financiera es otro factor de distorsión. Productos como el café o el azúcar cotizan en mercados financieros internacionales, donde casi la mitad de las operaciones tienen como único objetivo obtener un beneficio sin que se llegue a realizar una transacción real de café.
 
“Los especuladores que juegan con los precios del café o del azúcar tienen muchas veces en sus manos la supervivencia de familias enteras. Las personas productoras, agricultoras o jornaleras, son el eslabón más vulnerable de la cadena”, explica Juan José Martínez, responsable de Comercio Justo de Oxfam Intermón y coautor del informe.
 

Ventajas del Comercio Justo

Frente a los siete u ocho eslabones de un circuito comercial convencional, el comercio justo tiene cuatro o cinco etapas, lo que permite que las personas productoras tengan más influencia sobre el precio y las condiciones de comercialización. Frente al 6% del precio final que reciben las personas productoras de café convencional, las de comercio justo reciben un 15%.
 
Por otra parte, la agricultura a pequeña escala, de la que se nutre el circuito de comercio justo, es más sostenible social y medioambientalmente. Un ejemplo es el sistema de intensificación del arroz desarrollado por pequeños agricultores y agricultoras en India, Indonesia y Vietnam que ha producido un incremento en las cosechas del 47% y una reducción del 40% en el uso de agua, junto a un aumento del 68% en los ingresos de las personas agricultoras.
 
“En 2050 seremos 9.000 millones de personas en el mundo. Un modelo basado en pequeñas explotaciones es el único que permitirá alimentar a esa población sin rebasar los límites ecológicos del planeta”, explica Martínez.
 
El Comercio Justo cuenta con varios mecanismos que garantizan la protección y sostenibilidad de los pequeños productores y productoras. Uno de ellos es la existencia del precio mínimo, que se calcula según lo que necesita una familia promedio para cubrir sus necesidades básicas. Si el precio de mercado está por debajo, se pagará ese precio mínimo. Si está por encima, los productores y productoras recibirán el precio de mercado.
 
La prima social es otra herramienta del Comercio Justo. Es un complemento al precio que paga quien compra el producto si quiere tener la certificación Fairtrade. El importe va a la cooperativa exportadora, que debe dedicarlo a proyectos de beneficio comunitario, de mejora de las capacidades o de servicios a las familias. 
 
“En la cooperativa las mujeres productoras hablamos, compartimos, debatimos ideas”, señala Agnés, caficultora de Uganda. “Antes no teníamos ocasión de reunirnos, pero gracias al café hemos conseguido una relación de cooperación. Estoy muy contenta porque el dinero que recibo por este trabajo lo llevo a casa y decido con mi marido qué hacer con él”.
 
Según datos de Fairtrade, alrededor de dos millones de personas campesinas y jornaleras se benefician directamente del comercio justo, de los que dos terceras partes están en África. Kenia, Etiopía, Tanzania, India y Ghana son, por este orden, los países en los que más personas se benefician.

*Consulta el Dosier Iberoamericano de Corresponsables con motivo del Día del Comercio Justo, celebrado en mayo
 

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